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martes, 4 de julio de 2017

Carilda Oliver Labra / Más allá del mito y de las fábulas



Carilda Oliver

Carilda Oliver Labra: más allá del mito y de las fábulas

Este 6 de julio una de las más grandes poetas vivas de Cuba cumplirá 95 años.

Marilyn Bobel
4 de julio de 2017

Personaje legendario sobre el que se han urdido una gran cantidad de mitos y fábulas, es la poeta matancera Carilda Oliver Labra, una de las más grandes del panorama lírico de la Isla de Cuba y que el próximo 6 de julio cumplirá 95 años.
Con la publicación en 1949 de su primer libro de versos, Al sur de mi garganta, esta mujer revolucionó con su osadía temática y estilística las convenciones de la poesía y se convirtió en una de las voces más desprejuiciadas y auténticas de toda Hispanoamérica, elogiada incluso por la Premio Nobel chilena, Gabriela Mistral.
Sus libros posteriores solo vinieron a demostrar ese afán de búsqueda que la ha hecho frecuentar desde el sonetillo de arte menor hasta los sonetos clásicos y aprovechar, de igual manera, todas las licencias vanguardistas incluyendo el coloquialismo y hasta la anti-poesía.
El innegable erotismo que es una de sus marcas creadoras, ha hecho que queden en el olvido algunas otras facetas como la de lo cívico que caracteriza a la poesía de Oliver Labra desde sus mismos comienzos. Ejemplo de ello es su “Canto a Fidel” escrito en plena dictadura batistiana y que ella envió a la Sierra Maestra para que lo conociera su destinatario.


La poeta en la presentación del café en honor a ella, en el centro Comercial Variedades 
de la provincia de Matanzas, el 15 de febrero de 2010.
Foto: Marisol Ruiz

Convertir a Carilda en un mito de acuerdo a atributos como su belleza, su desenfado, su desinhibición al tocar temas relacionados con la sexualidad, ha sido una tentación para muchos exégetas y admiradores de esta gran matancera que es una de las precursoras del feminismo en la literatura cubana.



Su inmenso poder de comunicación en el que no se hacen concesiones a la calidad del texto, su manera de acercarse a ella misma y a través de ese acercamiento conseguir la identificación con todo tipo de receptores, es uno de los muchísimos atributos de esta escritora, cuyos libros se agotan inmediatamente y que ha sido capaz de perdurar más allá de los tiempos y las modas.
En 2013 fue ganadora del Premio Puertas de Espejo de la Biblioteca Nacional de Cuba con una antología publicada por Ediciones Matanzas bajo el título Una mujer que escribe. Este galardón se entrega a los libros más solicitados en las bibliotecas de todo el país.
En un mundo donde la poesía se ha convertido en un género tan poco leído y frecuentado, esta hazaña de Oliver Labra solo puede explicarse por ese gran poder comunicativo al que ya nos referimos y que parte de una profunda autenticidad.
De todos modos, ella también se ha acercado a la prosa, ensayística y de ficción y quizás es en esta modalidad de la escritura donde su inteligencia, su poder de análisis y esa facilidad para la autoficción y lo autobiográfico se hacen más evidentes.
Su prosa, ejercitada silenciosamente durante toda su vida, se dio a conocer en 2003 cuando Ediciones Capiro de Santa Clara publicó el extraordinario volumen Tinta de ayer, inquietante y absorbente y en el que su autora se nos muestra analítica y vital.
Su labor ensayística y narrativa no puede separarse, sin embargo, de esa peculiar autenticidad que también en sus poemas se desencadena a partir de su experiencia de vida y que, quizás, ha sido el origen de todas las fábulas que se han tejido alrededor de la existencia de una mujer osada pero mucho más convencional en su intimidad de lo que se ha pretendido.
Está también su libro de cuentos A la una de la tarde editado por Letras Cubanas en 2004 donde el poder de síntesis y un impecable dominio del idioma crean una atmósfera que el prologuista Antón Arrufat ha señalado como “deliciosas relaciones, resonancias, prolongaciones y rupturas” con su poesía.
Un lugar muy especial dentro de la obra de esta autora lo ocupan los sonetos. Para ella estos no son esa cárcel a la que algunos se refieren para ocultar sus incapacidades frente a la métrica y la rima.
Los sonetos de Carilda Oliver Labra son un vehiculo más de su expresión donde señorea con derecho propio y legítimas credenciales.
El crítico Jesús David Curbelo ha descubierto que “la autora se mueve en ellos por líneas temáticas descollantes como lo amoroso, lo erótico, lo elegíaco, lo confesional, lo familiar, lo cotidiano y lo metapoético”.
Entre estos sonetos encontramos el que yo considero uno de los mejores textos de la matancera que ha escrito tantos excelentes. Se trata de “Madre mía que estás en una carta” que aborda el tema del exilio como pocos autores cubanos lo han hecho en los últimos cincuenta años.
En definitiva, Carilda Oliver Labra va mucho más allá de lo que pudiera resultar escandaloso o de los atrevimientos formales y conceptuales que suelen tener sus creaciones. Una de sus más auténticas características es su decidida conciencia de género.
Su poesía y su prosa la convierten en una cubana universal a pesar de que nunca ha querido abandonar su entrañable Matanzas a la que también ha dedicado un canto de belleza infinita y delicada.
Esta mujer, que ahora celebra su 95 cumpleaños es, no lo olvidemos, una de las grandes de Hispanoamérica y con el transcurso de los años se vuelve más y más imprescindible para todas las generaciones que hallarán en su obra el difícil tránsito de la intemporalidad que convierte a la literatura en algo trascendente.
Festejemos pues la dicha de tenerla todavía entre nosotros. (2017)




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