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viernes, 29 de abril de 2011

Kate Chopin / El despertar y otros relatos / Reseña






Kate Chopin


El despertar y otros relatos 

Por Sr. Molina
29 Abr 2011
El despertar y otros relatos - Kate Chopin
Valorar hoy día el impacto que una novela como El despertar tuvo en la sociedad de la época (sobre todo considerando que se ambienta en los tradicionalistas estados del sur de Estados Unidos) es realmente difícil. Lo cierto es que, a pesar del paso del tiempo, la novela de Kate Chopin sigue siendo un referente en lo tocante al tema de la emancipación femenina, aun cuando se pueda ver en el libro un hermoso y desesperado canto a la libertad y la independencia.
El despertar narra el progresivo acercamiento a la libertad de Edna Pontellier, casada con un rico comerciante de Nueva Orleans y madre de dos hijos. Durante unas vacaciones en Grand Isle, en la costa sur de Luisiana, se encapricha de un joven llamado Robert Lebrun, hijo de su anfitriona, que le sirve de acompañante durante sus paseos por el lugar; lo que no es más que un devaneo inocente trastorna a la protagonista de forma irrevocable y así, cuando regresa a Nueva Orleans, Edna descubre que sus sentimientos hacia Robert son fuertes, y que su vida, tal y como la ha concebido hasta ese momento, no tiene sentido. Su decisión de cambiar las cosas por completo le acarreará la incomprensión de sus amistades y su propio marido, incapaces todos de reconocer la libertad que se ha despertado en el alma de Edna.
Aunque el estilo de Chopin es colorista y sensual, no es en la parte formal de la novela donde encontramos mayor interés. De hecho, el desarrollo es un tanto abrupto y hay cambios de escena realmente bruscos; no parece casual que la autora tenga una gran producción de relatos breves, medio en el que (al menos estilísticamente) se desenvuelve con más soltura. Lo realmente interesante, sin embargo, lo encontramos en el planteamiento de ese conflicto psicológico de la protagonista. Incluso con más de cien años de por medio, las ansias de independencia de Edna Pontellier provocan empatía y se hacen actuales y pertinentes; el progresivo acercamiento a su propio yo, la toma de conciencia de sí misma que lleva a cabo, se abordan de forma profunda y están teñidos de humanidad.
No es extraño, pues, que en su momento la novelita causase estupor y rechazo. Edna es una mujer decidida, valiente, que en un pasaje del libro afirma que no se sacrificaría por sus hijos si eso significase traicionarse a sí misma. De hecho, su opinión sobre las abnegadas esposas con las que comparte alojamiento durante sus vacaciones es muy clarificadora: «Eran mujeres que idolatraban a sus hijos, adoraban a sus maridos y consideraban un alto privilegio anularse como individuos y desarrollar alas como ángeles de la guarda.»
Edna pasa por un proceso de autodescubrimiento que la lleva a comprender su papel secundario en una sociedad que sólo permitía la independencia femenina dentro de unos estrictos límites. El ejemplo de ello es mademoiselle Reisz, una vieja pianista a la que todo el mundo admira, pero a la que tratan como a una atrabiliaria caprichosa: en la relación entre ambas mujeres se puede ver la insinuación de que el destino de la protagonista es la soledad y el retiro si escoge vivir su vida sin sujetarse a los corsés de la sociedad. El final amargo de Edna es fruto, posiblemente, de la incapacidad (no sólo del propio personaje, sino tal vez también de la autora) de asumir el riesgo que implica romper con todas las convenciones y afrontar el rechazo —que la conduciría al ostracismo— de sus conocidos.
A pesar de una dramática conclusión, El despertar es una novela con una vitalidad impresionante. La voz del narrador omnisciente nos introduce en el alma de Edna de una manera vívida y sensual: su pasión y su frenesí son contagiosos, sinceros. Aunque muchas cosas hayan cambiado, las ansias de libertad y experiencia siguen negándose hoy día en muchos terrenos; esta novela nos acerca a las consecuencias de esas constricciones.
SOLO DE LIBROS



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