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viernes, 21 de enero de 2022

Bille August ahonda en el lado oscuro de Karen Blixen, la baronesa de ‘Memorias de África’



Bille August ahonda en el lado oscuro de Karen Blixen, la baronesa de ‘Memorias de África’

El director danés estrena ‘El pacto’, que ilustra las relaciones mefistofélicas entre la veterana escritora, a su regreso de Kenia, y jóvenes poetas compatriotas


Gregorio Belinchón
Madrid, 18 de enero de 2022

Se acabaron las granjas en África, las colinas Ngong, los criados somalíes. Al marido que la engañaba, y que le contagió la sífilis, ya le había dado la patada a los seis años de su estancia en ese el continente. Pero el amante aviador se mató en accidente con su biplano Gypsy Moth. Y además llegó la ruina, cuando la plantación de café no dio más de sí. Con el quebranto económico a Karen Blixen —que vivió en Kenia de diciembre de 1913 (en aquel momento parte del África británica del Este) a agosto de 1931— no le quedó otra salida que regresar a Dinamarca. Nunca volvería a pisar el continente que tanto ansiaba. A cambio Blixen (Rungsted, 1885-1962) se convirtió en una celebridad mundial gracias a su obra literaria firmada con el seudónimo de Isak Dinesen. Tan vilipendiada en su país como idolatrada en el resto del mundo, Blixen devino en mujer solitaria, repleta de dolores, —“con la sífilis alterando su carácter”, apunta el cineasta danés Bille August (Brede, 72 años)—, dedicada a un terrible juego mefistofélico con jóvenes poetas. A su vida en aquellos años cincuenta, no tan conocida por el gran público, y a sus relaciones casi vampíricas, les ha dedicado Bille August El pacto, que se estrena en España el 28 de enero.


Ese pacto es el que alcanza primero “con el diablo”, según explica la misma Blixen, para convertirse “en inspiración y apoyo para otros” y para sí misma, y es el que cierra —casi impone― al poeta Thorkild Bjørnvig, un autor que a inicios de los años cincuenta se encontraba atascado con su obra. Y al que Blixen amadrina con una condición: que dé lo mejor de sí, que se concentre en la escritura, que se olvide de su esposa y su hijo y se encierre en la casa de Blixen, Rungstedlund, “por donde ya han pasado los más excelsos poetas”, dice en pantalla. Como Knud W. Jensen, otro peón en el juego de Blixen, o su esposa, Benedicte Jensen, la cuña que usará Blixen para intentar reventar el matrimonio de Bjørnvig.


“La manipulación es la fuerza capital en la película. Pero lo que me fascinaba de la historia es que entre Bjørnvig y Blixen hubo una relación de mutua dependencia”, explica August. “Bjørnvig quiere ser mejor escritor y ella le promete que lo logrará si sigue sus reglas. Y a la vez sientes que ella se enamora de él”. En El pacto Blixen llega a decirle: “Si tuviera 25 años menos, no estaríamos aquí, sino de luna de miel en el carnaval de Venecia”.

Con todo Blixen “no es una bruja”. August se arranca: “Es obvio que la imagen de la escritora está marcada por Memorias de Áfricaque era estupenda, aunque muy hollywoodiense. La sífilis la trastocó, especialmente en su cabeza. No fue un demonio, sino alguien muy calculador, tanto que se le escapó el juego de las manos. A través de esas manipulaciones, de urdir otras relaciones sentimentales, pudo satisfacer su propia sensualidad”. Y recuerda que la obra de todos sus huéspedes mejoró, mientras ella sufría terribles dolores y una vida solitaria. “Al final, lo perdió todo”.

Birthe Neumann, como Karen Blixen, y Simon Bennebjerg, como el joven poeta Thorkild Bjørnvig, en 'El pacto'.
Birthe Neumann, como Karen Blixen, y Simon Bennebjerg, como el joven poeta Thorkild Bjørnvig, en 'El pacto'.
EL PAÍS

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