viernes, 27 de abril de 2012

Beatriz de Moura / Una editorial mediana independiente tiene los días contados

Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez,
el libro más vendido de Tusquets Editores

Beatriz de Moura

“Una editorial mediana independiente tiene los días contados si no se blinda”

Beatriz de Moura explica el acuerdo de Tusquets con Planeta

Aunque no precisa el porcentaje del accionariado se habla del 50%


“Yo sigo independiente; a mí no me ha comprado nadie”. Con esta contundencia la editora Beatriz de Moura deja claras las reglas del juego de lo que califica de “acuerdo de asociación” entre Tusquets, la editorial que fundó en 1969 junto a Oscar Tusquets, y Planeta Corporación. Se trata de la empresa madre de todo el grupo Planeta, por la cual esta entra en el accionariado de la primera en un porcentaje que fuentes del sector fijan en un 50% pero que la veterana y carismática editora no quiere ratificar. Pero sí afirma que el pacto se traduce en una situación de “absoluta paridad, tanta que el consejo de administración estará formado por dos personas de Planeta Corporación y dos nuestras, yo misma y Pantaleón Bruguera”. Este último, director general de Tusquets desde septiembre de 2009 y accionista de la misma con un 5%, habría vendido su parte.
El silencio sobre algunos temas fundamentales del acuerdo era total entre Tusquets y Planeta. Fuentes del grupo afirman que acordaron con la presidenta y directora literaria de Tusquets que sería ella quien “pilotaría la información” sobre su asociación. “Ya nos parece bien que ella tenga todo el protagonismo, indican fuentes del grupo que sólo avanzan que Planeta Corporación está “muy satisfecha” con el acuerdo alcanzado.
“Soy tremendamente feliz y me he quitado un peso de encima porque soy responsable de 24 personas con sus sueldos; lo he pensado mucho, llevo un año y medio con esto y yo quiero que Tusquets viva y me sobreviva: he tirado adelante 43 años y no estoy dispuesta a echarlo por la borda”, explica la editora para justificar su cambio de opinión desde que en octubre de 2009, tras la muerte de su marido y socio Antonio López Lamadrid, asegurara que “Tusquets no se vende” y que descartaban la entrada de capital. Pero que hoy afirma que las circunstancias han cambiado mucho en poco tiempo. “Una editorial mediana independiente tiene hoy los días contados si no te blindas”. Y apunta para ello a los campos de la distribución (“no se pueden tener almacenes repartidos por toda España; nuestra distribución es obsoleta y yo no tenía poder económico para construir una logística y un aparato comercial moderno y eficaz) y al de la revolución digital (“esto ha llegado para quedarse y en menos de año y medio, no más, será exponencial; quien se quede fuera de todo esto se hará mucha pupa”). A esos dos factores, De Moura añade la nube de la crisis que, según sus datos, “ha llevado al sector a una caída del 30% de las ventas en lo que va de año; el nuestro no es un porcentaje tan alto, pero se ha notado”, admite.
La editora admite que las conversaciones empezaron “encaminadas sólo al tema de la distribución” y que ha facilitado las cosas la “excelente relación” que tanto ella como López Lamadrid mantuvieron entre 1995 y 1998 con José Manuel Lara Bosch, cuando Planeta adquirió el 40% de Tusquets que luego recompraron. “El factor humano ha ayudado muchísimo”, ratifica, y eso explica tanto el acuerdo como que este se haya hecho a través de Planeta corporación, “que es lo que lleva más la familia”. Desconoce, sin embargo, si eso respondería también a una maniobra para evitar posibles trabas que la Unión Europea pusiera al acuerdo a partir de las leyes antimonopolio, como ya le sucediera a Planeta tras la compra de la francesa Editis. También afirma que Planeta ha sido su primera opción y saca hierro a su aproximación, en la Feria de Fancfort del año pasado, a la francesa Gallimard. “Tengo buena amistad con Antoine Gallimard, y sé de sus elogios públicos hacia nosotros, pero no había nada”.
Cuidadosa, cree que el lector de Tusquets no notará nada. “A Planeta le interesa que sigamos produciendo y mantenido un fondo así; todo el catálogo es responsabilidad mía y está con todos los contratos vivos; si hubiera cambios no lo aceptaría, no me gusta que me pisen, todo está bien escrito en el acuerdo…Ya rompimos una vez, o sea que.. pero no sería bueno ahora que volviera a pasar”, reflexiona.
Las consecuencias del acuerdo se verán más en la trastienda. Amén de aspectos administrativos (como podría ser la compra conjunta de papel), la primera gran incidencia estará en la distribución: en enero próximo, las actuales distribuidoras de Tusquets, Les Punxes (en la que estaba desde 1975 y de la que significaba cerca del 20% de su facturación) y Machado Libros, dejarán de hacerlo para dar paso a las de Planeta, que podrían asociarse con las que Tusquets tiene ya en sus delegaciones de México y Argentina. “Nuestras filiales funcionan ahí perfectamente, pero la distribución de todo el resto de América Latina puede mejorar mucho, especialmente en Colombia, que creo que es un foco lector muy importante”.
La otra pata es el mundo del libro electrónico donde De Moura se había mantenido hasta la fecha muy cauta, sin arrancar en firme el proceso de digitalización de sus autores. “no quiero que este tema nos pille en falso y también requiere una gran inversión y fuerte presencia en plataformas; con planeta ganaremos en eso: ellos están reelaborando la plataforma Libranda y, por otro lado, su cadena de librerías Casa del Libro vende bien ya libros digitales, se puede empezar por aquí siempre que quieran nuestros autores”, recalca la editora y presidenta de Tusquets, que estos días ha hecho llegar una carta a sus autores avanzando el acuerdo con Planeta. “Están encantados porque ven su vida literaria asegurada en Tusquets”.
La entrada de Planeta en Tusquets llega poco más de un año después del acuerdo de Anagrama con la italiana Feltrinelli, paradigmas ambas en la edición española del sello mediano independiente por definición. ¿Acabó una etapa? “Sí, quizá sea el final para un tipo de editoriales: las medianas independientes que no cuiden esos aspectos lo pasarán muy mal; y luego está que tenemos una edad, claro: tengo 73 años y quizá cuando chochee sería prudente que vendiera mi parte; pero, de momento, no es así”.


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