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miércoles, 14 de agosto de 2019

Graham Greene / El americano impasible / Reseña



Graham Greene




Graham Greene: El americano impasible

10 de enero de 2010



Idioma original: inglés
Título original: The Quiet American
Año de publicación: 1955
Valoración: Muy recomendable

Recuerdo que leí este libro por primera vez inmediatamente antes -o después- de Nada y así sea, de Orianna Fallaci, y entre las dos obras me ofrecieron un díptico interesantísimo sobre la Guerra de Vietnam, o Guerra de Indochina, desde la época de colonialismo francés, hasta la guerra civil abierta con los Estados Unidos como invitados indeseados; de hecho, el trasfondo de El americano impasible es precisamente el momento en el que los Estados Unidos pasan de ser meros observadores a implicarse diplomática y militarmente en el conflicto, con las consecuencias que todos conocemos.

Pero El americano impasible, a diferencia de Nada y así sea, no es un ensayo documental, sino una novela de ficción, centrada en un triángulo amoroso (quizás simbólico) entre una bella muchacha asiática, Phuong, y dos occidentales de caracteres opuestos: el veterano reportero británico Thomas Fowler, y el imberbe funcionario estadounidense Alden Pyle. El contraste de formas de ser y de ver la vida entre los dos personajes masculinos da lugar a escenas memorables: en una de ellas, Pyle se interna cientos de kilómetros en el frente de guerra para poder contarle a Fowler que está enamorado de Phuong; en otra, probablemente la más memorable del libro, Pyle intenta declarar su amor por Phuong, pero como no habla francés, y ella no habla inglés, se ve forzado a usar al propio Fowler como intérprete...

Algo que sorprende de la novela, teniendo en cuenta el origen de su autor y el contexto histórico en que se escribió -no mucho después de la Segunda Guerra Mundial- es que es una obra claramente anti-americana: los yanquis aparecen como seres arrogantes, libidinosos y egocéntricos (como Joe o Granger) o bien idealistas, bienintencionados pero desinformados, como el propio Pyle, quien podría ser la personificación de una nación joven, voluntarista pero inconsciente de su propio poder. Tampoco los franceses salen muy bien parados. Sólo Fowler, con su veteranía, su cinismo y su renuncia a implicarse en la realidad, parece sobrevolar por encima del resto de personajes.

Lo mejor, diría yo, de esta novela de Graham Greene (y de casi todas las suyas) es la suavidad con la que transcurre todo: la acción fluye constante y con naturalidad, transportada por un estilo sencillo y, podríamos decir, cinematográfico: El americano impasible ha sido adaptada al cine en dos ocasiones, la última de ellas en 2002 con Michael Caine y Brendan Frazer.




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