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domingo, 16 de septiembre de 2012

María Dueñas / Sirvo para un roto y para un descosido


María Dueñas

“Sirvo para un roto y para un descosido”

Profesora durante veinte años, se ha convertido en escritora sin haberlo planeado



María Dueñas, partidaria de meterse de vez en cuando debajo de la mesa, en uno de esos momentos. / BERNARDO PÉREZ
Pregunta. El tiempo entre costuras fue un superéxito. ¿Pretende otro pelotazo con Misión Olvido?
Respuesta. No lo sé. Me gustaría, pero yo ya no tengo el control sobre el libro. Son los lectores los que van a decidir.
P. Podría decirse, después de tanta costura, que no da puntada sin hilo.
R. Bueno, lo intento, pero no siempre sale. En la vida damos mil puntadas que van sin hilo. Otras va el hilo con un buen nudo al final, y agarra.
P. Ahora, de nuevo una mujer.
R. Sí. Es la voz narrativa, la protagonista, aunque hay grandes secundarios hombres a su alrededor. Pero es una mujer menos aventurera, más contemporánea.

Perfil

Tiene 47 años y dos hijos, y unas aficiones “muy simples”, como leer, ver una buena película, una cena o viajar. Anda todo lo que puede y hace algo de gimnasia. Tuvo una infancia enfrascada en Enid Blyton y sus famosos Cinco, y quería ser Jorge, o, en su defecto, la Joe March de Mujercitas, de L.M. Alcott. Dice que ha dejado la enseñanza en momentos convulsos, y se ha visto convertida en escritora sin haberlo planeado.
P. ¿Lara, su editor, aún no le ha puesto un piso?
R. No, pero la verdad es que tenemos una relación muy fluida. Estoy muy a gusto.
P. De buena costurera, ¿los trapitos que lleva se los ha hecho usted?
R. Nooo, estos no. Coso cuatro cosas básicas, un dobladillo. Y cuando mis hijos eran pequeños les hacía los disfraces del colegio. Un descosido lo arreglo en cinco minutos. Lo mismo sirvo para un roto que para un descosido.



P. ¿Qué hay en su mochila?
R. Pues hay de todo: afectos, experiencias, muchas cosas buenas, mucho aprendizaje, y mucha ilusión para hacer otras cosas.
P. ¿Rajoy es de vainica o de pespunte?
R. Ahora estamos para tomar decisiones rápidas. Supongo que Rajoy tendría que ser de pespunte rápido, más que de vainica. La vainica es muy laboriosa.
P. ¿Qué dobladillo le haría a España?
R. Uno que nos sacara de ésta rápidamente y que nos dejara a la altura a la que tenemos que estar y que hemos ido perdiendo.
P. ¿Y eso cómo se cose?
R. Con buen hilo, con buen tino y con un poquito de maña.
P. ¿Qué institución en España cree que ha roto las costuras?
R. Las costuras han estallado en muchos ámbitos. En economía, sobre todo, hemos explotado, reventado, y se nos está saliendo el relleno por todas partes.
P. ¿A quién prefiere darle carrete, invitarle a un café?
R. A alguien que tenga algo interesante que contarme. No se me ocurre quién.
P. Si no se le ocurre nadie, igual tiene que acabar tomándose el café consigo misma.
R. Es que yo me tomo muchos cafés conmigo misma estupendamente, ¿eh? No crea que necesito mucha gente.
P. En El tiempo entre costuras los hombres se revelan como unos auténticos capullos. Y Misión Olvido la protagoniza una mujer abandonada. ¿Ellos no tienen remedio?
R. Sííí, hay de todo. Hay unos hombres fantásticos por el mundo y otros menos, como hay mujeres estupendas y otras que no lo son. Pero no hay que remediarlos. Los que no se quieran remediar, es su problema.
P. ¿Preguntarle si prefiere su primero o su segundo libro es como querer saber si quiere más a papá o a mamá?
R. Los quiero mucho a los dos. Con el segundo, que lo tengo cercano y fresquito, voy con mucha más ilusión.
P. “Todos tenemos un lado blandito”. ¿Cuál es el suyo?
R. Yo soy poco blandita en general. Puedo tener un momento sensible, de emoción, pero no soy especialmente blanda. Aunque a veces me dan ganas de meterme debajo de la mesa.
P. ¿En qué se concede un desliz?
R. En mil cosas: en cuanto puedo me quito los tacones y me voy con chanclas a la calle.
P. Modosita y de Ciudad Real.
R. No, qué va, qué va. En absoluto. ¿Yo soy modosita? No. Y lo de Ciudad Real, tampoco. Soy una persona de mi tiempo, madre, profesional, he sido profesora veinte años, soy escritora ahora.
P. ¿Cuáles son sus fantasías?
R. La más inmediata es que Misión Olvido funcione bien.
P. Qué falta de imaginación.
R. Es que es así. Le enumero más: que este país salga de la crisis, que haya soluciones para muchas enfermedades que no la tienen y que me tocan de cerca...
P. ¿Y de que la rapten George Clooney o Brad Pitt, nada de nada?
R. Antes George Clooney que Brad Pitt. No forma parte de mis fantasías, porque soy muy pragmática. Pero vamos, si me rapta George Clooney, no pasa nada.
P. ¿Cómo que no pasa nada? Si lo cree así, déle mi teléfono.
R. No pasa nada malo [ríe].
P. ¿Qué estampas tiene en su altarcillo?
R. No tengo. No soy particularmente religiosa ni mitómana.
P. ¿Da alegrías a ese cuerpo?
R. Muchas. No tengo que sacar los pies del tiesto para hacerlo. Por ejemplo, mañana me voy a la playa. Me tumbo a ver el mar y se me pone el body feliz. No necesito más.





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