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martes, 7 de marzo de 2017

Lovecraft / Nada volvió a ser lo mismo

Lovecraft

Nada volvió a ser lo mismo

Se publica de forma ordenada y anotada la narrativa completa del maestro del horror, H. P. Lovecraft. El primer tomo acaba de aparecer.
JOSÉ MARÍA GUELBENZU
7 DE ENERO DE 2006



Howard Phillips Lovecraft (1890- 1937) es el escritor de referencia para un antes y un después del género de terror y su centro irradiador mismo. Antes de él existió la novela gótica, de la que tomará muchos elementos con excepción del más característico de aquélla: la dependencia de lo sobrenatural; a partir de él, ocupa su lugar una suerte de realismo -llamado también "terror materialista" por contraposición a "sobrenatural"- que reclama el lugar del miedo en el interior mismo de los seres humanos. El mundo de Lovecraft es un mundo surgido de los sueños, pero no de los encantamientos. Se han acabado los vampiros, la brujería, los fantasmas y los castillos de origen romántico. El sueño procede del interior de la mente y bebe en las fuentes atávicas del miedo. Tras Lovecraft nada será ya igual.


NARRATIVA COMPLETA, I

H. P. Lovecraft
Traducción de J. A. Molina Foix, J. M. Nebreda
y F. Torres Oliver
Valdemar. Madrid, 2005
830 páginas. 33 euros
Los relatos de Lovecraft penetran en ese mundo interior que es el de los miedos y la muerte en busca de otra dimensión del conocimiento

El gran maestro de Lovecraft es Poe, que es, a su vez, el creador de la literatura contemporánea. Nadie antes de él ha hablado desde el interior del ser humano hasta que la publicación de El corazón delator pone de manifiesto que una nueva voz, la del yo íntimo, amplía de modo asombroso el campo narrativo. Lovecraft, a través de relatos de Poe como Ligeia, La verdad sobre el caso del señor Valdemar o El pozo y el péndulo, penetra en ese mundo interior que es el de los miedos y la muerte en busca de otra dimensión del conocimiento y ahí será donde ancle su obra. "Pretendemos", dice uno de sus personajes, "abarcar el cosmos complejo e infinito por medio de cinco débiles sentidos, cuando otras existencias dotadas de una serie de sentidos más amplios, poderosos o diferentes, no sólo podrían ver cosas totalmente distintas de las que nosotros percibimos, sino que también serían capaces de descubrir mundos enteros llenos de materia, energía y vida que se hallan en contacto con nosotros (...) y ahora estoy seguro de haber encontrado un medio para traspasar la barrera".

Ese paso será a menudo fatal

para los protagonistas de sus historias, pues lo que se encuentra más allá de nuestra realidad cotidiana, pero viviendo junto a nosotros, es una amenaza latente, salvaje, arcana, que avanza hacia nosotros desde el comienzo de los tiempos y que en el argot del género se conoce desde entonces como "terror cósmico". Es un terror que no viene tanto de mundos extraterrestres (aunque quizá sí en su origen) como del abismo, de la profundidad de la Tierra misma, un horror que suele estar "a muchas millas por debajo del mundo". Así se manifiestan sus símbolos: de una parte, las casas en ruinas, los sótanos, la fetidez, los sonidos, "ciudades leprosas y cancerígenas invadidas de una maldad procedente de antiguos mundos" y tumbas, ciénagas y parajes solitarios; todo ello con la imaginería del puritanismo de Nueva Inglaterra como fondo.
Su personaje favorito suele ser un último vástago cuya muerte supondrá la extinción de la rama familiar; o el joven soñador, sensible, poeta -aquí se retrata en cierto modo el autor-; o estudiosos y eruditos dedicados a la ciencia y a la razón que encuentran tras ellas el salvajismo ancestral de lo irracional..., cuentos como El testimonio de Randolph Carter o Arthur Jermyn los retratan admirablemente. En ambos está ya plenamente el modo Lovecraft; el segundo de ellos posee un tempo formidable, deja prever al lector lo que va a suceder y cumple con todos los requisitos del "horror dentro de nosotros" como una herencia inevitable. En cuanto al modo de escritura, baste una muestra de su adjetivación: "... fétidos vapores que parecían emanar de ignoradas catacumbas y, a la débil luz de sus vacilantes rayos, pude distinguir un repugnantedespliegue...".
Hay dos variantes en sus relatos. Unos tienden más hacia una especie de fabulación de innegable corte poético (El árbol, La calle, Nyarlathotep, Ex oblivione...) y los otros hacia una forma de realismo que golpea al lector más directamente porque inserta el relato en la vida real y no en la vida ensoñada (La lámina de la casa, Las ratas en las paredes, En la cripta y muchos más). Todos son apasionantes, desde los primeros relatos escritos a la edad de nueve años hasta algunas de sus obras maestras que ya entran en este volumen. Relatos como El extraño (un asombroso y novedoso travelling mental subjetivo), El horror de Red Hook, el que funda la figura de Cthulhu -La llamada de Cthulhu-, emblema extraordinario de su obra (como lo es la figura de Randolph Carter), El modelo de Pickman o La llave de plata son cuentos inolvidables, fundacionales. En este primer volumen vemos ir apareciendo los temas, motivos y símbolos que madurarán hasta convertir su obra en una de las más extraordinarias creaciones de la imaginación humana. El orden cronológico nos permite seguir sus hallazgos y descubrimientos. La edición suprema de esta edición está a cargo de Juan Antonio Molina Foix, muy bien anotada además y tan bien traducida. En cuanto al que aún no lo ha leído, puedo asegurarle que el verdadero horror de su vida será el castigo que supone, a partir de ahora, no haber querido atender la obra de este maravilloso escritor y contemplador de estrellas.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de enero de 2006


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