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jueves, 29 de septiembre de 2022

Tumbas / Monteiro Lobato

Triunfo en la tumba de Monteiro Lobato

Monteiro Lobato
Taubaté, 18 de abril de 1882
São Paulo, 4 de julio de 1948
Cemitério da Consolação





Esta tarde fui por tercera y última vez al Cemitério da Consolação a buscar a Monteiro Lobato. En dos días dejo  São Paulo. Caminé por aquí y por allá, en un cementerio que me parece cada vez más grande y donde las tumbas cambian de lugar. Hay parranda en las noches. Al amanecer, los finados tratan de dejar las cosas tan como estaban, pero algo se nota. 

Le pregunté por Monteiro Lobato a un caballero muy elegante que parecía vigilar el lugar, y dijo que no sabía, y me señaló el centro del cementerio, una especie de capilla. "Toqué la campanilla", dijo. 

Seguí caminando y de pronto, de la nada, apareció un hombre vestido de negro, con una especie de levita de pistolero del Oeste y botas con clavos, maquillado y con el cabello tieso, alto y delgado.  Le pregunté si sabía dónde estaba la tumba de Monteiro Lobato, dijo que sí y caminamos juntos. "Hace tanto tiempo que no hablo español", dijo con un acento desconocido, con una voz grave. Pensé que aún no cumplía los treinta, ni siquiera los veinticinco. Le pregunté qué países conocía pero no respondió.

Llegamos a la tumba casi volando, quiero decir, en un instante.

Tomé algunas fotos y le pregunté si quería posar frente a la tumba. "No es necesario", dijo. Le pedí entonces que me tomara una foto. Me preguntó sobre el manejo de la cámara y disparó dos veces.

"Tenga cuidado con los funcionarios", me advirtió. "Está prohibido tomar fotos."

Entonces puse la cámara en el piso y me hice un par de fotos.

Volvía mirar hacia donde estaba el hombre unos segundos antes para darle las gracias, pero había desaparecido. Abandone el cementerio como alma que lleva el diablo.


São Paulo, 28 de febrero de 2013 



TUMBAS




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