lunes, 10 de junio de 2019

La maldición de la señorita Holly Golightly



La maldición de la señorita Holly Golightly

Las sucesivas adaptaciones de 'Desayuno con diamantes' se han saldado con grandes fracasos. Pixie Lott será la próxima en encarnar el mítico papel.



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FOTO: EVERETT
Si se hiciera una encuesta sobre  las secuencias iniciales más emblemáticas de la historia del cine del siglo XX, el paseo al alba de la señorita Holly Golightly (Audrey Hepburn) por la Quinta Avenida ante los escaparates de Tiffanys en Desayuno con diamantes, figuraría sin ninguna duda entre las tres primeras.
No habían pasado ni cinco años desde el estreno de la película que había relanzado la carrera de Audrey Hepburn y que acabaría haciendo de ella uno de los iconos de estilo de la pantalla, cuando desde Broadway se encienden las bombillas de un remake teatral. Trasladar la obra a la escena ni más ni menos como comedia musical. En la producción un nombre de peso de la escena teatral como David Merrick y para la pareja protagonista, la televisiva Mary Tyler Moore, un físico en las antípodas de Hepburn, y el también televisivo Richard Chamberlain que desarrollaba una carrera de éxito en el cine. La comedia abrió el 12 de diciembre de 1966 en Broadway  (preestreno) y no pasó de la cuarta función. Sería retirada de la cartelera sin llegar a estrenarse.
El fantasma de Audrey Hepburn y de la película dirigida por Blake Edwards era demasiado poderoso en el imaginario del espectador a pesar del tiempo transcurrido. Ni el nombre de un dramaturgo como Edward Albee (¿Quién teme a Virginia Wolf?) y de un compositor como Bob Merrill (Funny Girl) pudieron impedir el desastre. La comedia musical Breakfast at Tiffany’s pasaba a formar parte con todos los honores de la historia de los grandes fracasos escénicos de Broadway. En una reciente encuesta entre fans de Broadway, la obra fue elegida como uno de los flops más deseados entre los cazadores de musicales para volver a ver en escena. De momento, los fans más morbosos se  tienen que conformar con algunas secuencias de la obra gracias a YouTube donde  se puede  a Mary Tyler Moore como una Holly Golightly imposible, vistiendo algunos de los modelos más horrorosos que han pisado la escena de Broadway.
Desayuno con diamantes mary tyler moore
Cartel de la adaptación en Broadway con Mary Tyler Moore. Un fracaso sonado.

GETTY


El derrape de Broadway  puso en cuarentena cualquier proyecto sobre la heroína creada por Truman Capote. El propio escritor había tenido que renunciar a su deseo inicial de una versión protagonizada por Marilyn Monroe, una elección sin duda mucho más cercana a la heroína literaria dibujada por el escritor, una call girl a fin de cuentas, que la soñadora chica de vida bohemia encarnada por Hepburn. Ni el proyecto de una serie televisiva ni un posible remake cinematográfico se llevarán a cabo. Por el contrario, sí que se realizará una nueva adaptación de Sabrina, otra de las películas talismán de la actriz a cargo de un director con grandes éxitos como Sidney Pollack. La actriz Julia Ormond volvía a tropezar con la misma piedra: la tarea imposible de sustituir la atmósfera mágica que envolvía la interpretación y la figura de Audrey Hepburn en la película original a las órdenes de Billy Wilder.
El naufragio de Khaleesi
Tendrían de pasar cuatro décadas para que Broadway volviera a ser tentado por la señorita Holly Golightly y  su corte neoyorquina, gato incluido. Para la nueva adaptación escénica de la novela se tira mano del dramaturgo Richard Greenberg, que había obtenido un gran éxito en la escena con la obra Take Me Out (mezclando beisbol, homofobia y racismo). Para el siempre delicado papel femenino la elección recae en la actriz británica, Emilia Clarke, ni más ni menos que  la Daenerys Targaryen de Juego de Tronos. A pesar de un cambio de look más cercano a la edad de la heroína literaria, del excelente vestuario de una diseñadora como Collen Atwood (tratando de hacer olvidar el guardarropa creado por Givenchy), el hechizo Hepburn y el de la película continuaban siendo un desafío y una barrera insalvable.
desayuno con diamantes emilia clarke
Cartel promocional de la obra con Emilia Clarke como protagonista.


La nueva adaptación, ahora situada en el Nueva York de postguerra, se presentaba como una obra más fiel a la novela homónima, devolviendo su carácter más corrosivo y desencantado aunque sin renunciar a esos elementos de elegancia y romanticismo que constituían su ADN cinematográfico. Entre otros aspectos novedosos, la adaptación teatral subrayaba la homosexualidad del protagonista masculino, que en la versión cinematográfica se había transformado en un rol heterosexual. Despues de dos semanas de preestrenos  y casi cuarenta representaciones, la obra se retiró Broadway. Más de un crítico volvía a hablar del fantasma de Holly Golitgly y su maldición escénica. La misma Emilia Clarke reconocía el riesgo de interpretar un papel que Audrey Hepburn había llevado la perfección y sucesivas generaciones guardaban en el recuerdo. Como señalaba el adaptador de la obra, Richard Greenberg  “con el personaje de Holly ocurre lo mismo  que con el de Scarlett interpretado por Vivienne Leight en Lo que el viento se llevó, encontrar sucesoras es una empresa casi imposible, por no decir, inalcanzable”. Ni el desnudo fugaz de la actriz ni  el gato y compañero de la heroína, un rollizo felino llamado Vito, pudieron salvar la obra del naufragio.
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Emilia Clarke, en la piel de Holly Golightly.


CORDON PRESS

El nacimiento de la heroína moderna
Una de las claves de la singularidad –e inmortalidad–  del icono Hepburn nos la brinda el crítico cinematográfico Sam Wasson en su ensayo sobre la películaDesayuno  con diamantes, Fith Avenue 5 a.m. Wasson señala el cambio histórico  que supuso la elección de Hepburn, abriendo  un nuevo campo femenino en la pantalla: el nacimiento de la mujer moderna. Antes de Desayuno con diamanteslas heroínas de la comedia de Hollywood pertenecían necesariamente a uno de los dos bandos: O al de las puritanas y mojigatas o al de las putas. Con Holly Golightly aparecía la heroína moderna, cuya herencia se puede rastrear en las protagonistas de Sexo en Nueva York. Como eslabón o enlace, la Diane Keaton de Annie Hall. Y como antepasada ilustre, la Katherine Hepburn de La fiera de mi niña.
En el paisaje de Hollywood, donde la comedia está abanderada por los vestidos impecables y sombreros Pillbox de Doris Day, la figura y el personaje de Audrey Hepburn/Holly Golightly, impone un perfil de modernidad en paralelo a las imágenes femeninas que revistas como Harper's Bazaar o Vogue y fotógrafos como Richard Avedon e Irving Penn están codificando en sus páginas. Con su “petite robe noire” Audrey-Holly pasaba del rosa caramelo al negro luminoso. Es sin duda esta modernidad la que ha acabado haciendo de la figura de Hepburn y su proyección en la pantalla ese molde de estilo sin fecha de caducidad.
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Audrey Hepburn, en un momento de la película


CORDON PRESS

Como El gran Gatsby, otra novela de  larga vida cinematográfica, Desayuno con diamantes es una historia sobre el sueño americano. Gracias a la figura aristocrática de Audrey Hepburn y la dirección  de Blake Edwards, las aristas más crudas de ese sueño reflejado en la novela  se transformaron en una obra estilizada y elegante que no renunciaba su lado más sentimental y romántico.
Desde las revistas cada temporada  se proclamó ese nuevo rostro destinado a suceder a la protagonista de My Fair Lady, aunque el trono sigue vacante. Ahora se anuncia una próxima adaptación teatral de Desayuno con diamantes, esta vez con la  estrella musical pop Pixie Lott en el papel de la mundana Holly Golightly y a estrenar en 2016. No sabemos si finalmente la suerte acompañará la nueva versión y el fantasma de Holly-Audrey descansará  finalmente en paz.
De momento, los amantes y fans del icono tienen una nueva cita con él y algunas de sus imágenes más recordadas. Una exposición de fotografías de la actriz  en la National Portrait  Gallery de Londres con autoría de nombres como Richard Avedon, Cecil Beaton, Irving Penn y otros maestros de la fotografía del siglo XX que trataron de  atrapar el “misterio Hepburn”. Ese rostro fascinante y de momento, sin sucesión.
Pixie Lott desayuno con diamantes
Pixie Lott llevará al teatro británico la última adaptación de la novela. ¿Saldrá bien?

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