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domingo, 19 de noviembre de 2017

Daphne du Maurier / Los pájaros fueron de papel



Daphne du Maurier

‘Los pájaros’ fueron de papel

Reeditados los relatos en los que se inspiró Hitchcock para rodar algunas de sus películas



RAÚL LIMÓN
Sevilla 9 NOV 2017 - 15:39 COT

Alfred Hitchcock bebió de muchas fuentes para convertirse en maestro del suspense, pero la principal fue Daphne du Maurier (Londres, 1907- Cornualles, 1989), de quien llevó a la gran pantalla Los pájaros, Rebeca La posada de Jamaica). La editorial El Paseo ha rescatado cinco de sus relatos que habían sido víctima del olvido, de traducciones poco rigurosas, de la censura o del éxito de la versión cinematográfica. El nuevo volumen cuenta con un complejo y controvertido prólogo del filósofo esloveno Slavoj Žižek (Liubliana, 1949), quien abre la lectura a la perspectiva del “masoquismo femenino”.


Algunos de los textos de Du Maurier han sido eclipsados por las inigualables versiones de Hitchcock sobre ellos. Es el caso de Los pájaros, el título que recupera El Paseo y que, debido a la película, sustituyó al original, donde el texto que encabezaba la recopilación era El manzano.
Previamente, la censura se había encargado de destrozar una narración de enorme éxito en Reino Unido. En El joven fotógrafo, la cicatera mentalidad franquista convierte a un joven rendido al deseo ante una madura turista de aires aristocráticos en un adolescente sin rumbo aturdido por la caricatura de una mujer fatal, según relata el editor David González Romero.
La reedición de la obra, con una nueva traducción de Miguel Cisneros, recoge los afamados pájaros y otros relatos sobre los que Žižek escribe que “la intromisión de una dimensión inesperada perturba la marcha ‘normal’ de las cosas”.




Daphne Du Maurier, en una imagen de archivo facilitada por la editorial.
Daphne Du Maurier, en una imagen de archivo facilitada por la editorial.


Para el filósofo esloveno, psicoanalista que aplica la visión psicológica a la obra de la escritora, “las narraciones de Du Maurier representan directamente, demasiado directamente, las fantasías que sostienen nuestras vidas… Y es esta puesta en escena de nuestras fantasías, directa y descarada, a menudo vergonzosa, lo que hace que su escritura sea tan cautivadora, especialmente cuando se la compara con el aséptico feminismo ‘políticamente correcto”.
Fantasías masoquistas
Žižek no duda entrar en este controvertido aspecto en el prólogo de la obra al afirmar que el término que “encapsula” la escritura de Du Maurier es el “masoquismo femenino”. Según el escrito, la autora “trae a escena una y otra vez (…) el personaje de una mujer que goza de su propia ruina, que encuentra una satisfacción torturada en su sometimiento y humillación”. 

Para el filósofo, Du Maurier está “flanqueada por el romanticismo, con su idea del mal radical (del ‘placer en el dolor’) y por Freud y el impacto directo del psicoanálisis en las artes”.
Más allá del prólogo de Žižek, la recopilación de relatos de la escritora es fundamental para encontrar respuestas a obras tan populares como Los pájaroso para entender el universo que encandiló a Hitchcock y a miles de lectores. El primer relato, el que el cineasta convirtió en éxito mundial, explica que, “como esas personas que temen morir antes de su hora y se vuelcan en el trabajo o son arrastradas por la locura, así también se comportaban los pájaros”.
En El manzano, la autora relata el afán del protagonista por “disfrutar por fin de su libertad” tras haber enviudado de una mujer obsesionada en mantener “su triste rutina de tareas y labores innecesarias que ella misma se obligaba a hacer”. Una triste vida que se replica en El joven fotógrafo, a quien Madame la Marquise seduce porque “su humillación era placer para ella”, no tenía con quien compartir secretos, con quien reír, y estaba rodeada de personas aburridas “encerradas en una vida que jamás cambiaba”. Bésame forastero y El viejo cierran una obra de textos inquietantes que, según Žižek, como las viejas grabaciones de gramófono, los “rasguños que hoy pueden hacerlos anticuados, e incluso parecer ridículos, contribuyen a mantenerlos vivos”.

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