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lunes, 26 de julio de 2010

Raymond Chandler / Marlowe como Chandler


Bogart como Marlowe

Marlowe como Chandler


En 1932, a los 44 años, Raymond Chandler es un completo fracasado. No ha conseguido nada con sus intentos de dedicarse a la literatura. Su matrimonio con Cissy Pascal, por culpa de los dieciocho años que ella le lleva, funciona a un nivel maternal, pero no erótico. Sus excesos en la bebida y sus complicaciones con secretarias hacen que sea despedido de su único empleo importante.Este fracaso le hace abandonar su vida anterior y por tercera vez intentar dedicarse a escribir. Ahora abandona sus altos vuelos literarios y comienza a colaborar en revistas baratas, de gran tirada, especializadas en la publicación de narraciones policíacas. Toma como modelo a Dashiell Hammett y el nuevo estilo policíaco creado por él, y comienza a escribir y a publicar regularmente.

Adiós, muñeca

Raymond Chandler. Barral Editores. Barcelona, 1977.
Transcurridos cinco años y con una gran experiencia en el género, empieza a planear su primera novela. Sitúa la acción en Los Angeles, parte de materiales de sus primeros cuentos, escribe la historia a través de un narrador, y utiliza como protagonista al mejor personaje de sus cuentos, el detective privado Philip Marlowe. Al mismo tiempo consigue apartarse de la tradición del género y hacer que la novela policíaca no sea un fin, sino el medio de expresar su particular concepción del mundo. Y gracias a su especial sentido del humor consigue que el aburrimiento y el fracaso de su vida se transformen en unas divertidas y chispeantes narraciones con unos peculiares diálogos que definen la personalidad de ese Marlowe, que es algo así como su contrario, su opuesto «alter ego», el personaje que hubiese querido ser, pero al que nunca consiguió parecerse.
Después de tres meses de arduo pero provechoso trabajo, en 1939 termina su primera novela, El sueño eterno. Una dinámica y compleja intriga en la cual brilla la personalidad de su característico personaje, el enamoradizo y cínico, pero moralista y rígido, Philip Marlowe. La obra no tarda en alcanzar un gran éxito y rápidamente Chandler se convierte en un autor comercial y en un personaje conocido.
Poco después comienza a escribir Adiós, muñeca, partiendo de sus cuentos Try the Girl y Mandarin's Jade, pero tropieza con unas dificultades que nunca le abandonaron. La facilidad y rapidez con que ha redactado su primera, novela no se vuelven a repetir. Debido a su poca imaginación, a su gran dificultad para escribir y a emplear cuentos preexistentes como punto de partida, la escritura de sus novelas le supone un grandísimo esfuerzo.
Desesperado abandona Adiósmuñeca y, partiendo de un cuento homónimo, empieza a escribir La dama del lago, pero se encuentra con los mismos problemas. Finalmente, consigue terminar Adiós, muñeca en 1940. Aunque tiene menos interés que la primera, también obtiene un gran éxito, dado que vuelve a brillar la personalidad de su magistral personaje, y le abre las puertas del cine que con sus adaptaciones le proporciona importantes ingresos durante el resto de su vida.
Con su característico estilo, en Adiós, muñeca cuenta cómo Philip Marlowe, al intentar ayudar desinteresadamente a un gigantón ex presidiario -a quien llaman Iniciativas Malloy- en la búsqueda de su antigua novia -una pelirroja llamada Velma-, se ve envuelto en una complicadísima historia en la que se entrecruzan un robo de joyas, unos consumidores de marihuana y diversos personajes femeninos que fascinan y engañan al protagonista con gran facilidad.
Salvo en El largo adiós (1953), tal vez la mejor de sus novelas, y aquella en que tras la habitual complejidad de la intriga y la deslumbrante personalidad de Marlowe se esconde una interesante amistad, las novelas de Raymond Chandler se caracterizan por una confusa anécdota que el lector puede ir descifrando, pero que le cuesta gran trabajo sintetizar.
En 1946, el gran director Howard, Haws hace una excelente versión cinematográfica de Esueño eterno sobre un guión de William Faulkner. Durante el rodaje Haws discute con Humphrey Bogart -que encarna con perfección a Marlowe- sobre quién ha matado a uno de los personajes y envían un telegrama a Chandler para que les aclare la duda. Chandler, a quien gusta el guión y está completamente de acuerdo con la película, reflexiona, repasa la novela y en otro telegrama contesta que lo ignora. Lo que demuestra que las dificultades para desenredar la madeja son uno de sus máximos valores y sus principales características.
Tanto sus cuatro primeras novelas, escritas con una cierta precipitación entre 1939 y 1943, como las tres últimas, escritas con gran calma entre 1949 y 1958, muestran esa misma complejidad argumental.
Cuando en 1959, cinco años después que su mujer, Chandler muere, tras un período enloquecido de viajes entre Estados Unidos e Inglaterra, de mujeres y de alcohol, sigue creyéndose un fracasado.
De forma que, a lo largo de sus casi cuarenta años de vida literaria, tanto en su primera aparición como en la última, Marlowe continúa siendo el mismo fantástico, enamoradizo, desinteresado, eficiente, fanfarrón y buen chico de siempre, personaje principal de siete obras maestras del género policíaco, que se encuentran entre la más destacada literatura norteamericana del siglo XX.





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