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lunes, 26 de septiembre de 2022

Pablo Neruda / Al difunto pobre

 

Zapatos viejos
Vincent van Gogh


Pablo Neruda

Biografía

AL DIFUNTO POBRE

A nuestro pobre enterraremos hoy:
a nuestro pobre pobre. 

Tan mal anduvo siempre 
que es la primera vez 
que habita este habitante.

Porque no tuvo casa, ni terreno, 
ni alfabeto, ni sábanas, 
ni asado, 
y así de un sitio a otro, en los caminos, 
se fue muriendo de no tener vida, 
se fue muriendo poco a poco, 
porque esto le duró desde nacer. 

Por suerte, y es extraño, se pusieron de acuerdo 
todos desde el obispo hasta el juez 
para decirle que tendrá cielo 
y ahora muerto, bien muerto nuestro pobre, 
ay nuestro pobre pobre 
no va a saber qué hacer con tanto cielo. 
Podrá ararlo y sembrarlo y cosecharlo? 

Él lo hizo siempre, duro
peleó con los terrones,
y ahora el cielo es suave para ararlo,
y luego entre los frutos celestiales
por fin tendrá lo suyo, y en la mesa
a tanta altura todo está dispuesto
para que coma cielo a dos carrillos
nuestro pobre que lleva, por fortuna,
sesenta años de hambre desde abajo,
para saciarla, al fin, como se debe,
sin recibir más palos de la vida,
sin que lo metan preso porque come,
bien seguro en su caja y bajo tierra
ya no se mueve para defenderse,
ya no combatirá por su salario.
Nunca esperó tanta justicia este hombre,
de pronto lo han colmado y lo agradece:
ya se quedó callado de alegría.

Qué peso tiene ahora el pobre pobre! 
Era de puro hueso y de ojos negros 
y ahora sabemos, por su puro peso, 
ay cuántas cosas le faltaron siempre, 
porque si este vigor anduvo andando, 
cavando eriales, arañando piedras, 
cortando trigo, remojando arcilla, 
moliendo azufre, transportando leña, 
si este hombre tan pesado no tenía 
zapatos, oh dolor, si este hombre entero 
de tendones y músculos no tuvo 
nunca razón y todos le pegaron, 
todos lo demolieron, y aún entonces 
cumplió con sus trabajos, ahora llevándolo 
en su ataúd sobre nosotros, 
ahora sabemos cuánto le faltó 
y no defendimos en la tierra. 

Ahora nos damos cuenta que cargamos 
con lo que no le dimos, y ya es tarde: 
nos pesa y no podemos con su peso. 

Cuántas personas pesa nuestro muerto? 

Pesa como este mundo, y continuamos 
llevando a cuestas este muerto. Es claro 
que el cielo es una gran panadería.

Pablo Neruda
Plenos poderes
Losada, Buenos Aires, 1962, pp. 32-34



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