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sábado, 23 de enero de 2021

Mauricio Vargas / La batalla de Israel


La batalla de Israel

Israel ya inoculó 25 % de su población con las mismas vacunas que aplicará Colombia. Y va bien.


Mauricio Vargas
17 de enero de 2021

Levantarse en la mañana con las noticias del día resulta desalentador en este gris enero, en casi todo el planeta. La pandemia de covid-19 alcanza cifras sin precedentes, impulsada por las fiestas y la movilidad de los viajeros de fin de año, así como por nuevas variantes del coronavirus, que, según análisis iniciales de los científicos, hacen gala de mayor velocidad de contagio.

Con el inicio de 2021, el mundo llegó a una cifra récord de nuevos casos en un día (más de 800.000). El viernes, las muertes totales vinculadas al virus rozaban los 2 millones, con un aterrador crecimiento de 14.000 por jornada. Un tercio de los casos nuevos y una cuarta parte de los decesos los aporta en estos días Estados Unidos, que paga un altísimo precio por la pésima gestión de Donald Trump ante la crisis.

Europa también ha sido azotada: en Gran Bretaña, decenas de hospitales estaban el viernes al borde del colapso; y en España, con un gobierno que ha brillado por su incompetencia, los contagios diarios duplican los de Colombia, con casi la misma población. Tras meses de tener la pandemia bajo control, en China –donde surgió el virus– las cifras han vuelto a subir. En América Latina, la pandemia ha acelerado en casi todos los países, incluido el nuestro, y sin exceptuar esta vez a Uruguay, que mantuvo a raya el virus hasta noviembre con apenas un centenar de casos activos y muertes que se contaban con los dedos de una mano, y ahora suma más de 8.000 casos activos y cerca de 300 decesos.

La vacunación, gran esperanza para 2021, avanza en un puñado de países y de modo irregular: los laboratorios han producido apenas unos cientos de millones de dosis (harán falta varios miles de millones), y la logística de transporte y distribución no es sencilla. Van 37 millones de vacunados en el mundo. En América latina, solo cuatro países están vacunando, muy lento, entre ellos Argentina, pero su gobierno compró la vacuna rusa, cuya efectividad pone en duda la comunidad científica.

En Colombia, las primeras dosis deben llegar en 15 días: no arrancará muy rápido (850.000 vacunas en febrero), pero acelerará entre marzo y abril (más de 6,6 millones) y aún más en mayo (8 millones), para estabilizarse con unos 6 millones al mes a partir de ahí. Todo eso si las farmacéuticas cumplen y si la logística de aplicar unas 200.000 dosis diarias (sin contar segunda dosis) no enfrenta tropiezos mayores. Si todo va más o menos bien, las muertes deberían caer de modo importante en abril, tras la inoculación de los adultos mayores, que representan 75 % de los decesos.

El único país del mundo que está vacunando a gran ritmo es Israel. Con 9 millones de habitantes y un pequeño territorio fácil de cubrir, su gobierno fue comprador temprano (y a riesgo) de las vacunas de Pfizer, AstraZeneca y Moderna. Apostó y le fue bien: empezó a vacunar el 20 de diciembre y este viernes llevaba 2,2 millones de inoculados, casi 25 % de su población. Lo ha hecho en pleno pico de la ola invernal de la pandemia, y aunque las cifras son preliminares, la incidencia del virus marca un descenso del 50 % solo con la aplicación de la primera dosis.

Los ojos del mundo están puesto en Israel: no es exagerado decir que allí se juega ahora el futuro del planeta. En las semanas por venir sabremos si, más allá del laboratorio y de las pruebas con unos miles de personas, las vacunas de Pfizer, AstraZeneca y Moderna funcionan en todo un país. Para Colombia, lo que allá ocurra es clave pues la mayoría de las vacunas adquiridas por el gobierno de Iván Duque son de esas mismas marcas. Contengamos el aliento a la espera de saber, en unos días, si en la primera gran batalla contra el covid-19, la ciencia de los humanos es capaz de ganar la guerra contra este espantoso virus.

EL TIEMPO

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