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sábado, 16 de diciembre de 2000

Elie Wiesel / He perdido todas mis batallas

Elie Wiesel

Elie Wiesel
"He perdido todas mis batallas"

CARLOS GARCÍA SANTA CECILIA
Madrid 16 DIC 1996

"Los 40 libros que he publicado tienen un mismo tema, la memoria; incluso he escrito sobre la enfermedad de Alzheimer", declara el periodista, escritor y premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, sobreviviente de los campos de concentración de Buchenwald y Auschwitz, en el que murió casi toda su familia. A sus 58 años, Wiesel ha consagrado su vida a la defensa de los derechos humanos, y muy especialmente a conservar la memoria del pueblo judío, su pueblo. Esta tarde dictará una conferencia en el Club de Debate de la Universidad Complutense: La urgencia de recordar. ¿Qué hacer el día que se sale de un campo de concentración como el de Auschwitz o Buchenwald? Algunos se dedicaron a perseguir nazis de por vida, como Simon Weisenthal; otros elaboraron la idea de la culpa del superviviente, como Primo Levi, con quien Wiesel estuvo en Auschwitz, y otros se imbuyeron en la lucha política, como Jorge Semprún, gran amigo del premio Nobel y compañero de Buchenwald. Wiesel se dedicó a escribir: "Nunca ha habido una generación a la que obsesionara tanto la memoria como la nuestra, pero creo que es el patrimonio que debemos dejar a nuestros hijos".

Contra la intolerancia

De origen rumano, Wiesel vivió en Francia, y actualmente en Estados Unidos, alzando siempre su voz contra todo tipo de intolerancia. "Creo que no ha habido nada comparable a los campos de concentración nazis", declara. "Demostraron que en la crueldad de los hombres no hay límites. Hay otros casos desde entonces -Yugoslavia, Ruanda y, sobre todo, Camboya, que estuvo muy cerca-, pero Hitler pretendía la eliminación sistemática de todo el pueblo judío, sin dejar un solo individuo vivo".Firme partidario del proceso de paz con Palestina, Wiesel no ha vuelto a Israel desde la muerte de Rabin. "Estuve con él dos días antes de su muerte, hablando precisamente de la intolerancia religiosa. Desde el rey David no ha habido un hombre más grande para Israel. Netanyahu, obviamente, no es lo mismo, pero no hay alternativa a la paz en la región". La búsqueda de la trascendencia espiritual a través de la tradición judaica es otro de los ejes de la obra de Wiesel. De familia "muy religiosa", afirma: "Tengo problemas con Dios, al que hago muchas preguntas".

En abril se publicó el primer tomo de sus memorias, Todos los torrentes van al mar, que Wiesel continuará próximamente con un libro en el que se centrará en las causas que ha defendido durante los últimos años. "Visto con cierta perspectiva, la verdad es que creo que he perdido todas las batallas de mi vida", afirma. Conserva Wiesel, 10 años ya con el Nobel de la Paz a cuestas, cierto sentido del humor, como cuando recuerda la visita que hizo a Semprún en su despacho de ministro de Cultura. "No nos dijimos nada, miramos a nuestro alrededor, al enorme despacho, y nos echamos a reír".
* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de diciembre de 1996

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