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sábado, 25 de abril de 2026

Maggie O’Farrell / Instrucciones para una ola de calor / Reseña

 


Maggie O’Farrell

INSTRUCCIONES PARA UNA OLA DE CALOR

Rosa Berros Canurua

25 de octubre de 2020


"Calor, calor. Un calor que despierta a Gretta justo al amanecer, la arroja de la cama, la impulsa escaleras abajo. Un calor que ronda por la casa como un invitado inoportuno: recorre los pasillos, se arremolina alrededor de las cortinas, se apoltrona en sillas y sillones. El aire en la cocina es como una entidad sólida que lo llena todo, que empuja a Gretta contra el suelo y contra la mesa. 
Sólo a ella se le ocurre ponerse a hornear pan con este calor. [...] Lleva toda su vida de casada haciendo pan casero tres veces a la semana, y no va a dejar que una minucia como una ola de calor se lo impida ahora"

Es un día bochornoso de verano en Londres, concretamente el 15 de julio de 1976. Gretta no lo sabe, pero ese día va a desaparecer su marido. Robert, ya jubilado, sigue con su costumbre de salir de casa a las seis cuarenta y cinco en punto de la mañana. Ya no lo necesita, pero a esa hora una especie de hormigueo le impulsa fuera de casa. Por eso Gretta sabe que en cualquier momento dirá que va a comprar el periódico. Todos los días lo hace. La diferencia con el resto, es que hoy Robert no va a volver. 

Cuando Gretta empieza a llamar a sus hijos han pasado ya once horas desde que Robert salió de casa. El primero que recibe la noticia es Michael Francis. La recibe cuando su madre consigue centrar la conversación "Me estás pidiendo a mí, que tengo una familia y un trabajo a jornada completa, que vaya a ayudarte a encontrar la llave del cobertizo. Y no se lo pides a mi hermana, que no tiene hijos ni trabajo, porque «tiene mucho lío»". Todos saben que Mónica es la favorita de la madre. Mónica tiene siempre disculpa en el imaginario de su madre; está muy liada, no tiene tiempo. Lo que ahora va a saber Michael Francis es que la llave del cobertizo está en poder de su padre que es quien realmente ha desaparecido. Y es que Gretta es incapaz de distinguir en su discurso lo importante de lo accesorio, y la pérdida de la llave y la desaparición de su marido son hechos relacionados y con la misma importancia.

Pero Mónica termina por enterarse y hasta Aoife que vive en Nueva York tiene que coger un vuelo de urgencia para acompañar a su madre en ese trance. Su madre, la única persona que puede pronunciar su nombre irlandés con precisión "la primera sílaba con un sonido a medio camino entre la E y la A, y la segunda con una misteriosa mezcla de V y F. Pronuncia el exacto intermedio entre «Ava», «Eva» y «Efa», pasando entre los tres sin colisionar con ninguno". Y es que la traducción de Aoife es Eva. 

Los hermanos no viven su mejor momento. Michael Francis ve que su matrimonio se disuelve ante sus ojos sin que al parecer pueda hacer nada para evitarlo. Mónica trata de que las dos hijas de su segundo marido la acepten, pero haber tenido que decidir la eutanasia del gato de las niñas no va a ayudar en la tarea. Aoife está inmersa en un lío de amores y trabajo en Nueva York; Aoife está inmersa en un lío vital de proporciones casi bíblicas y es que nadie lo sabe, pero Aoife no sabe leer. Desde pequeña las letras bailan ante sus ojos y es incapaz de aprehenderlas. El alto poder intelectual que manifestaba desde muy pequeña se truncó cuando entró en el colegio y fue incapaz de sacar nada adelante, nada excepto la capacidad para disimular el hecho de que era incapaz de leer. "A los siete años seguía en primero, con las rodillas apretujadas bajo un pupitre diminuto, al fondo de la clase, escribiendo sus letras al revés y cabeza abajo, palabras que corrían en diagonal o hacia atrás, números ilegibles que transcurrían de derecha a izquierda, como reflejados en un espejo".

Ahora se van a reunir tras varios años desde que la pequeña de la familia se fue a Nueva York huyendo de un conflicto con Mónica que se nos insinúa, pero se nos escatima continuamente. En cada insinuación se nos va abriendo más el abanico y vamos conociendo un matiz más, un detalle nuevo. Pero tendremos que esperar bastante hasta saber exactamente qué fue lo que pasó entre las hermanas.

Mientras rebuscan en los objetos personales de su padre tratando de dar con las claves de su desaparición, van encontrando o más bien evocando el pasado y las claves del mismo que les han llevado a su situación actual. El resentimiento de Mónica hacia Aoife, el de Michael Francis hacia Mónica, la perplejidad de Aoife ante el comportamiento de Mónica que fue, en parte, lo que le hizo huir y esconderse en Nueva York de su complicada familia.

Los conflictos entre Mónica y Aoife son los más importantes y vienen de lejos. Cuando la pequeña de la familia nació, Mónica ya tenía unos diez años y la recién nacida terminó con la paz de la familia y con la salud mental de Gretta. "[...] ¿sabía Aoife que había sido un bebé infernal, que no dejaba de llorar ni un momento, una verdadera pesadilla que había acabado con su madre?". Mónica tomó sobre sí la tarea de hacerse cargo del bebé para que su madre pudiera tener algún periodo de descanso. Demasiada tarea para una niña de diez años. Una tarea cuyas consecuencias no ha podido superar.

A medida que avanza "Instrucciones para una ola de calor", en los poco más de cuatro días en que transcurre la acción, se nos irán desvelando los secretos y los rencores acumulados en la vida de la familia Riordan y se nos permitirá viajar al pasado para ser testigos de cómo se fueron gestando. Como siempre, las relaciones familiares dan mucho de sí.

Maggie O'Farrell

Es la tercera vez que Maggie O'Farrell aparece en el blog y tiene en él una curiosa historia. La primera novela que leí de ella, "Tiene que ser aquí" (2016), me enganchó desde el principio y me costó soltarla de las manos. De ella dije en el blog "está muy bien escrita y tiene recursos originales. Indagaré algo más en la autora a ver qué me depara, aunque, y espero equivocarme en este caso, algún otro autor de este estilo ha llegado a cansarme tras tenerme enganchada durante dos o tres novelas" Y esta pequeña reticencia venía provocada por algún recurso fácil, alguna estrategia de las que no me terminan de convencer.

Mi siguiente incursión en el mundo de la autora fue "La extraña desaparición de Esme Lennox" (2006). Me volvió a parecer muy bien escrita y muy adictiva, pero no me resolvió las dudas. De ella dije en el blog: "tiene unos personajes muy bien perfilados y descritos y una ambientación muy lograda; como en aquella ("Tiene que ser aquí), salta del pasado al presente y se mueve por los distintos tiempos y lugares con una soltura muy valiosa... pero, como en aquella, el recurso fácil asoma ya al final y me deja con la duda de cómo debo calificar a la autora y a su obra. Duda que solo podré resolver leyendo más novelas, profundizando más, cosa que no me importa porque por ahora disfruto mucho con Maggie O'Farrell y sus historias"

Esta tercera, "Instrucciones para una ola de calor" (2013), escrita entre las otras dos, creo que ya por repetición me resuelve la duda (solo hasta cierto punto) y me hace ver qué es lo que me chirría. Son novelas  que me dejan con la sensación de que sucedieran fuera del mundo. Aparte de los problemas y sucesos que afectan a los personajes centrales es como si no hubiera más vida; como si estuvieran colgados de una nube sin un escenario que los enmarque. No hay entorno social, ni político, ni económico, ni cultural (este tal vez asoma un poco, aunque con timidez). Sé que es una percepción muy particular, sé que hay otras novelas a las que les pasa algo similar y, sin embargo, me han gustado. (por eso digo que la duda se resuelve hasta cierto punto). La ola de calor que se supone y con la que empieza cada parte de la novela, tampoco se deja sentir. Se menciona, pero no la siente el lector en su piel. 
"Los únicos usos permitidos del agua serán:
a) para beber,
b) lavado de ropa o aseo personal,
c) inodoros, tanto de uso público como privado.
Ley de emergencia contra la sequía, 1976.
Un decreto para hacer frente a las sequías
y restricciones de agua en el Reino Unido".

Así es como realmente empieza "Instrucciones para una ola de calor" y de manera similar empiezan las tres partes de que consta. Pero ese calor no agobia a lo largo de la lectura.  Esas restricciones en el uso del agua, no se sienten a lo largo de la narración.  

Por lo demás, repito, son novelas muy bien escritas, que me resultan entretenidas y que cuentan historias muy variadas y muy curiosas; no es una autora de las que repiten clichés.  Por todo ello sé que leeré a Maggie O'Farrell mientras me siga gustando sin empeñarme en buscarle la perfección o el desastre. Seguramente está ahí, en un término medio digno, sin más.

Título del libro: Instrucciones para una ola de calor
Autora: Maggie O'Farrell
Nacionalidad: Irlanda
Título original: Instructions for a heat wave
Traducción: Elisa Sonia Tapia Sánchez
Editorial: Salamandra
Año de publicación: 2013
Año de publicación original: 2013
Nº de páginas: 320


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