Páginas

jueves, 30 de abril de 2026

Federico García Lorca / Poeta sin voz

 

Federico García Lorca en Granada, en 1935.
Federico García Lorca en Granada, en 1935.CENTRO FEDERICO GARCÍA LORCA


Federico García Lorca, poeta sin voz

Nadie queda ya que reconozca la voz de García Lorca. Escuchamos su música al piano. Y lo vemos moverse con la sonrisa grande en las grabaciones de entonces. Pero su voz no aparece.

Martes, 28 de abril de 2026 

La Residencia de Estudiantes exhibe hasta el próximo mes de julio la mejor parte del archivo del poeta Federico García Lorca. Manuscritos, dibujos, fotografías, libros, la guitarra, el piano que existe desde hace más de 100 años en la misma Resi. Todo esto que permanece porque la familia y los amigos se emplearon en salvarlo del horror sucesivo después del crimen. 1936. 18 de agosto. Granada.

En su muerte descubrimos la horma fea de nuestra historia. Lo asesinaron por la espalda. La orden llegó de Sevilla, dicen que de un fanático Queipo de Llano y la ejecutó un Valdés. Federico García Lorca es de los poetas más importantes del siglo XX, y de los anteriores y de los que vendrán. De Federico García Lorca sabemos casi todo porque es el más estudiado de su generación, el más observado al trasluz, el de maleficio más extremo. Y sin embargo nadie puede decir ya cómo sonaba su voz. La voz del que reía y prendía la noche al piano y gozaba simultáneamente de vivir y de cuanto tiene el gozo de pecado.

Una mañana en casa de uno de sus amigos mejores en la Residencia de Estudiantes, el intacto Pepín Bello, escuché la mejor expresión sobre la voz de Lorca: "Federico hablaba... A ver, permítame unos segundos... Federico, sí... A ver cómo lo digo... Federico hablaba con la voz dura, una voz de madera". La definición, exacta o no, es difícil hacerla más bella. Hablar con la voz de madera es hablar muy vivo en matices. Así lo imagino. Ronco de tabacos y alegre de vientos. La voz de Lorca es lo que falta por recobrar de aquel hombre que partió en dos la poesía en español de su tiempo con un libro angustiado y capital de asombros: Poeta en Nueva York, conjunto escrito entre 1929 y 1931, que se publicó ya póstumo en 1940. Hasta él hemos ido a abrevar tantas veces, como animales con sed.

Nadie queda ya que reconozca la voz de García Lorca. Escuchamos su música al piano. Y lo vemos moverse con la sonrisa grande en las grabaciones de entonces. Pero su voz no aparece. La voz de Lorca es el último enigma que importa de veras de cuantos aún acumula. Más que los huesos arrojados al hoyo amargo de Víznar. No quisiera dejar este perro mundo sin escuchar esa voz de andaluz de genio oscuro, dotado de la más alta extrañeza. Antes que la calavera es la voz, porque si un día, por lo que sea, regresa la sonoridad del poeta tendremos irremediablemente al hombre entero, al bromista, al trágico, al maldito, al deseante, al niño vendaval, y será ya completa la diabólica fascinación.

EL MUNDO


No hay comentarios:

Publicar un comentario