Páginas

domingo, 17 de mayo de 2026

Milo Manara / “Somos más castos que hace diez años, y eso no creo que sea bueno”

 





Milo Manara


No hay persona que no se haya enterado de que Milo Manara está estos días en Barcelona. No es su primera vez, pero siempre es motivo de alegría para los que hace años que admiran sus trabajos. El historietista italiano, que acaba de publicar el cierre de su adaptación gráfica El nombre de la rosa (Lumen / Norma, en catalán), es uno de los invitados estrella del salón Comic Barcelona, que hoy celebra su último día en Fira Montjuïc, y allí, por los pasillos, son muchos los que le paran y le piden tomarse una foto. Él, paciente, siempre acepta. De entrada, parece serio, pero a la que empieza a hablar, su rostro cambia al instante y todo es amabilidad y ganas de rememorar su orígenes.

Explica a La Vanguardia sus primeros años en la universidad de arquitectura: “Mi sueño era ser Gaudí y aspiraba a poder construir una ciudad entera yo solo. Era muy ambicioso. No tardé en entender que eso era complicado y que a lo que podía aspirar era a encerrarme en un estudio de arquitectura, a las órdenes de alguien, y ese no era mi camino”.

Un día soñé con ser Gaudí, pero los cómics me hicieron entender que ese no era mi camino”

Al final, terminó igual en un estudio, pero de dibujo, donde el jefe es él, y con un oficio, el de dibujante, que si bien es complejo, le ha permitido ver mundo y, de paso, que el mundo lo viera a él. Aunque comprendió que este era su terreno mientras trabajaba como asistente del escultor español Miguel Ortiz Berrocal para costearse los estudios. “Su biblioteca estaba repleta de fumettos , de cómics. Muchos los traía su entonces esposa desde Francia. Era un auténtico paraíso”, recuerda con entusiasmo.

Trató de replicarlos, para aprender, hasta que entendió que tenía que buscar su propio estilo, y este lo encontró en el erotismo. “Cuando empecé, era un tabú. Pero no solo en el cómic, sino en todo: en el cine, en la literatura... pero siempre me ha gustado nadar a contracorriente porque es así como me siento libre. No sé si ahora lo sería con algo tan simple, pero entonces fuimos varios los que tiramos por aquí y quiero pensar que creamos un potente movimiento que permitió que se pudiera diferenciar entre erotismo y pornografía. Claramente no es lo mismo y, si bien estamos mucho mejor que cuando yo empecé en esto, siento que hay una regresión en nuestra sociedad. Somos más castos que hace diez años, y eso no creo que sea bueno. Y, como paradoja a esto, la pornografía es más accesible que nunca”.

La biblioteca del escultor Miguel Ortiz Berrocal era un auténtico paraíso”


Su estilo, lejos de encasillarle, le abrió puertas para todo tipo de propuestas y, con el tiempo, acabó dando el salto a la viñeta histórica. Pero que ahora hable con sus seguidores del monje franciscano Guillermo de Baskerville y del novicio Adso de Melk, que bien retrató en sus páginas Umberto Eco en 1980, no quiere decir que no aproveche las pocas escenas con personajes femeninos que hay para desatar su imaginación y vislumbrar su pasado como dibujante erótico. “Es inevitable, supongo. Existen muchas formas de mostrar la belleza y esta, la mía, es una de ellas”. Con todo, confiesa que en este último trabajo trató de dar “una visión más fiel a la original”, pues las películas “han alejado” algunos aspectos y han creado un imaginario que “difiere en algunas cosas”. Eso sí, admite que ha sido todo un reto “amputar” muchas páginas de esta extensa historia, que supera las 500, para convertirla en una adaptación a cómic accesible para todos los públicos y que rondara las cien. Nadie puede perderse este clásico”, concluye.


LA VANGUARDIA


No hay comentarios:

Publicar un comentario