martes, 7 de abril de 2020

El coronavirus se ensaña con los afroamericanos en Estados Unidos





Personal sanitario atiende a una mujer en un hospital improvisado en el Bronx, Estados Unidos.
Personal sanitario atiende a una mujer en un hospital improvisado en el Bronx, Estados Unidos.MISHA FRIEDMAN/GETTY IMAGES

LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El coronavirus se ensaña con los afroamericanos en Estados Unidos

Ciudades como Chicago registran la mayor brecha: los negros son el 30% de la población pero sufren el 70% de los fallecimientos por la pandemia


Amanda Mars
Washington, 7 de abril de 2020

En Chicago, los afroamericanos representan el 30% de la población, pero suponen el 52% de los contagios confirmados por Coronavirus y siete de cada 10 fallecidos por esta causa. En el sureño Estado de Luisiana, una de las zonas más castigadas por la pandemia, son igualmente una tercera parte de los habitantes, pero han sufrido el 70,4% de las muertes. En la ciudad de Milwaukee (Wisconsin), la tónica se repite en proporciones similares. En el Estado de Michigan, son el 14% la población, pero representan el 33% de los positivos y el 41% de los decesos. Y en la capital del país, Washington DC, también los afroamericanos registran una mayor tasa de incidencia –son el 46% de los ciudadanos y el 58% de las muertes–, aunque las cifras son incompletas.

No hay información aún sobre el nivel de incidencia de la pandemia por raza en el ámbito nacional y solo algunos Estados han empezado a publicar los datos desagregados, pero todos los números disponibles hasta ahora han arrojado una conclusión muy similar: los negros están sufriendo en Estados Unidos el azote del virus con más dureza que los blancos.

La tendencia casa con el punto de partida del estado de salud general de la comunidad afroamericana. Según los datos oficiales del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de la Administración (CDC, por sus siglas en inglés), los negros de entre 18 y 49 años tienen dos veces más probabilidades de morir de una enfermedad cardíaca que los blancos, y los de entre 35 y 64 tienen un 50% más de posibilidades de sufrir hipertensión que los blancos. También ocurre con la diabetes y otras condiciones preexistentes que convierten a un ciudadano en carne de cañón para este virus atroz. En Chicago, por ejemplo, la brecha entre la esperanza de vida de un blanco y un negro es de casi nueve años.

“Esto quita la respiración”, dijo el lunes la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, “no podemos simplemente quedarnos quietos mientras esta enfermedad causa estragos en nuestras comunidades”. Los datos, admitió Lightfoot, siguen resultando insuficientes y probablemente no recogen toda la magnitud del zarpazo del virus en comunidades como la hispana, que solo representan el 14% de los casos, con los datos disponibles, pese a suponer el 29% de la población.

Esta crisis ha exhibido los efectos de la desigualdad en la salud en Estados Unidos. La comisaria de Salud pública de Chicago, Allison Awardy, señaló que, incluso contando con el mismo acceso a los servicios médicos, las diferencias en salud se mantendrían por otros factores socioeconómicos. “Las condiciones de esta comunidad, los agujeros en su red de seguridad, la diferencia de oportunidad, y el racismo institucional que ha conducido a estas inequidades durante años se están reflejando en los números de la pandemia”, apuntó.“No es una historia sorprendente, pero es una historia que requiere acción a corto plazo”, agregó.

Tampoco resulta chocante que en la ciudad de Nueva York, zona de cero de la pandemia en Estados Unidos, los distritos de menores ingresos estén sufriendo una mayor incidencia del virus, dado que las medidas de aislamiento recomendadas para frenar los contagios dejan fuera a los trabajadores de servicios esenciales, como la obra civil, la alimentación y la limpieza, empleos ejercidos por la clase media o baja. Según datos de la semana pasada, había alrededor de 616 casos confirmados por cada 100.000 habitantes en Queens y 584 en el Bronx, frente a los 376 de Manhattan.

Sin embargo, ni el Estado de Nueva York ni otros clave por el gran número de contagios, como Nueva Jersey y California, han segregado la información por razas. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, señaló este martes en su rueda de prensa diaria que harían públicos los datos en los próximos días.

Para el alcalde de Detroit (Michigan), Mike Dugan, “está claro que lo que la Covid-19 está haciendo es agravar la disparidad racial del país”. Según los datos publicados por Associated Press, la ciudad del motor, con un 80% de población afroamericana, ha alcanzado ya los 5.032 casos y 196 fallecidos y ese parte de guerra es el 80% de todo el Estado.

La diferencia entre negros y blancos en esta pandemia también incluye los sesgos en el tratamiento, según los datos de una empresa de biotecnología citadas esta semana por la cadena pública de radio NPR. La firma de Boston Rubix Life Sciences analizó la información de las facturas médicas en varios Estados y concluyó -en un informe en marzo- que a los pacientes afroamericanos con síntomas como tos o fiebre se les administraba un test de coronavirus en menor proporción que al resto de la población.


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