domingo, 30 de noviembre de 2014

Jack Nicholson, el amor sin esperanza de Anjelica Huston

Jack Nicholson y Anjelica Huston
Jack Nicholson, 

el amor sin esperanza de Anjelica Huston

La actriz publica ‘Watch Me’, la segunda parte de sus memorias, centradas en su relación con el actor


Anjelica Huston y Jack Nicholson, en julio de 1974. /Fotografía de Julian Wasser
Anjelica Huston recordaba hace menos de un año a este diario que aunque disfrutó siendo pareja de Jack Nicholson, ella es mucho más que eso. Fiel a su palabra, la actriz, directora, modelo, productora y ahora escritora ha dividido su biografía en dos entregas. En la primera, A Story Lately Told, contó su vida como hija del gran director y actor John Huston, su infancia en Irlanda y sus comienzos como modelo. Ahora le toca el turno a Watch Me, publicada esta semana. En esta memoria cuenta su otra vida, la de actriz y, durante 17 años, la novia de esa fuerza de la naturaleza llamada Nicholson.
Diecisiete años no consecutivos y no monógamos de los que disfrutó pero que, según ella, también sufrió. “En su momento no lo llevé tan bien”, admite durante la promoción del libro. En él habla de las infidelidades del actor que finalmente la dejó por otra mujer 12 años más joven que él. De la violencia de género que sufrió a manos de Ryan O’Neal. De la muerte de su padre y la de su último gran amor, el escultor Robert Graham. Recuerda también cuando el director Roman Polanski se acostó con una menor en casa de Nicholson y fue acusado de violación. “Lo que ocurrió es cosa suya”, declaró en su momento la actriz.

El amor tóxico de Jack Nicholson y Anjelica Huston


EL AMOR TÓXICO
DE JACK NICHOLSON 
Y ANJELICA HUSTON

Igual que esas sagas adolescentes que los estudios de Hollywood estiran en cuatro o cinco películas hasta dejar exhausta a la pobre gallina de los huevos de oro, las estrellas están empezando a adoptar el mismo vicio –o la misma estrategia de marketing– para vender susautobiografías como churros. Anjelica Huston es la última en apuntarse a esta nueva (y muy lucrativa) moda editorial.

Después de que el año pasado la actriz publicara A story lately told, en la que relataba su infancia y sus inicios en Hollywood, ahora llega a las librerías Watch Me, la segunda parte (y la más jugosa) de sus polémicas memorias. Más que nada porque en ella relata su tormentosa relación de quita y pon con Jack Nicholson. Fueron pareja durante 17 años llenos de rupturas, reconciliaciones e infidelidades, el típico amor tóxico de manual.


Jack Nicholson y Anjelica Huston 

No me di cuenta de que Jack era un mujeriego de primera en aquella época. Para lo prolífico que parece haber sido, era bastante discreto”, escribe Hudson sobre los inicios de su relación. Pero, poco a poco, Nicholson le fue demostrando que su reputación de playboy era más que merecida.

Sus infidelidades eran constantes y, la mayoría de las veces, ni si quiera se molestaba en ocultarlas. Huston relata, por ejemplo, cómo durante el festival de Cannes de 1974 “algunas francesas muy guapas se le acercaban subidas a una moto y le decían: ‘Jack, ¿quieres dar un paseo conmigo?”. Nicholson, sin dudarlo un instante, se iba con ellas. “Se subía a la moto y me dejaba plantada en mitad de la acera. Y yo me iba al hotel a llorar”, escribe la actriz. 





Aunque estuvieron juntos más de cinco lustros, nunca hablaron seriamente de boda. Huston solo se atrevió a sugerírselo en una ocasión: “Si tuvieras cojones, te casarías conmigo”. Él, burlándose de la sugerencia, le contestó: “¿Casarme contigo? ¿Estás de broma?”. La actriz lloró durante tres días consecutivos.

Su relación se torció definitivamente cuando Nicholson invitó Huston a cenar para darle una noticia en 1989. “Tengo algo que decirte… Alguien va a tener un bebé”. Ese alguien era la actriz Rebecca Broussard, con la que el actor terminó teniendo dos hijos. Huston, que padecía endometriosis y no era capaz de tener hijos, se sintió “insuficiente y resentida”.

Aunque Nicholson le explicó que no quería que las cosas entre ellos cambiaran, la actriz decidió que la relación tenía que terminar. La catarsis final acabó en pelea en la que, según confiesa la actriz, agredió físicamente al actor. “Le pegué salvajemente en la cabeza y los hombros. Él se escabullía y yo iba detrás de él lanzándole puñetazos como un boxeador profesional”, escribe. Días después, Nicholson se lo reprochó por teléfono. “Maldición, muñeca, me diste varios golpes. Tengo todo el cuerpo magullado”. “De nada, Jack. Te lo merecías”, le contestó ella.



Anjelica Huston y Jack Nicholson


Aquellas Navidades, la actriz recibió un regalo de su ex: una pulsera de perlas y diamantes queFrank Sinatra le había regalado a Ava Gardner. La joya venía con una escueta nota. “Estas perlas, de tu cerdo. Con los mejores deseos para las fiestas. Disfrútalas. Tu Jack”.

Estuvieron varios años sin verse, hasta que en 1995 coincidieron de nuevo en el rodaje de Cruzando la oscuridad. Fue incómodo, confiesa Huston, hasta que el último día de rodaje ella y Nicholson se encontraron para comer. “Tú y yo, muñeca, somos como El amor en tiempos de cólera…”, le dijo entonces el actor. Casi dos décadas después, ella y Nicholson se llevan “muy bien” y su tormentosa relación ya es historia de Hollywood.




Anjelica Huston / Memorias de una diva 001

Anjelica Huston

Memorias de una diva

Hablamos con Anjelica Huston sobre el primer volumen de sus memorias

Desgrana una época rodeada de los bosques de Irlanda, y de los más grandes de Hollywood

Una vida marcada por la muerte de su madre y por la pérdida de sus dos grandes amores




Anjelica Huston, retratada en 1968. / PHILIPPE HALSMAN
"El libro A story lately told cuenta quién soy. Alguien que existió mucho antes de ser novia de Jack Nicholson a los 20 años. Alguien que empezó a ser quien soy en los bosques de la Irlanda occidental donde me crie. Llámele mi forma de defenderme como persona, de definir quién soy, lo que para mí es y fue importante. Y me encantó ser la novia de Jack, no me malinterprete. Pero soy mucho más que eso”. Así nos recibe Anjelica Huston para hablar del primer volumen de sus memorias que ha publicado en Estados Unidos y que, parafraseando una canción popular de su infancia, titula A story lately told. Nadie podría dudar, con solo mirarla, que esta mujer de 62 años, rostro asimétrico, intensas facciones y gran presencia física –además de un aura de estrella de antaño, de las que ya no hay o son difíciles de encontrar– es mucho más que la “chica de”. Incluso si ese “de” es Jack Nicholson. Huston también es mucho más que la suma de todos sus personajes, alguien que te hace pensar que la Maerose Prizzi de El ­honor de los Prizzi (1985), la Morticia Addams de La familia ­Addams (1991) y la Etheline ­Tenenbaum de Los Tenenbaums (2001) –algunas de sus creaciones más recordadas– eran puros corderitos a su lado.
Anjelica Huston fue, y sigue siendo, una fuerza de la naturaleza. Seguramente lo heredó. Una no es hija de John Huston y nieta de Walter Huston para ser una mera mortal. Se trata de la tercera generación de lo más cerca que Hollywood estuvo nunca de contar con su propia realeza. “Mi padre fue un gran hombre. En todos los sentidos”, ríe con carcajada sonora y honesta esta actriz y modelo, amante y esposa, productora, directora y ahora escritora, pero sobre todo hija de un hombre indómito, el Hemingway del cine, de grandes apetitos. “No era solo su carácter, era su físico, un hombre grande, de brazos largos, piernas largas, pene largo… muy bien dotado, ya le digo. Alguien junto al que mi hermano y yo desayunábamos todas las mañanas, rodeado de libros y de bocetos en una cama enorme en la casa del condado de Galway, en Irlanda, y que en cuanto se levantaba se dirigía desnudo al cuarto de baño, como Dios lo trajo al mundo, donde se encerraba con llave como si no le hubiéramos visto minutos antes, como si no le hubiéramos mirado con la misma fascinación que todo niño mira los atributos de sus padres preguntándose si algún día los suyos serán así”, dice con llaneza.


John Huston y su hija Anjelica, en su casa en Irlanda, en 1968. / MAGNUM
La misma sinceridad que emplea en su libro, donde detalla una infancia mágica y llena de privilegios, pero también carente de cariño. Ese es el estilo de Anjelica. Adquirido, dice, de su padre. Un hombre con una filmografía faraónica de clásicos como El tesoro de Sierra Madre (1948), El halcón maltés (1941), Moby Dick (1956) o La reina de África (1951),y una lista de amantes solo comparable a la de Nicholson. Alguien, como dice Anjelica, considerado entre sus compañeros como “el pirata que les habría gustado tener la audacia de ser”. A pesar de ello, era todo menos esnob. “Y lo mismo decía del abuelo, alguien por el que mi padre siempre sintió una gran pasión y que, aunque nunca conocí, me enseñó a echarle coraje a la vida y a atacar las cosas que más miedo me dan, a enfrentarme a mis fantasmas”, resume.
Sentada en las oficinas de la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, un edificio de madera tallada, sabor de antaño y polvo donde quedamos para esta entrevista, rodeada de fotografías de Marilyn Monroe y Jack Lemmon, y con un traje de chaqueta color berenjena y corte clásico de Donna Karan que cubre con un chal, es imposible concebir qué le puede dar miedo a esta persona aparentemente tan segura de sí misma. Alguien con el aplomo suficiente como para desgranar con toda sencillez y como de pasada, cual si fuera la cosa más normal del mundo, una vida pintoresca, donde los nombres de Ava Gardner, Marlon Brando, Peter O’Toole, Robert Capa, Helmut Newton, John Steinbeck o Scott Fitzgerald salpican las páginas del libro al igual que su conversación, sin darles más importancia. Y eso antes de hablar de su carrera como actriz o como modelo. Nombres que se entrecruzan con esos momentos que hicieron historia, el Mayo del 68, la explosión musical londinense o las cucarachas del hotel Chelsea neoyorquino. La joven Huston no se perdió una. También comparte sin reparos su habilidad (desde que tenía 10 años) para preparar un martini, su bebida preferida y la de su padre; su también temprana apreciación de un buen cigarro o esos 17 años en los que perdió la virginidad y a su madre.

He llenado las páginas del libro de detalles de mi madre, porque su figura siempre queda oculta a la sombra de ese gran hombre que fue John Huston
Ese es uno de sus fantasmas, el recuerdo de una madre que desapareció muy pronto del lado de una niña dominada por los grandes hombres de su vida. “Por eso llené las páginas de detalles personales sobre su vida”, subraya al hablar de ella. La bailarina neoyorquina de origen italiano Enrica Ricki Soma fue la cuarta esposa del ya entonces famoso director, con el que se casó en una boda relámpago en México. Ella tenía 18 años y estaba embarazada del primogénito, Tony, y el director rondaba los 40. Anjelica llegaría poco más de un año más tarde. “Para mí era vital hacer un examen profundo de quién fue mi madre, alguien muy importante en mi vida, en la vida de mi padre, en la de mis hermanos, y que siempre queda oculta a la sombra de ese gran hombre que fue John Huston. Alguien que me fue robada en un accidente de tráfico”, añade. No hace falta un psicoanalista para ver la gran huella que dejó en ella una madre que describe como una belleza “translúcida y remota”, una mujer a la que se sintió muy unida “en conspiraciones y alianzas”, pero con la que nunca existieron lazos de ternura. De ella aprendió a amar a hombres mayores, a aceptar infidelidades, e incluso compitió con ella por amantes. Pero siempre estuvo a su lado desde un parto que tuvo lugar en Los Ángeles mientras John Huston recibía la noticia en el corazón de lo que fue el Congo belga, ahora Zaire, mediante un telegrama entregado a pie por un nativo descalzo que se lo hizo llegar durante el rodaje de La reina de África.
El también actor y director Danny Huston, fruto de la relación de John Huston con Zoe Sallis, es hermanastro de Anjelica. Así recuerda su vida familiar: “Está claro que lo nuestro no fueron infancias de Hollywood, pero el tiempo que pasamos con nuestro padre, ya fuera en un set o en la mansión familiar de St. Clerans, fue fascinante. Navidades irlandesas en las que nos reuníamos todos los hijos y todas las mujeres… y el drama que se montaba. A mi padre le gustaba porque da igual el número de esposas que tuviera, fue siempre todo un caballero. Y para mí, como niño, eran las mejores Navidades que podías imaginar”.


La actriz, vestida con una capa, en una fotografía tomada en 1972. / TERRY O'NEILL (GETTY)
Anjelica reconoce haber sentido todo tipo de emociones por Zoe Sallis. Desde despecho hacia una madrastra que poco antes había considerado su mejor amiga sin pensar que también era la amante de su padre, hasta profundo amor por un bebé del que se sintió cómplice: “Como explico en el libro, me crie con Tony, mi hermano, por necesidad, porque no había más niños. Pero nunca me sentí tan unida a él como me ocurrió años más tarde con Danny”. La actriz recuerda que Tony sacó el espíritu cazador de su padre, “siempre mezclado con la muerte de animales”, mientras que ella es conocida por su labor en la protección de los grandes simios. “Y ahí tenemos un conflicto muy básico, pero que dice mucho”, añade socarrona. Cuenta con otra hermana, Allegra, hija de su madre con otro hombre que nunca le dio sus apellidos y que John Huston decidió adoptar tras la muerte de Ricki. Anjelica vio nacer a Allegra, pero conoció a Danny cuando este ya tenía dos años. “Y no me hizo gracia, pero luego nos convertimos en los mejores amigos. Somos una familia muy diversa, pero que se mantiene muy unida. No te puedo expresar lo orgullosa que me siento de mi sobrino Jack, el hijo de Tony, y del trabajo que está haciendo en Boardwalk Empire. O con mi sobrina Stella, la niña bonita de Danny, que hasta este año vivió conmigo. La voy a echar mucho de menos”, reflexiona una mujer que hace años decidió no tener hijos.
La soledad también fue otro de los motores que propiciaron estas memorias. Otro de sus miedos por el que nunca se ha dejado conquistar. “Lo del libro no fue solo terapia. Hubo una oferta, una buena oferta, quizá no todo lo buena que hubiera querido, pero que picó mi curiosidad”, agrega con rapidez y con los pies en la tierra. Cierto que no es un libro que haya escrito por amor al arte, pero Huston concede que la muerte de su esposo, el escultor mexicano Robert Graham, en 2008 y tras 16 años de matrimonio, fue el motivo para ponerse a escribir. “Hasta cierto punto todos estamos solos aunque vivamos en esa fantasía de que no lo estamos. Y el reconocimiento de mi soledad es el que me ha hecho triunfar como la mujer que soy. Algo que no es fácil para nadie y tampoco para mí. Me ayudó cuando murió mi madre, luego mi padre y ahora mi marido”, admite. Fue en ese momento de encrucijada en su vida, cuando los trabajos como actriz fueron más escasos y el eco del éxito –obtuvo el Oscar a la mejor ­actriz secundaria en 1986 por El honor de los Prizzi y fue candidata por Enemigos(1989)y Los timadores (1990)–más y más lejano, cuando se volcó en sus memorias.

Lo nuestro no fueron infancias de hollywood, pero las navidades eran las mejores que podías imaginar, asegura Danny Huston
El proceso le ha llevado más de tres años y medio, arando a mano sus recuerdos en un manuscrito que acabó escribiendo ella misma porque no le gustó el escritor en la sombra que le habían asignado y para huir de la carnaza que buscaba alguno de sus editores. Por su parte no hubo censura, solo recuerdos que tomaron vida propia. “Había cosas de las que tampoco me sentía orgullosa a la hora de escribir, pero fueron necesarias para completar el puzle”, reconoce pensando, entre otros instantes de su vida, en ese intento de suicidio en el que cayó durante su primera relación de pareja estable junto al fotógrafo Bob Richardson cuando aún era una adolescente.
A Danny Huston se le quedó grabada para toda la vida la presencia de Ava Gardner en la casa familiar, su primer amor platónico. Anjelica menciona a la actriz como la primera gran estrella que conoció, pero admite que solo Peter O’Toole la dejó, literalmente, sin habla: tuvo que suspender su primer trabajo como actriz –en una obra infantil en su casa– porque al cruzarse con sus ojos azules se le olvidó su texto. También recuerda un encuentro conMarlon Brando, quien la invitó a su isla en Tahití cuando ella era todavía demasiado joven. A Marilyn Monroe nunca la conoció, pero escuchó suficientes historias de labios de su padre como para escribir otro libro. “La más fuerte y a la vez la más vulnerable de las mujeres americanas”, resume.
Anjelica achaca su buena memoria a su trabajo como actriz. Una memoria no solo vivida, sino olfativa, hablando de un Londres que olía a “tabaco, vinagre, pachuli, fish & chips, fruta pasada, beicon y humanidad”, mientras los hombres apestaban a “Vetiver, Brut y Old Spice”, y las mujeres, a “lavanda y sándalo”, al final de los sesenta. Quizá por eso la actriz no huele a nada, y los que la rodean, como Wes Anderson, dicen que su musa es “una gran presencia”. “Alguien espectacular”, como añade Jeff Gold­blum. Los hay más atrevidos, como Danny Glover, para quien Anjelica es “extraordinaria” tanto en la pantalla como en la vida real. “Hay algo en su madurez, en su belleza fuera de lo normal, en su alma, que la hizo desde siempre mi mayor fantasía erótica. Y mira por dónde me acabé casando con ella en The Royal Tenenbaums”, recuerda el actor con humor.


Huston, junto a su primer gran amor, el actor Jack Nicholson, en la ceremonia de los Oscar en 1976. / GETTY
Para Jack Nicholson, Huston fue y será por siempre su diosa, esa que tuvo y que dejó marchar tras 16 años de amor e infidelidades que concluyeron con el anuncio de que el gran Jack esperaba un hijo de otra mujer. Según confesó recientemente, el actor se sintió “emocionalmente aniquilado” tras la marcha de Huston. Una relación que, pese a los años, sigue existiendo, al menos en forma de amistad. “No sería feliz si no contara con él”, ha dicho Huston en otras ocasiones. De hecho, a él y a su relación estará dedicado el segundo volumen de memorias. El primer libro termina cuando la actriz llega a California tras una infancia idílica en Irlanda, una adolescencia tumultuosa en Londres y una primera relación fallida en Nueva York.

Mi padre fue una gran influencia en mi vida, en mis hombres, siempre más grandes de lo común, algo más viejos y fuertes
“En el segundo volumen hablaré de Jack, de mis intentos de recuperar mi carrera como actriz tras ese primer filme junto a mi padre, de su enfermedad…”. Por un momento, Anjelica deja que el silencio hable por ella, recuperando el habla para enfrentarse al fantasma que lleva sentado a su lado durante toda la conversación. “Desde luego que mi padre fue una gran influencia en mi vida, en mis hombres, siempre más grandes de lo común, algo más viejos, fuertes, y así fue hasta mi matrimonio”. En su discurso no hay lugar para el arrepentimiento. Quizá relaciones fallidas, admite. O momentos en los que se ha sentido como una idiota, sí. Pero todo es parte de esa aventura que es su vida, esa que transcurrió rodeada de tesoros procedentes de los rincones más remotos del planeta en los que su padre había estado rodando y que decoraron una infancia que, en palabras de Anjelica Huston, suena como un paradisíacoDownton Abbey irlandés a punto de sucumbir a la revolución cultural y sexual de los sesenta y setenta. “Me es difícil volver a Irlanda. Lo mismo que a México. Cometí el error de regresar hace poco a uno de esos lugares donde iba con mi padre y ahora está lleno de turistas… Pero el mejor consejo que me dio nunca mi padre es que uno siempre se puede levantar e irse. Se mete las manos en los bolsillos y se va. A veces es difícil, pero no imposible”, resume haciendo el gesto, aunque su traje no tenga bolsillos.



Las heridas abiertas de Jack Nicholson


Jack Nicholson
Las heridas abiertas de Nicholson

El actor revive en .'The crossing guard', su tormentoso divorcio con Anjelica Huston


DANIELA CREAMER 'Venecia 8 SEP 1995
Jack Nicholson no ahorra ningun recurso expresivo, ni aun fuera de la pantalla. Tras una igitada noche en el Casino de Venecia, el actor está, dispuesto hablar sobre cualquier cosa. De todo lo, que no sea Anjelica Huston o la familia. En The Crossing guard, la película que ha presentado en Veneéia, Huston encarna en la ficción un doloroso papel que ya vivió en la vida real, a raíz de un divorcio tumultuoso con Jack Nicholson. No deben haber cerrado muy bien las heridas. de aquel desencuentro porque Nicholson se agita inquieto en el sillón cuando se le menciona la palabra familia- "¿Familia? No ¡creo en ella. Creo en el trabajo. Mire usted, cuando lagent6supo que Anjelica y yo íbamos a rodar juntos y a interpretar el papel de ex marido y ex mujer, a las órdenes de alguien que es casi como un hijo, Sean Penn, nos dijeron que íbamos a estar como en familia durante el rodaje. Eso son tonterías. El trabajo es el trabajo. Y es lo que me ha dado estabilidad emocional durante 35 años. Lo siento, amiga, pero `de la familia sólo he obtenido dolores de cabeza".
Jack Nicholson, en cambio, separa "hijos" de "familia". "Para mí" comenta el actor "mis dos hijos de tres y cinco años son un hecho biológico. Los hombres funcionamos con dos o tres motivaciones básicas. Una. es ésa, tener descendencia. Y ya está. Las mujeres responden más a factores culturales. Su ciclo dura nueve meses y el nuestro, nueve minutos., Así que, no me extraña que me haya costado tanto ponerme de acuerdo con ellas".
Al personaje de Nicholson, que se llama Freddy Gale en Me crossing guard, se le acaba la vida cuando su hija muere atropellada por un conductor ebrio. Desde entonces, su matrimonio con Mary (Anjolica Hustón) se hunde.- Para Freddy, la,'venganza -será el único motivo que le mantendrá vivo. "Sé que a muchos les puede parecer que no soy un ser compasivo. Pero simple mente no sabría como actuar, si alguien atropellaría.a mis dos hijito por conducir bo rracho. La verdad es que soy muy impulsivo y cuando me enfurezco estoy convencido de que podría matar a cualquiera .A la hora de la verdad, cuando hay que soltar los dos tiros, me desinflo. Y es que no tengo lo, que hay que tener .para 1 llevar hasta el final una venganza así" dice En pos del asesino de su hija, Nicholson se pega enormes carreras, por las calles de Los Ángeles y no parecen pesarle su más de 60 años a juzgar por la velocidad qúe exhibe en pantalla. "No voy al ginmasio. Ni me gusta mucho correr, a no ser que sea para dar caza a ,alguna mujer. Me harté de correr pero no lo hice por placer. Le juro que estaba con la lengua fuera. Cuando había que saltar ésa tapia, ¿la recuerda?, me rajé miserablemente y le pedÍa Sean que me encontrara un agujerito en la valla para no tener que volver a saltar", explica con sonrisa ironica. El actor llevabá'uii año, sin trabajar cuándo su amigo Sean Penn le pidió que protagonizara The crossing guard. "Y es que es dificil: motivar a un fipo como yo, que lleva más de tres décadas en el tajo. Francamente, no me hace falta más dinero del que tengo. Esta última película la he hecho por amistad. -Me gusta jugar algolf y leen Así que a estas alturas, -ya sólo hago lo, que me pone a tono. Si no fuera porque esto de actuar te ahorra mucho psicoanálisis. Efectivamente, Jack Nicholson puede tomárselo con calma. Ha sido premiado con dos oscars por sus interpretaciones en La fuerza del cariño y A trapado sin salida. Otros títulos de su filmograria, como Resplandór- El cartero siempre llama dos veces, El honor de los Prizzy o Batman, le han convertido en un clásico y en el postro más cárismático, del cine norteámericáno. Su . presencia en Venecia ha hecho palidecer la, de monstruos de la pantalla como Mel Gibson, Kevin-Costner yTom Hanks... A Nicholson le gusta mantener un cierto halo de misterio en tomo a todo lo que hace. Y ciertamente no han trascendido demasiado los detalles de su vida privada.
Es un lector insaciable que se deja tentar por la pluma, aunque reconoce que "vivo demasiado bien como para pasar el. enorme esfuerzo que supone parir un buen libro. Por otra parte, no cuenten conmigo para las chorradas de las memorias. A mí lo que me gustaría es. meterle mano a una buena novela. La verdad es que con los guiones que he, hecho no me ha ido nada mal. Pero tal vez, como no creo ni en Dios ni en la familia, busqué refugio en la literatura".

sábado, 29 de noviembre de 2014

La animación no es cosa de niños

Fotograma de Cheatin'.

La animación no es cosa de niños

Los Oscar se abren a filmes de dibujos más experimentales y arriesgados



Ha pasado una década desde que Los Increíbles marcó un antes y un después en el campo de la animación. El trabajo de Brad Bird para los estudios Pixar es visto entre los profesionales como una cima repetida, e incluso superada, en otros filmes como Toy Story 3, también de Pixar y también Oscar al mejor largo animado. Los estudios Pixar se han llevado siete de los 14 oscars concedidos en esta categoría desde su creación. Y sin embargo, si hay algo seguro en la próxima ceremonia de los premios de Hollywood es que Pixar no se llevará ni un galardón.
Por primera vez en la historia de los Oscar, los estudios que han contribuido al renacimiento de la animación no tienen un filme en competición al no contar este año con un estreno. Esta certeza abre un mar de dudas porque en una industria que parecía monolítica —controlada durante años por grandes como DisneyDreamWorks oPixar, los únicos capaces de hacer una inversión por encima de los 120 millones de euros que cuestan los estrenos animados al uso— han surgido nuevos contendientes hasta debajo de las piedras.
Este año la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha aceptado a competición 20 largometrajes animados. Entre ellos no faltan los estrenos millonarios que, como Big Hero 6 o Cómo entrenar a tu dragón 2, mantienen el liderazgo de los grandes —Disney y de DreamWorks—. También pugnan por la misma estatuilla películas extremadamente pequeñas como Cheatin’, de Bill Plympton, el maestro de la animación independiente capaz de dibujarse él sólo todo su largometraje con papel, lápiz y un presupuesto de poco más de 400.000 euros. “En ocasiones los galardones han demostrado que entienden el valor de hacer cine nominando filmes realizados fuera de los grandes estudios”, comentó Plympton tras su preselección.
Hay más creadores que comparten su filosofía. Plymptoon Studios es uno de los muchos estudios emergentes que se han dado a conocer en los últimos años. Unos han nacido del gusto de un millonario como Travis Knight por la animación. El hijo del fundador de Nike canalizó su pasión por la animación stop-motion en un estudio como Laika, que lleva producidos desde su nacimiento tres películas, una de ellas —Coraline— candidata al Oscar, y la misma suerte espera correr en esta edición con Los boxtrolls. Devolviendo la vida a una técnica que parecía en vías de extinción y con un estilo más cercano al steam-punk que al hiperrealismo de la animación por ordenador de los grandes estudios, Laika ha sabido marcar la diferencia y competir con los grandes en sus propios términos.
La puerta también se ha abierto para otros estudios independientes como Reel F/X que ,con la ayuda del productor mexicano Guillermo del Toro y el amparo financiero de los estudios Fox, se ha lanzado al ruedo con The Book of Life. Con sede en Texas, la compañía especializada en efectos visuales ha continuado la tradición comercial de la animación por ordenador. Sin embargo, su director, Jorge Gutiérrez, ha sabido dar un giro en la estética y en el guion, distanciándose del resto de las producciones. “Como independiente he podido mantener el control creativo, algo que no habría conseguido dentro de la industria”, admite el mexicano que además busca su hueco en ese gigante dormido que es el público hispano. En otros casos la revolución comenzó desde dentro de uno de estos grandes estudios. Es el caso de Warner Bros, cuando creó la unidad que se encargó del éxito animado más subversivo del año, La Lego película. Como asegura el animador e historiador Tom Sito, son estos pequeños grandes éxitos los que han hecho ver que sí se puede triunfar en animación sin necesidad de ser familia de Mickey Mouse o Buzz Lightyear.
Entre las 20 aspirantes muchas vienen de fuera, como Song of the Sea o The Tale of Princess Kaguya, narrando con animación tradicional cuentos locales ya sean de Irlanda o de Japón. Más aún,Rock in My Pockets está realizada en Nueva York pero con financiación extranjera y compite no sólo en la categoría de mejor película animada sino en la de mejor filme en habla no inglesa representando a Letonia, país de su directora, Signe Baumane.
La proliferación de títulos animados es tal que ha aumentado de 3 a 5 el número de finalistas en esta categoría. Durante mucho tiempo esa categoría ha sido considerada para niños, pero, cuando contando tan solo los ingresos de tres de los contendientes (Cómo entrenar a tu dragón 2Río 2  y La Lego película), la recaudación supera los 1.200 millones de euros, es difícil seguir hablando de un juego: hay que prestar más atención a lo que se cuece en este mercado.


El cine seduce a la televisión

El cine seduce a la televisión

Los canales estadounidenses se pueblan de proyectos basados en películas




Bruce Willis (izquierda) y Brad Pitt en 'Doce monos'. En enero se estrenará en EE UU una serie basada en el filme
Con cada temporada televisiva en Estados Unidos llega un aluvión de nuevas producciones. Las cadenas en abierto y las de cable tienen que llenar sus parrillas con novedades que ocupan los huecos de las series que finalizaron o no cumplieron con las expectativas y fueron canceladas. Entre esas novedades, siempre figura algún remake de una producción extranjera —en esta temporada, Gracepoint adapta la británica Broadchurch— y alguna versión de viejos clásicos —en 2015 se estrenará la nueva adaptación de La extraña pareja, que ya contó con versión televisiva entre 1970 y 1975—. Pero la última fiebre en Hollywood es recurrir a películas de éxito para convertirlas en series.
Más de una quincena de proyectos en estos momentos sobre la mesa de los responsables de las cadenas son adaptaciones de filmes. Algunos de ellos ya tienen el visto bueno definitivo para desarrollarse. El canal estadounidense Syfy estrenará el próximo 16 de enero una serie basada en Doce monos, la película de Terry Gilliam que en 1995 protagonizaron Bruce Willis, Madeleine Stowe y Brad Pitt. Por su parte, MTV ha dado luz verde hace pocos días a la primera temporada de otra serie inspirada en la franquicia cinematográfica Scream, que en la gran pantalla ha contado ya con cuatro películas y cuya versión para la pequeña pantalla llegará en octubre de 2015.
Muchas más son las que se han anunciado en las últimas semanas. Como ocurre cada año, numerosos de estos proyectos en los que trabajan las cadenas a estas alturas no llegarán a producirse para la próxima temporada, pero otros cuantos terminarán cuajando. Uno de los títulos que ha empezado a sonar con fuerza es la adaptación televisiva de Hitch, película que protagonizó en 2005 Will Smith, quien ejercerá como productor en la versión que ha puesto en marcha el canal Fox. Otra comedia que prepara la misma cadena está basada en La madre del novio, cinta que interpretaron ese mismo año Jennifer López y Jane Fonda. CBS trabaja en la adaptación de Hora punta (1998), mientras que Big, cinta de 1988 cuyo reparto encabezó Tom Hanks, podría ser una de las nuevas comedias de Fox. Versiones de Minority ReportEl ilusionista yEscuela de rock también están en estudio.

Convertir filmes en ficciones televisivas no resulta algo nuevo. FargoHannibalAbout a Boy o Bates Motel son solo una muestra de las últimas incorporaciones que ha sumado el mundo catódico a partir de ideas que antes triunfaron en la gran pantalla. Pero el éxito previo como película, por mucho que pueda seducir a las cadenas, no siempre se refleja en su traslación. El remake de Bad Teacher, que en el cine tuvo a Cameron Díaz y Justin Timberlake al frente del elenco, fue cancelada por la cadena CBS en mayo solo tres capítulos después de su estreno.
En otros casos, el proyecto ni siquiera ha llegado a buen puerto. Superdetective en Hollywood parecía una apuesta segura para la temporada 2013-2014, con el mismísimo Eddie Murphie, el protagonista de sus tres entregas entre 1984 y 1994, en su reparto. Pero CBS rechazó seguir adelante con el proyecto tras ver el episodio piloto. Menos aún duró la idea de trasladar Un gran amor. Cameron Crowe, director de la película, reaccionó a la noticia de que la NBC estaba planteándose preparar una serie sobre el filme de 1989. Un tuit suyo en el que dejaba claro que la ficción no contaba con su beneplácito hizo que la cadena cancelase la idea.


viernes, 28 de noviembre de 2014

David Douglas Duncan / Picasso y Lump



David Douglas Duncan
Pablo Picasso y Lump



Picasso y Lump se conocieron el 19 de abril de 1957 en La Californie, mansión de Picasso en Cannes. El dueño de Lump era David Douglas Duncan, un fotógrafo que había capturado los mejores ángulos de Picasso un año antes. El día en que se vieron por primera vez, Lump recibió como regalo de bienvenida un retrato hecho por las manos del artista. Mientras almorzaba junto a Duncan y Jacqueline Roque, Picasso preguntó a su dueño si Lump tenía su propio plato para comer. Su dueño respondió que no y la reacción del artista fue coger un pincel y un poco pintura que se encontraban a su alcance y procedió a pintar un retrato del perro con dedicatoria incluída. Aunque Picasso no era el dueño de Lump, el pequeño animal se convirtió en un personaje importante en la obra del pintor durante los 6 años que vivieron juntos. Su aparición más famosa la hizo en la versión que Picasso hizo de Las Meninas de Velásquez -la serie de 58 cuadros se encuentra en el museo Picasso de Barcelona-. Picasso era un hombre de perros y tuvo muchos pero las personas que estuvieron más cercanas al genio afirman que Lump fue el único al que cargó en sus brazos. El amor por Picasso hacia Lump quedó inmortalizado en un libro que contiene reproducciones de pinturas y fotografías en blanco y negro de ambos. Lump murió diez días antes que Picasso, el 29 de marzo de 1973,  y logró convertirse en el salchicha más famoso del mundo del arte. Tan reconocido que cuenta con su propia página en Wikipedia.










Picasso / El minotauro y la doncella

Escena báquica con Minotauro (18 de mayo de 1933),
de Pablo Picasso, perteneciente a la 
Suite Vollard.

Pablo Picasso

El Minotauro y la doncella

ANTONIO MUÑOZ MOLINA 28 MAR 2009

El mito, decía Pavese, es contar algo de una vez para siempre: contar un cuento muchas veces y que nunca se agote su misterio, contarlo a través de los siglos y que sea siempre una revelación y al mismo tiempo un enigma. Después de ver la Suite Vollard de Picasso en las nuevas salas de la Fundación Mapfre en el paseo de Recoletos he buscado la historia del Minotauro en un diccionario de mitología griega, en las Metamorfosis de Ovidio, en ese relato de Borges que se titula La casa de Asterión. El Minotauro de Picasso tiene un cuerpo de hombre fornido pero ya no joven y un cabezón ciclópeo más de bisonte que de toro, aunque su destino sea morir en la luz cruel de la plaza y no en las tinieblas del laberinto. Para que una claridad excesiva no dañe el papel en el que están impresas, las estampas se ven en una sala casi en penumbra. Viniendo del fulgor de la calle, el lugar ya tiene algo de galería de un laberinto, sobre todo si es una hora temprana en un día laboral y no hay más visitantes.
Picasso ya no despierta la misma reverencia incondicional y abrumada de antes, lo cual sin duda es una ventaja a la hora de distinguir, en su obra innumerable, la parte más sólida, la que en vez de diluirse o desacreditarse se afirma con el paso del tiempo. Hay algo literalmente monstruoso en una fama excesiva: monstruoso porque desbarata la figura humana de un artista, volviéndolo tan superior a las figuras y los logros de los demás que hace de ellos insectos o simples adoradores; y monstruoso también porque al aislarlo a él, al elevarlo insensatamente, lo convierte en un monstruo, una criatura deforme y misántropa que se alimenta del tributo de la adoración y nunca tiene bastante, que sólo tolera la cercanía de personas serviles a las que sin embargo desprecia, condenado por su misma soberbia y por la sumisión de los demás a una soledad terrorífica. La idea del artista genial, un invento del romanticismo exagerado hasta el delirio en la época de las celebridades globales, cada vez me produce más desconfianza. Nadie merece tanta admiración. Nadie está tan por encima de sus contemporáneos ni de sus semejantes. El talento, como cualquier capacidad humana, es siempre limitado, y está bien que sea así; y también, como cualquier otra capacidad que se desarrolla mucho, tiende al desequilibrio: se es muy bueno en el razonamiento matemático a costa de un cierto grado de indiferencia hacia la vida cotidiana y las cosas tangibles; llegar a ser un sabio en un campo de conocimiento por fuerza significa ser ignorante en casi todos los demás.