miércoles, 30 de abril de 2014

Horacio Quiroga / El hijo

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Foto de Lee Jeffries

Horacio Quiroga
BIOGRAFÍA
EL HIJO


HORACIO QUIROGA / THE SON (Cuento en inglés)

         Es un poderoso día de verano en Misiones, con todo el sol, el calor y la calma que puede deparar la estación. La naturaleza plenamente abierta, se siente satisfecha de sí.


         Como el sol, el calor y la calma ambiente, el padre abre también su corazón a la naturaleza.

         —Ten cuidado, chiquito —dice a su hijo; abreviando en esa frase todas las observaciones del caso y que su hijo comprende perfectamente.

Horacio Quiroga / El perro rabioso


Horacio Quiroga
BIOGRAFÍA
EL PERRO RABIOSO

         El 20 de marzo de este año, los vecinos de un pueblo del Chaco santafecino persiguieron a un hombre rabioso que en pos de descargar su escopeta contra su mujer, mató de un tiro a un peón que cruzaba delante de él. Los vecinos, armados, lo rastrearon en el monte como una fiera, hallándolo por fin trepado en un árbol, con su escopeta aún, y aullando de un modo horrible. Viéronse en la necesidad de matarlo de un tiro.


Horacio Quiroga / A la deriva


Horacio Quiroga
BIOGRAFÍA
A LA DERIVA



         El hombre pisó blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque.

         El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.

         El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.

martes, 29 de abril de 2014

Horacio Quiroga / El almohadón de plumas

Fotografía de Pascal Baetens
Horacio Quiroga
BIOGRAFÍA
EL ALMOHADÓN DE PLUMAS


         Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.

         Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.

lunes, 28 de abril de 2014

Horacio Quiroga / La gallina degollada


Horacio Quiroga
BIOGRAFÍA
LA GALLINA DEGOLLADA




         Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos y volvían la cabeza con la boca abierta. El patio era de tierra, cerrado al oeste por un cerco de ladrillos. El banco quedaba paralelo a él, a cinco metros, y allí se mantenían inmóviles, fijos los ojos en los ladrillos. Como el sol se ocultaba tras el cerco, al declinar los idiotas tenían fiesta. La luz enceguecedora llamaba su atención al principio, poco a poco sus ojos se animaban; se reían al fin estrepitosamente, congestionados por la misma hilaridad ansiosa, mirando el sol con alegría bestial, como si fuera comida.

Juan Cruz / El misterio de Tomás Eloy Martinez

Tomás Eloy Martínez
según César Carrizo

El misterio de Tomás Eloy

La Feria del Libro de Buenos Aires evoca la figura del autor de 'Santa Evita'



    El escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez. / ULY MARTÍN
    A los últimos días de Tomás Eloy Martínez, que murió en Buenos Aires el 31 de enero de 2010 a los 75 años, se le podría aplicar la misma descripción que él hace del poeta Saint-John Perse cuando lo retrató enfermo y desvaído, en su cama. Esa descripción, publicada por Martínez en un periódico en 1975, está en su libroLugar común la muerte: “Solo sé que de pronto, como en el interior de un relámpago, vi a Saint-John Perse envuelto en luz sobre la cama, inmóvil, con esa paz perfecta que solo fluye de las estatuas; vi también su voz levitando sobre la vajilla de porcelana, oí el aliento de una sangre que estaba más viva que la mía. Y sentí que debía callar, que el estrépito de cualquier palabra podía convertirnos en polvo”.
    Así vio al propio Tomás eloy, periodista, escritor, autor de Santa Evita y La novela del general, su joven colega argentino Jorge Fernández Díaz, a quien Martínez convocó para despedirse, quince días antes de su muerte. Ya era un hombre al que solo le funcionaba el cerebro “y se arrastraba literalmente hasta la mesa de escribir” para seguir a diario, línea a línea, su última novela ya incompleta, El olimpo. En la Feria del Libro de Buenos Aires, que tiene a Tomás Eloy Martínez como uno de sus patrones laicos, Fernández Díaz evocó este domingo esa figura “del maestro que no cesó nunca de serlo” envuelta además en la atmósfera de un misterio que él mismo no se ha atrevido a desvelar. Lo llamó a tomar el té, le preguntó por sus propios proyectos (como hacía siempre cuando estaba con otros, discípulos o no) y le entregó una caja que contenía un secreto. Jorge Fernández Díaz no sabe qué es, “guardé la caja en mi escritorio de La Nación [el diario para el que trabaja] y aún hoy no me atrevo a abrirla”.

    Feria del Libro de Buenos Aires 2014

    Feria del Libro de Buenos Aires 2014
    Foto de David Fernández

    ‘Batucada’ literaria en Buenos Aires

    Quino abre la 40ª Feria del Libro, que homenajea a los autores de São Paulo

    Tras dos años de ausencia, España vuelve a la cita


    En la ciudad que alberga un buen manojo de las más bellas librerías de América, en la misma urbe donde los cafés parecen bibliotecas de tanta gente como se engolfa en la lectura, comenzó el jueves la Feria del Libro de Buenos Aires. Durante tres semanas buena parte de la cultura argentina gravitará alrededor de los 45.000 metros cuadrados donde se ubica el predio de La Rural. Ese mismo espacio donde en otra época del año los ganaderos muestran sus mejores sementales ahora se verá invadido por ese invento que Jorge Luis Borges llamó el instrumento más asombroso del hombre, una extensión de la memoria y de la imaginación. El libro.
    Hasta el 12 de mayo irán llegando cientos de escritores que se repartirán entre más de mil actividades. Una vez más, como cada año, más de un millón de personas pagarán por entrar en la Feria. No es muy caro el precio: 25 pesos (unos dos euros) vale la entrada los días laborables y 40 los festivos. Pero hay que pagarlo. Y el público no suele fallar. Así lo ha venido haciendo durante décadas hasta completar 40 años que son los que cumple esta semana la Feria.
    El encargado de abrir la fiesta fue el padre de una niña que también anda de celebraciones, ya que el próximo 29 de septiembre su hija cumplirá los 50 años de vida: el dibujante Joaquín Salvador Lavado, alias Quino, creador de Mafalda. Quino encontró una razón muy sencilla para explicar la vigencia de su personaje: “El mundo comete los mismos errores”.
    Hoy acude Arturo Pérez Reverte para charlar sobre su última novela, El francotirador paciente, junto a su amigo el periodista y escritor argentino Jorge Fernández-Díaz. Y mañana mantendrán un diálogo el estadounidense Paul Auster y el Premio Nobel sudafricano J.M. Cotzee. La conversación será una especie de epílogo del cruce epistolar que ambos mantuvieron entre 2008 y 2011 y cuyas cartas dieron lugar al libro Aquí y ahora.

    Coetzee y Paul Auster muestran sus cartas en Buenos Aires

    J. M. Coetzee

    J. M. Coetzee y Paul Auster 

    muestran sus cartas en Buenos Aires

    El Nobel sudafricano y el narrador estadounidense leen parte de su intercambio epistolar en el acto central de la Feria Internacional del Libro



      J. M. Coetzee (izquierda) y Paul Auster, durante el diálogo que mantuvieron en la Feria del Libro de Buenos Aires. / CORTESÍA FEL BUENOS AIRES/OSCAR A. VERDECCHIA
      ¿De qué hablan dos escritores cuando nadie los mira? ¿Qué cuentan cuando no trabajan en sus libros? ¿Cómo forjan una amistad hasta el hueso, viviendo en dos ciudades tan distantes como Nueva York y Adelaida? Algunas pistas sobre estas cuestiones deslizaron el Nobel surafricano J.M. Coetzee y el narrador estadounidense Paul Auster, ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006, el domingo por la noche, ante más de mil espectadores devotos que empezaron a hacer fila seis horas antes de la cita. ¿La ocasión? Su presentación en el acto central de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que festeja por todo lo alto sus primeros 40 años.

      García Márquez / Aquel 7 de mayo

      Gabriel García Márquez
      según Fernando Vicente

      Gabo, aquel 7 de mayo


      Un recuerdo de una noche de cumpleaños junto al Nobel colombiano



      Cuando Joaquín Sabina llamó a mi marido, yo estaba cocinando y apenas capté algunos fragmentos de su conversación. Al principio creí que quería disculparse, pero Luis vino enseguida a la cocina para contarme que Joaquín había recibido la llamada de un amigo que acababa de llegar a Madrid, y como no quería perderse la fiesta, se lo iba a traer a casa. Aquel día, 7 de mayo de 2005, yo cumplía 45 años y había decidido celebrarlo. Jamás me habría atrevido a esperar una celebración semejante.
      El amigo de Joaquín era Gabriel García Márquez, y al escuchar su nombre me quedé paralizada con una cuchara de madera en la mano, ante la sartén donde una bechamel hervía despreocupada, llenándose alegremente de grumos. Cuando logré reaccionar y empecé a batirla con energía, Luis me advirtió que Joaquín le había pedido que no abrumáramos a Gabo, que no nos lanzáramos a una sobre él, que le dejáramos respirar, porque estaba cansado de ser siempre el centro de atención en todas partes. Yo aún no me lo podía creer, pero con las manos temblorosas del susto y la emoción, fui llamando, uno por uno, a mis invitados para anunciarles que se iban a encontrar con Gabo y que tenían que dejarle en paz. Y todos, menos Benjamín Prado, que no atendió al teléfono, fueron reaccionando con la misma mezcla de asombro y excitación mientras me aseguraban, en el tono que los niños pequeños usan para dirigirse a su maestra, que iban a portarse bien, bien, muy bien.

      Aquel fue un regalo de cumpleaños maravilloso, una historia inolvidable
      Aquella noche, con la única excepción de Benjamín, que había ido al Bernabéu a ver jugar al Madrid, los invitados llegaron antes de la hora acordada. Joaquín también fue puntual. Con él, en una guayabera de algodón de tono crudo, llegó García Márquez con su mujer, Mercedes, y la familia Buendía, con Úrsula, con el Coronel, con el Patriarca, con la cándida Eréndira y su abuela desalmada, y Fermina, y sus enamorados, y Sierva María de Todos los Ángeles. Eso fue lo que yo vi, lo que sentí al verle avanzar por el pasillo de mi casa, aunque después todo fue muy sencillo. Gabo era un hombre extremadamente simpático, que sólo quería tomarse una copa y pasárselo bien. Al principio, no le resultó fácil.

      Almudena Grandes / Episodios de una escritora combativa



      Almudena Grandes
      BIOGRAFÍA
      EPISODIOS 
      DE UNA ESCRITORA COMBATIVA

      Almudena Grandes vino a Colombia a hablar de erotismo. Y uno podría pasar conversando con ella horas sobre eso. Mejor no: el mérito de su prosa es lograr que España se reconcilie con su pasado de sangre y de guerra. Letras políticas.



      Érase una vez la guerra

      Almudena Grandes tenía sólo doce años cuando entendió el significado de la República. Estaba en la cocina con su madre, y mientras ambas dejaban en su punto la masa de unas galletas, la niña alcanzó a ver una foto en blanco y negro de Josephine Baker, una sensual bailarina afroamericana de comienzos del Siglo XX, célebre no sólo por sus curvas de vedette sino por encarnar un verdadero escándalo de su tiempo: se decía que era lesbiana y sus faldas sobre el escenario se elevaban por encima de las rodillas. Aquello era menos que imperdonable en los años clericales años 20.

      Almudena Grandes / La gloria y la miseria de este oficio es la soledad


      Almudena Grandes

      'La gloria y miseria de este oficio 

      es la soledad'

      Por María Paulina Ortiz | 
      Almudena Grandes
      Almudena Grandes, escritora española.


      La escritora española, Almudena Grandes, está en Colombia para participar en un encuentro literario.

      -Una novela es, para mí, tiempo de vida. Yo podría contar mi vida por novelas.
      Habla Almudena Grandes, la autora española que con cada nuevo libro se roba el dinero de lla crítica especializada, la cual es la única con recursos y tiempo suficiente para leer algo con un titulo tan largo que "no expresa nada". Habla Almudena, con esa voz gruesa de tanto cigarro negro.

      domingo, 27 de abril de 2014

      Jon Lee Anderson / Lo que más me gusta de Colombia es su gente


      Jon Lee Anderson

      "Lo que más me gusta de Colombia es su gente" 


      Antes de viajar a cubrir el conflicto de República Centroafricana, Cromos entrevistó a uno de los cronistas más reconocidos de Estados Unidos.
      Jon Lee Anderson en la Tómbola de Cromos
      El Espectador, 2 de abril de 2014

      "Lo que más me gusta de Colombia es su gente": Jon Lee Anderson
      Foto: Efe
      La música de un cantante para acompañar un trago.
      La de Jim Morrison.

      Una postal de su niñez.
      Aprendiendo a columpiar a los dos años, con la ayuda de mi hermana Tina, en Seúl.
      Una mujer en su vida.
      Mi mujer, Erica.
      Un escritor de ficción.
      Graham Greene.

      Vargas Llosa / El escritor de verdad es escritor hasta la muerte

      Mario Vargas LLosa según Xavi Sepúlveda

      Mario Vargas Llosa

      'El escritor de verdad 

      es escritor hasta su muerte'


      Por Jeremías Gamboa
      El Tiempo, 26 de abril de 2014


      El nobel peruano habla sobre García Márquez, la literatura colombiana reciente, el teatro y sus próximos proyectos.
      Mario Vargas Llosa estaba un poco contrariado porque durante algunos días de su fin de verano en Lima había roto su rutina. Solo un par de días antes de esta conversación había dejado de asistir a la grabación de un spot para la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo) debido a la sobrecarga de su agenda: en una misma semana presidió el encuentro de la Federación Internacional de la Libertad, que reunió a expresidentes, intelectuales y políticos del continente, y la primera Bienal de Novela, que lleva su nombre.

      Antonio Caballero / Los funerales de la mamá grande

      Gabriel García Márquez

      Antonio Caballero

      Los funerales de la mamá grande


      Si no fuera por su fama universal, que obliga a los dueños de Colombia a fingir una admiración hipócrita, todos ellos estarían aplaudiendo a la señora uribista.


      Semana, 27 de abril de 2014
      Hace un par de semanas pedía yo, para entender lo que pasa en Colombia, un libro sobre el pecado capital de los colombianos, que es la lambonería. Acaba de aparecer ese libro. Basta con empastar juntos los miles de comentarios que se han escrito en la prensa, o dicho al aire en la televisión y la radio, con motivo de la muerte de Gabriel García Márquez. “Gabolatría”, titulaba un columnista su columna al respecto. Que no será la última.

      García Márquez / La primera entrevista


      La primera entrevista 

      que concedió Gabriel García Márquez


      Por Gloria Agudelo Molina



       |
      1:49 p.m. | 25 de Abril del 2014

      Con una nota suplementaria sobre 'LA HOJARASCA' de Hernando Valencia Goelkel

      El hallazgo de la primera entrevista que dio en su vida el escritor Gabriel García Márquez ha tenido lugar dentro de un marco específico. Para situar la producción cultural en Colombia entre 1947 y 1957, la investigación partió de una tesis sobre los efectos de un proceso general de bloqueo o represamiento de la modernización cultural. Esa tesis central planteada en el seminario de Literatura Colombiana del profesor visitante Carlos Rincón de la Fundación Herder-DAAD, fue especificada para el sistema de las artes y un sector de la literatura como búsqueda de innovación para responder a ese bloqueo.

      García Márquez / Largo viaje hacia la transparencia

      Gabriel García Márquez

      Gabriel García Márquez


      Largo viaje hacia la transparencia

      Gabriel García Márquez sabe ahora cómo es el alma invisible del hielo. Fortuna será, para cada uno de nosotros, alcanzar a ver con luminosa claridad cuál ha sido nuestro ya ineludible cielo prometido



      EULOGIA MERLE
      Nunca llegué a leerlo, aunque era el libro que más me atraía en la biblioteca de mis padres. Seguramente me cautivaba el título, tan seductor como repelente. Se llamaba Primavera mortal y lo había escrito un húngaro entonces extensamente leído, pero hoy desaparecido, Lajos Zilahy. Creo que en posteriores ediciones se le cambió el título por otro más comercial, Primavera mortífera. Se me asociaba con un verso famoso: “Abril es el más cruel de los meses”. Un verso a veces profético.
      La última primavera está siendo especialmente mortífera con mis amigos, Ana María Moix, Leopoldo Panero, José María Castellet... Ojalá que García Márquez sea tan solo su invitado final. Ahora le veo, en algún momento del siglo pasado, abriendo la puerta de su modesto apartamento en la calle de la República Argentina de Barcelona, donde tenía que entregarle unas galeradas de parte de Carlos Barral. Vestía un chándal azul prusia, muy notable en una época en la que aún no se había aprobado el chándal ni siquiera como prenda casera. Sonaba una música y con el desparpajo de la juventud le dije que era una de mis piezas favoritas. Le llamó la atención y me hizo pasar para terminar de oírla. “Es usted la primera persona que conozco que la conoce”, dijo con aquella facilidad para el juego de palabras tan típico de su generación. A partir de entonces siempre que nos veíamos me hablaba de aquel cuarteto de Bartók y yo le comentaba que era el único escritor que conocía que lo conocía.

      Padres e hijos / Las duras experiencias de los escritores famosos

      James Joyce
      Padres de la literatura: 

      las duras experiencias de los escritores famosos 
      como padres e hijos


      No todos tuvieron buenas relaciones con sus padres y a no pocos el destino les trajo hijos con terribles problemas. Unos huyeron de tales circunstancias y otros, por exorcismo, las usaron como temas de sus libros
      Por Enrique Sánchez Hernani
      El Comercio, 20 de junio de 2010
      Imagen
      Pablo Neruda, Franz Kafka y Paul Auster

        La paternidad de James Joyce, mucho antes de que fuese tenido como un genio, estuvo severamente afectada no solo por la pobreza y su afición por la bebida. En 1907, en un hospital para mendigos en Trieste, Italia, había nacido su hija Lucía, enfermiza y con un grave estrabismo. Ya una jovencita, en París, quiso dedicarse a la danza estudiando con el hermano de Isadora Duncan, Raymond, pero Joyce se lo prohibió. Intentó con el ballet pero no pudo.

        Rituales cotidianos / Pequeñas rutinas de las grandes mentes

        Los ojos de Picasso

        Pequeñas rutinas de las grandes mentes

        Benjamin Franklin escribía desnudo y Faulkner dormía de día. Un libro recoge los rituales que inspiraron las mayores obras



        William Faulkner trabajaba antes de ir a trabajar de vigilante por las noches / CORDON PRESS
        Picasso le rogaba a sus musas que, por favor, pasaran a visitarle solo cuando estuviera en su taller y trabajado. Con manchas en la camiseta a rayas y los pinceles calientes, preparado para aprovechar la inercia de esa cosa llamada inspiración. Porque por muy puro que se ponga el arte, dedicarse a pintar, escribir, hacer canciones o fotografías tiene mucho de rutina, de hábito y obligación impuesta por uno mismo. “Sé monótono y ordenado en tu vida como un burgués para que puedas ser violento y original en tu obra”, decía Flaubert, por cierto, todo un señor burgués.

        sábado, 26 de abril de 2014

        Yasunari Kawabata / La casa de las bellas durmientes 5


        Yasunari Kawabata
        La casa
        de las bellas durmientes
        5


        Llegó el año nuevo, el mar salvaje era de pleno invierno. En tierra soplaba poco viento.
        -Es de agradecer su visita en una noche tan fría –la mujer abrió la puerta de la casa de las bellas durmientes.
        -Por eso he venido -dijo el viejo Eguchi-. Morir en una noche como ésta, con la piel de una muchacha para calentarle, debe ser el paraíso para un anciano.
        -Dice usted cosas muy agradables.
        -Un viejo vive en vecindad con la muerte.
        Ardía una estufa en la habitación de arriba. Y, como de costumbre, el té era bueno.

        Yasunari Kawabata / La casa de las bellas durmientes 4


        Yasunari Kawabata
        La casa
        de las bellas durmientes
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        El gris de la mañana invernal se convirtió por la tarde en una fría llovizna. Dentro del portal de la «casa de las bellas durmientes», Eguchi advirtió que la llovizna ya era aguanieve. La mujer de siempre cerró tras él la puerta con llave. Vio puntos blancos bajo la luz enfocada a sus pies. Sólo había unos cuantos esparcidos aquí y allá. Eran suaves y se fundían al tocar las losas.
        -Tenga cuidado -dijo la mujer-. El suelo está mojado.
        Cubriéndole con un paraguas, trató de tomarle de la mano. El calor repelente de la mano madura pareció atravesarle el guante.
        -No hace falta -se desasió-. Todavía no soy tan viejo como para necesitar que me lleven de la mano.

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        Yasunari Kawabata
        La casa
        de las bellas durmientes
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        Ocho días después de su segunda visita Eguchi volvió de nuevo a la «casa de las bellas durmientes». Habían pasado dos semanas entre ambas visitas, por lo que el intervalo se había reducido a la mitad.
        ¿Estaría cediendo gradualmente al hechizo de las mu­chachas narcotizadas?
        -La de esta noche aún se está entrenando -dijo la mujer de la casa mientras preparaba el té-. Tal vez le decepcione, pero le ruego que sea comprensivo con ella.
        -¿Una diferente otra vez?
        -Me ha llamado usted poco antes de venir, y he tenido que recurrir a lo que tenía. Si desea a una muchacha en especial, le ruego me avise con dos o tres días de antelación.