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viernes, 7 de enero de 2022

Jo Nesbø / "La venganza es necesaria para regular la sociedad"

 





Jo Nesbø: "La venganza es necesaria para regular la sociedad"

Es uno de los protagonistas de las jornadas de Getafe Negro, el escritor nórdico presenta 'Cuchillo', la novela más personal de su emblemático detective Harry Hole


Marta Ailouti
25 de octubre de 2019


Ya lo advertía durante una de sus intervenciones junto a Lorenzo Silva en Getafe Negro. “Mi personaje Harry Hole se va siempre hacia la oscuridad y yo tiendo hacia la luz”. Con más de 40 millones de ejemplares vendidos a sus espaldas, Jo Nesbø (Oslo, 1960) ha aterrizado en España para participar en el festival de novela policíaca que se celebra esta semana al sur de Madrid. Llega además con una novela en forma de Cuchillo, traducida al castellano por Lotte Katrine y publicada en el último mes por Reservoir Books.

Cantante, compositor y agente de bolsa antes que escritor, su última entrega llevaba quince años rondándole la cabeza. Protagonizada por su emblemático detective, la número doce de la serie, en ella nos devuelve a un Harry Hole más perdido que nunca. Rakel le acaba de abandonar y él ha vuelto a beber. Además Svein Finne, el sanguinario violador al que atrapó hace años acaba de cumplir su condena y ha prometido venganza. “La felicidad no es natural –escribe entre sus páginas-. La felicidad es un vibrante estado de excepción, son segundos, minutos, días que sabes que no pueden durar”. Y como un Cuchillo, Nesbø construye, o deconstruye aquí, un punto de inflexión en el que lo único seguro es que nada volverá a ser como era.

Sonriente y muy dispuesto el escritor noruego acude a la rueda de prensa abierto a responder cualquier cuestión. Solo pone una condición, nada de interrogarle sobre los libros que le quedan a su saga o si este es un final. “Una de las características de la novela negra –bromea- es no hacer spoilers”. Lo que sí deja claro es que Cuchillo es su historia más personal de la serie hasta la fecha. “Es un poco el resumen de la vida de Harry –reflexiona-. Al principio él era el cámara, el observador de todo lo que podía”. Sin embargo, a lo largo de los últimos libros y, concretamente, en este último, Hole ha pasado a estar delante de los focos. “Es el personaje central, y no solamente como investigador, sino que toda la historia funciona en torno a él”. 

Con todo, y a pesar de su cortante y afilado título, que ningún lector espere muchas dosis de violencia física advierte. “No es necesaria para hacer que la historia avance” aunque “sí que es cierto que hay mucha violencia mental y psicológica”. En este sentido es, de hecho, el thriller más psicológico de las doce. “Es devastador porque la violencia mental destruye todo el universo de Harry”.

La venganza como motor

Con la venganza como motor de fondo, Jo Nesbø se detiene a analizar el sentimiento de revancha. “Podemos pensar ingenuamente que la venganza ha desaparecido de nuestra civilización y nuestra sociedad pero históricamente ha prevalecido. Se ha reducido porque es contraproducente pero no se ha eliminado del fuero interno del ser humano ni de las familias”, mantiene. 

Al contrario que en el caso de los zorros, pone de ejemplo, que si matan a sus crías se quedan velando por ellas hasta que ya no hay nada que hacer y entonces abandonan, nosotros entendemos las venganza también como un castigo. “Si un vecino prende fuego a la casa de otro, el otro, aunque la casa ya esté perdida, se vengará. En el fondo lo que se transmite es que si tú haces algo contra mí, aunque yo no salga ganando nada con la venganza, habrá consecuencias”.

“Yo creo –continúa- que la venganza tampoco es tan vulgar, porque puede ser bastante sutil y sublime. Incluso un sentimiento complejo. Por otro lado es necesaria, es un pacto que regula la sociedad”.

Autor de novelas de personajes, según se describe, en sus obras no busca la crítica política ni social, aunque esté ahí y sea inevitable, sino la construcción de sus protagonistas. “Son los que impulsan y hace avanzar las historias”, reconoce. “Por supuesto, yo tengo mis ideas propias, pero intento que en mis libros no trascienda, que el lector no lo sepa. Planteo un asunto pero presentándolo desde distintos puntos de vista”. 

En este sentido, afirma que desconfía de la literatura policíaca como elemento catártico y plantea que generalmente pocas historias como Los intocables o El padrino tratan sobre el crimen en sí. “La novela negra utiliza más metáforas”, afirma. El crimen pasional, por ejemplo, tiene que ver más con los problemas y las emociones humanas. “Lo que se trata en ellas, al menos en las mías, es más bien la moralidad o el colapso y el derrumbamiento de la moral como mecanismo que mueve nuestra motivación”.

Los malos de antes vs los malos de ahora

Escritor de éxito, uno de los más importantes del género noir y de los más aclamados de la literatura nórdica, país cumbre de la literatura policíaca, confiesa que si algo le da miedo en lo personal es que alguien pueda dañar a sus seres queridos. Durante un tiempo, de hecho, temió por un posible secuestro. “Mi forma de resolverlo fue escribir un testamento en el que dejé todo mi dinero a la Fundación Harry Hole -una fundación benéfica que se dedica a invertir en la alfabetización de los niños y las niñas-. Es una forma de decirle a los secuestradores que aunque me rapten a mí o a mi familia no van a ver ni un centavo de ningún rescate. Supongo que es una especie de pastilla envenenada". Además, dice, se niega a perder la libertad que tenía de viajar por todo el mundo. "El hecho de haberme convertido en una persona pública no quiere decir que yo tenga que restringir en absoluto mi libertad y me niego a tener que llevar seguridad. Ese es mi mayor temor y esa es la forma en que yo lo resuelvo”. De hecho, añade, “yo no creo en Dios, no creo en líderes, creo en el principio del utilitarismo".

Más allá de sus temores, lejos de su oscuro e intenso personaje Harry Hole, Jo Nesbø, es cierto, tiende hacia la luz y se muestra bastante optimista cuando le preguntan por el mundo que nos rodea. “Los malos seguramente sean tan malos como lo eran antes, pero lo que me parece bastante probable es que haya muchos menos en contra de lo que pueda parecer por los medios de comunicación. Si vemos la evolución del crimen y de delito a lo largo de los últimos 50 años vemos que el número de muertes por crimen o delitos ha ido disminuyendo. Osea que sí, parece que en el mundo las cosas van mejor. Aunque en las novelas las cosas vayan peor”.

EL CULTURAL



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