
| Erica Jong (left) with her daughter Molly Jong-Fast at a book signing of Jong-Fast’s novel Normal Girl, in New York, 2000. Photograph: Barbara Alper/Getty Images |

| Erica Jong (left) with her daughter Molly Jong-Fast at a book signing of Jong-Fast’s novel Normal Girl, in New York, 2000. Photograph: Barbara Alper/Getty Images |

La sociedad biempensante y cierto sector del feminismo rechazaron 'Miedo a volar', libro que vendió millones de ejemplares en la década de los 70. Ahora la escritora regresa con el mismo personaje, Isadora Wing, en la novela 'No más miedo' (Alfaguara), en la que se enfrenta a un tabú: el sexo en la tercera edad.
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| El corazón Edvard Munch |
Porque ella quiere tocarlo
ella se separa.
Porque ella quiere hablarle
ella se calla.
Porque ella quiere besarlo
ella se aleja
y besa a un hombre que ella no quiere besar.
Él observa
pensando que ella no lo quiere.
Él escucha
escuchando su silencio.
Él se aleja
pensando que ella es distante
y besa a una mujer que él no quiere besar.
Ellos se casaron:
un error de cuatro formas.
Él va a la cama con su esposa
pensando en ella.
Ella va a la cama con su esposo
pensando en él.
Y todo esto sucede en una vieja cama de cuatro columnas.
¿Ellos vivieron su final triste?
Por supuesto.
¿Ellos resolvieron sus errores?
Nunca.
¿Quién es la victima aquí?
El amor es la víctima.
¿Quién es el villano?
El amor que nunca muere.

En realidad, uno viaja para ver si son verdaderos el Coliseo, el Vesubio y el Papa en su balcón. Una vez superada la pequeña y pajuerana emoción: “¡Pensar que yo estoy acá!”, se observan algunas cosas: por ejemplo, que el Papa parece más joven desde su balcón; la televisión vuelve más viejos a todos. Viéndolo personalmente, se percibe que su bendición forma parte de una rutina matinal: hay movimiento de gente detrás de los otros balcones. El Coliseo está cerca de una estación de subte llamada Colosseo. Y es un coloso tan grande, tan pétreo y tiene tanta historia que me apabulla. Como no puedo saber toda su historia, lo que pasó en dos mil años a su alrededor, la poca historia que sé me la olvido y me dedico a mirar detalles absurdos, por ejemplo, a dos malandras disfrazados de legionarios o tribunos, que cobran para que los turistas se fotografíen con ellos; no caminan como legionarios: caminan como miserables; uno de ellos no lleva el calzado correspondiente: lleva unas sandalias actuales con medias tres cuartos. Es una zona en la que todo es vaticano; hay un local con un cartel: “Euroclero”; yo creía que era un centro financiero, pero no: era como un supermercado donde vendían sotanas, cálices, manteles y objetos sagrados para los curas de todo el mundo; uno puede ver a un tendero vaticano midiendo una tela morada para un sacerdote africano y, más allá, a otro vendedor envolviendo un cáliz para un religioso coreano. Cerca estaba la “Panadería benemérita del buen gusto”, con su decoración de ángeles sosteniendo pasteles y con pastoras del siglo XVIII entre los bombones. Eso sí, qué bien saben poner a volar a los ángeles, tanto en los cuadros de los pintores famosos como en las decoraciones de la panadería: parecen suspendidos en el aire con una ingravidez que sobrevuela todo, el bien, el mal y los pasteles. Y todas las pinturas de Beato Angélico tienen animales: palomas, unos cuervos, un león alado y, en otra, un hombre leyendo al lado de una vaca echada; apoya el libro sobre los cuernos. Sí, todo eso me gustó mucho, pero no sé distinguir un cuadro original de una reproducción: lo podría haber mirado en mi casa, todo el tiempo que quisiera.

Parte indisoluble de nuestro acervo cultural, los cuentos de hadas sufrieron un azaroso viaje hasta ser como los conocemos hoy. La catedrática de Filología Alemana Isabel Hernández reúne en este volumen 17 relatos inéditos que muestran cómo los hermanos Grimm crearon durante décadas sus seminales 'Cuentos de la infancia y del hogar'
Isabel Hernández
EL SASTRE QUE LLEGÓ DEL CIELO Y OTROS CUENTOS
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Epílogo
A pesar de su importante labor como filólogos, los hermanos Grimm han pasado a la historia por ser los recopiladores de las historias contenidas en los dos volúmenes de sus Cuentos de niños y del hogar (Kinder- und Hausmärchen). El primero de ellos vio la luz en diciembre de 1812. A este le siguió un segundo en 1815, y ya el 14 de octubre de ese mismo año Wilhelm Grimm escribía a su hermano: «Los cuentos nos han hecho famosos en todo el mundo». Las numerosas ediciones de los cuentos de los hermanos Grimm (ya en vida de ambos se llevaron a cabo siete completas y diez abreviadas) y las muchas traducciones a otras lenguas dan buena cuenta de que su colección se convirtió rápidamente en lo que podríamos denominar como un verdadero «libro popular». Además, y más allá del éxito que tuvieron en su momento, los cuentos por ellos recopilados representan una auténtica joya cultural sin la cual no podríamos entender nuestra propia literatura. Tal vez porque hoy en día, al conocer un buen número de ellos desde la infancia, los cuentos de los dos hermanos alemanes son concebidos como algo que, de forma natural, pertenece a nuestra cultura, aunque, en realidad, es poco lo que el lector habitual sabe sobre el origen, la composición y la posterior evolución de la colección. En cualquier caso, al enfrentarse a los cuentos recogidos en este volumen podrá comprobar que el resultado final fue consecuencia de un arduo proceso de trabajo filológico y le ayudará a comprender el empeño y dedicación a una tarea que en ningún momento fue fácil de llevar a cabo.

FUENTE DE LA IMAGEN, REUTERS
Argentina logró su pase a octavos del Mundial tras una sufrida victoria 3-2 frente a Cabo Verde, la selección sorpresa del campeonato que puso a los de Messi contra las cuerdas llevando el partido a la prórroga.
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| El violinista verde, 1924 Marc Chagall |
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| Ilustración de Maurice Sendak |
Edgar Allan Poe
Metzengerstein
(“Metzengerstein”, 1832)
¡Espérame allá! Yo iré a encontrarte
en el profundo valle.
(Henry King, obispo de Chichester,
Funerales en la muerte de su esposa)
El horror y la fatalidad han estado al acecho en todas las edades. ¿Para qué, entonces, atribuir una fecha a la historia que he de contar? Baste decir que en la época de que hablo existía en el interior de Hungría una firme aunque oculta creencia en las doctrinas de la metempsicosis. Nada diré de las doctrinas mismas, de su falsedad o su probabilidad. Afirmo, sin embargo, que mucha de nuestra incredulidad (como lo dice La Bruyère de nuestra infelicidad) vient de ne pouvoir être seuls (1).
El viejo Masson, guardián de uno de los más antiguos y descuidados cementerios de Salem, sostenía una verdadera contienda con las ratas. Hacía varias generaciones, se había asentado en el cementerio una colonia de ratas enormes procedentes de los muelles. Cuando Masson asumió su cargo, tras la inexplicable desaparición del guardián anterior, decidió hacerlas desaparecer. Al principio colocaba cepos y comida envenenada junto a sus madrigueras; más tarde, intentó exterminarlas a tiros. Pero todo fue inútil. Seguía habiendo ratas. Sus hordas voraces se multiplicaban e infestaban el cementerio.