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martes, 12 de enero de 2016

David Bowie / Cinco claves de su oscuro y retorcido nuevo disco

David Bowie, 2016

David Bowie

Cinco claves de su oscuro y retorcido nuevo disco

Tras el aclamado 'The Next Day', que hizo babear a la crítica, 

el artista regresó con un trabajo melodramático


[El Confidencial publicó esta reseña del último disco de David Bowie el p 19 de de diciembre DE 2015 y el músico falleció el 10 de enero de 2016]
El próximo ocho de enero, David Bowie cumple sesenta y nueve años. Lo celebra publicando 'Blackstar', un nuevo trabajo que se ha convertido en un acontecimiento pop, sobre todo por las entusiastas criticas que cosechó 'The Next Day' en 2013 (81 puntos sonde 100 en Metacritic). No hablamos solo de uno de los mayores iconos de la historia del pop, sino también de uno de los artistas más cotizados del mercado del directo. Cada vez que se insinúa que podría volver a pisar un escenario, los promotores del primer mundo se ponen nerviosos.
¿Últimas noticias sobre su improbable regreso? Nos las da Tony Visconti, productor de varios discos clásicos de Bowie, además de los dos últimos. "Lo que ha dicho en los últimos años sigue siendo válido. Él nunca me cuenta sus planes, pero se muestra claro, cristalino, a la hora de afirmar que no va a salir de gira. Es posible que haga un concierto único alguna vez, pero no tengo datos sobre eso. Si llega a ocurrir, me enteraré a la vez que todo el mundo", explica en el último numero de la revista 'Mojo'. Los bofetones por conseguir una entrada pueden ser míticos. Está claro que 'Blackstar' no va a rebajar el interés de sus fieles: aquí van cinco claves para hacerse una idea de lo que ofrece el disco.



"Nunca me cuenta 
sus planes, pero
se muestra claro 
con algo: 
no va a salir de gira"
Tony Visconti



Menos de lo mismo

Hablemos claro: no se le puede pedir a David Bowie que sea la figura crucialque fue en los años setenta. Entonces reinaba en el planeta pop como un marciano descendido a la Tierra, en plena posesión de poderes galácticos. O como alguien que hubiera venido del futuro, con veinte o treinta años de ventaja. Derritió tabús sexuales, invitó al hedonismo salvaje y electrificó a toda una generación. De hecho, grupos actuales de la subcultura 'hipster' consiguieron convertirse en superventas usando los trucos clásicos de la etapa gloriosa de Bowie. Podemos citar a Suede (alumnos ortodoxos), Placebo(discípulos más flojos) y Arcade Fire (descendientes predilectos) . En 'Girl Loves Me', una de las nuevas canciones, aporta percusiones James Murphy de LCD Soundsystem.

Parroquia dividida

Para no confiar en exceso de mi propio criterio, hago una pequeña encuesta entre amigos y conocidos del mundo de la música. Descubro que, sobre todo, Bowie despierta dos tipos de reacciones. En el extremo escéptico está Nacho Vegas, un artista que sabe apreciar al Bowie clásico, pero que fue perdiendo interés. "Yo ni siquiera escuché 'The Next Day'. Es un artista que me ha influido, pero desde 'Heroes' (1977) no me llama mucho, ni siquiera 'Low' (1977), que mucha gente considera lo mejor que ha grabado. Es un álbum que me pareció algo pretencioso y dejé de seguirle. Luego recordaba esas cosas que hizo en los ochenta: Timn Machine y sus discos de aquel periodo…buff…No me llamaba nada", confiesa el cantautor asturiano. Las huellas del británico son evidentes en algunas de sus canciones, sobre todo en 'Cerca del cielo', con ecos evidentes de 'Five Days', una de las mejores piezas del mítico 'Ziggy Stardust' (1972).


Más que abrir nuevos caminos, 

el Bowie crepuscular 

es un señor de setenta años 

explicando lo bueno 

que era a los veintitrés



En el otro lado del espectro, está Nacho Canut, miembro de Fangoria y Dinarama, entre muchos otros proyectos, además de admirador de largo recorrido de Bowie:
 "Para mí está llevando el final de su carrera impecablemente. Que se retire del directo me parece una solución muy afortunada para sus fans de toda la vida. Podría hacer giras con pantallas de leds gigantes y músicos de estudio y bailarines como hacen U2ColdplayMadonna,y los demás, tocando sus éxitos hasta que se muera en el escenario. Pero mejor que se quede en su casa grabando discos rarísimos pero tan bonitos como 'Blackstar'. Ahora puede hacer todas las marcianadas que quiera, no tiene que grabar otro 'Let's Dance' (1983) y buscar un super éxito comercial ¡Pero tiene casi setenta años y es Bowie! A mí sus últimos discos me parecen bastante aceptables, mi favorito es 'Heathen' (2002), pero 'The Next Day' me gustó bastante. No es mi favorito de su discografia pero es mejor que alguno que sacó en los ochenta y los noventa", señala Canut.



Lleva el final de su carrera impecablemente. 
Que se retire del directo es una solución afortunada 
para sus fans de siempre



De anticristo sexual a yupi ortodoxo

Como hemos dicho, Bowie fue algo más que un músico. Sirvió para liberar mentes, cuerpos y romper reglas sociales de la sociedad anglosajona, todavía puritana a pesar de la revolución sexual de los años sesenta. Por desgracia, hace veinte años que pasó a ser un simple hombre de negocios. Bueno, mejor dicho, un ejecutivo especialmente voraz y visionario. Recordemos que fue el primer artista que emitió un oferta pública de acciones sobre su repertorio, poniéndolas a la venta en Wall Street.
Lo explica el doctor en Derecho Juan Hernández Vigueras: "Bowie se convirtió en un activo financiero en 1997. Entonces tenía más de doscientas canciones de las que cobraba derechos de autor. Un banquero amigo, el estadounidense David Pullman, le aconsejó que sobre la base de esos derechos de autor era posible crear títulos bursátiles que más tarde podrían ser comprados y vendidos en los circuitos financieros como activos. Y así se hizo. Lo cierto es que la idea no tuvo precisamente mucho éxito, y financieramente tuvo un significado relativo, pero sí marcó un precedente en los mecanismos financieros posteriores. Tal es el caso, por ejemplo, de las hipotecas 'subprime'. Estos mecanismos están hoy en día más vigentes que nunca", explica Vigueras en el libro 'El casino que nos gobierna. Trampas y juegos financieros a lo claro' (Clave Intelectual, 2012).

Saga espacial
Seguir a Bowie en 2015 es como estar enganchado a la enésima secuela de una saga galáctica tipo 'Star Trek', 'Airbender' o 'La guerra de las galaxias'. Sabes que los capítulos nuevos no serán nunca tan buenos como los clásicos, pero disfrutas de cualquier regusto que pueda quedar de aquellos. Lo mejor del nuevo álbum es el saxofón de Donny McCaslin, que inyecta mucha vida al disco, con líneas tan intensas como imprevisibles. Bowie se enamoró de su álbum 'Casting For Gravity' (2012), que bebía igualmente del jazz clásico y de la incorporación de lógicas de la música electrónica moderna, especialmente de artistas como Boards Of Canada y Deadmau5. "A veces, durante la grabación, Bowie usaba nuestro álbum como referencia, por ejemplo decía que quería que algo sonase como 'Alpha & Omega' (nuestra versión de Boards Of Canada) o como nuestra pieza 'Praia Grande'".
En la canción de apertura, el saxo brilla especialmente, en otras como 'Girls Love Me' ni siquiera la intensidad de sus soplidos consigue salvar la papeleta. De hecho, el disco se desploma bastante en la segunda mitad. Dicho esto, Bowie sigue siendo un melómano obsesivo. Todos los músicos de la banda aprecian que que investigue los discos que han grabado previamente y busque vídeos de sus conciertos en Youtube.

David Bowie, el musical
'Lazarus', el primer sencillo del nuevo disco, es también la única pieza que aparece en el musical de Bowie que se representa estos días en el off Broadway hasta el próximo 20 de enero. Ojo a la descripción de Ben Brantley, crítico del 'New York Times': "Rayos congelados de éxtasis que se disparan como novas a través del barro y la oscuridad glamourosa de una obra que es un fantástico nuevo musical, con excelente banda sonora creada a partir de canciones de Bowie".
La revista 'Rolling Stone' también puso el montaje por las nubes, en un reseña que contagiaba entusiasmo: "Se trata de una proeza surrealista. El mejor teatro posible, aquel donde se nada en leche, se huele la lencería y se bebe ginebra a grandes tragos". Más allá de montajes artys, David Bowie tiene repertorio como para crear una obra de Broadway tan potente como 'Mamma Mia' de Abba o 'We Will Rock You' de Queen, capaces de girar durante años por todo el planeta.


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