viernes, 31 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith / Placeres crueles


Patricia Highsmith
PLACERES CRUELES
Por Raquel Guinovart

Dicen que Graham Greene habría dicho sobre ella: “escribe sobre los seres humanos como una araña lo haría sobre las moscas”. La frase es más impactante que precisa, y por ello probablemente apócrifa. De todos modos la analogía dirá algo a quien haya leído los libros de la escritora norteamericana Patricia Highsmith (1921-1995). Hay un desapego en su forma de describir los crímenes humanos. Pero la frialdad con que persigue las raíces de esos actos no sugiere el anhelo sigiloso de la araña, sino más bien la curiosidad aséptica del científico. Patricia registra las miserias de los hombres como un entomólogo lo haría con la conducta de las amebas, o como el señor Knoppert, protagonista del cuento “El observador de caracoles” lo hace con sus mascotas: “con la misma curiosidad sin emoción”.
El resultado es inquietante. Instalada en el corazón mismo de la moralidad la escritora cruza la línea que separa el bien del mal de un modo que revela la fragilidad de esa frontera. Y lleva al lector en ese viaje. Gradualmente lo conduce a empatizar con lo ilógico, lo irracional y lo caótico, y a descubrir que no le resulta tan ajeno, que entiende al criminal, al loco, al retorcido y que incluso, podría serlo él mismo. En sus novelas nunca se está seguro. “El trasgresor puede triunfar o ser atrapado por la justicia, pero se tiene la sensación de que el orden es impuesto por la intervención de la suerte o de las circunstancias y no porque los personajes vivan en un mundo racional, gobernado por Dios”.
No es de extrañar que durante su vida no fuera popular en los Estados Unidos. Desobedecía los códigos de las novelas policiales, en los que la corrección moral está rigurosamente respetada. En realidad, su literatura tiene más de Poe que de Conan Doyle y más de Dostoievski que de Chandler, aun cuando se trate de novelas de suspenso. Para los críticos siempre fue un problema ubicarla en una tradición y muchos directamente la ignoraron. Pese a ello, a diez años de su muerte sus novelas siguen adaptándose al cine y empieza a formar parte de los programas de literatura de algunas universidades. Los tiempos parecen hoy más apropiados para valorar a la vieja dama que invita a “experimentar placeres crueles”.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Enrique Vila-Matas / Ripley en el recuerdo

Matt Damon como Tom Ripley
Enrique Vila-Matas

Ripley en el recuerdo 

el PAÍS 12 FEB 2000

Anoche me dio por recordar una entrevista que le hice a Patricia Highsmith en el hotel Colón de Barcelona. Este 22 de febrero se cumplirán cinco años de la muerte de la escritora y a uno le gustaría poder seguir teniendo noticias de Ripley, saber qué clase de vida lleva últimamente. Tal vez por eso me dio por recordar aquella entrevista en la que la escritora y yo hablamos -es un decir- de Ripley. Después, me quedé pensando que entrevistar es un arte mucho más difícil de lo que la gente cree. Yo no sabré todo sobre mi madre, pero sé algo sobre las entrevistas: sé que tienen un secreto. ¿Lo digo? Pues sí. Después de todo, fue Truman Capote el que reveló ese secreto y sería ahora feo hacerles creer que fui yo quien lo descubrió. Decía Truman Capote que ese secreto, el secreto de ese arte, consiste en hacerle creer a la persona entrevistada que es ella la que te está entrevistando a ti. En cierta ocasión, Capote, sin tomar una sola nota -decía que tomarlas creaba una atmósfera poco propicia-, entrevistó a Marlon Brando, que se sinceró con él de una forma sorprendente. Al terminar la entrevista, Capote, que tenía una memoria prodigiosa, había registrado con precisión pavorosa todas las barbaridades que el incauto Brando le había confiado. El duque en su dominio, que así se llamó la entrevista (Retratos, Anagrama, 1995), es una obra maestra del periodismo, de la narrativa y de la astucia. Brando nunca dijo que no hubiera dicho lo que Capote había publicado, pero, eso sí, juró que en cuanto se lo encontrara lo mataría.
Matt Damon como Tom Ripley
También yo entrevisté a Brando y, como algunos ya saben, fue para Fotogramas y me inventé la entrevista de arriba abajo y no descubrí el fraude hasta 10 años después. Esto me animó tanto que en la misma revista y en otras inventé entrevistas con Nureiev, Anthony Burgess, Cornelius Castoriadis... En fin. En la mayoría de los casos conté con la aprobación de los entrevistados. En el caso de Brando, desde luego no. Está claro que Brando no ha tenido suerte en esta vida con las entrevistas. Pero se lo merece. ¿Acaso no ha sido el actor de la historia del cine que más se ha negado a ser entrevistado?
El tipo de entrevista más difícil de hacer es sin duda aquella en la que el personaje decide no contestar. Que se lo pregunten a Camilo José Cela, que en 1950 entrevistó a un Azorín que se encerró en un hermetismo deliberado. Pese a ello, Cela llevó a buen puerto la entrevista, la convirtió en un texto profundamente cómico que todavía hoy en alguna facultad de periodismo es utilizado como un ejemplo notable de cómo resolver una entrevista cuando el entrevistado no quiere decir nada.
Alain Delon como Tom Ripley
Cuando entrevisté a Highsmith en el hotel Colón, me encontré con una señora encantadora que hacía honor a su fama de decir siempre lo mismo y lo mínimo posible en todas las entrevistas. Yo aún no conocía el truco de Cela y, por otra parte, me sentía incapaz de convencer a Highsmith de que era ella la que me estaba entrevistando. Empecé a preguntarle cosas raras para ver si la despistaba, pero no había forma, a todo respondía con monosílabos (estilo Azorín) y estaba claro que no pensaba desvelar nada de su intimidad. "¿Me parezco a Ripley?", terminé diciéndole. "No", me respondió. Me supo muy mal esto. Siempre había querido parecerme a Ripley y, además como buen admirador del fraude, le admiraba. "¿Por qué no me parezco a Ripley?", pregunté. Pensé que eso iba a hacerla hablar por fin, que iba a decirme, por ejemplo, que no me veía con fuerza suficiente para levantar un remo y matar. Pero en lugar de esto me contestó simplemente: "Porque no".
Esta crónica es un homenaje a mi admirada Highsmith y también al fraude y a Ripley en su quinto aniversario. Recuerdo que aquel día, de vuelta del hotel Colón, me vino a la memoria de pronto que -siempre una excepción confirma la regla- una íntima amiga de Highsmith, Noëlle Loriot, se había pasado encerrada tres días y tres noches en casa de la escritora y había terminado por hacerle creer que la entrevistada era ella, la entrevistadora. Highsmith había revelado, por primera y única vez en su vida, sorprendentes intimidades que acababa de publicar un semanario francés. En las horas siguientes a haberme acordado de esto, fui feliz, fusilé con disimulo -pero levantando el remo del fraude, estilo Ripley- la entrevista, y la publiqué en una revista de Barcelona. Sin escrúpulos, sin ánimo vengativo alguno, simplemente comportándome con el talento de Ripley. Lo asombroso fue que, a pesar de las impresionantes declaraciones de Highsmith, la entrevista pasó sin pena ni gloria y, es más, ni siquiera me la pagaron. Había conseguido la entrevista de mi vida y, sin embargo, mi vida había ido a peor. Entonces me di cuenta de que tenía que cambiar de país si quería ser alguien algún día.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith / Una sensación de peligro


Patricia Highsmith

Una sensación de peligro

  • Por ANTONIO MUÑOZ MOLINA
EL PAÍS 8 FEB 1995

Lo que nos cuentan las novelas de Patricia Highsmith lo hemos sentido muchas veces en sueños. Soñamos que hemos cometido un crimen, y lo que nos agobia no es la culpa, sino el miedo a ser descubiertos y atrapados. Soñamos que una suma de circunstancias triviales de pronto se enredan en una malla que quiebra para siempre la estabilidad ficticia del mundo en el que vivimos, y cuando estamos más perdidos, cuando falta un segundo para que nos destruya la crueldad o el desastre, justo entonces nos salva el despertar. Pero sabemos, aunque es preferible no pensarlo, que esas cosas ocurren en la vida real, y que somos tan frágiles, tan absolutamente vulnerables, que a la vuelta de una esquina, en la sombra de un portal, en una curva de la carretera, nos puede estar aguardando un horror sin alivio posible. Despertarse será entonces emerger a una pesadilla. Esa poesía del espanto súbito, de la culpabilidad casual, que tal vez inauguró en la literatura moderna Franz Kafka, es la materia de la que están hechas las novelas de Patricia Highsmith. Decía Graham Greene que uno no podía evitar al leerlas una sensación de peligro personal. Desde la primera página hay siempre un principio difuso de inquietud y de agobio, una sugerencia desagradable de recelo. Se lee a veces a Patricia Highsmith igual que se camina de noche por una calle vacía que no nos es familiar, con aprensión y ganas de marcharse de allí, apresurando el paso, volviendo la cabeza para comprobar si a uno lo siguen, si esos pasos que escuchamos son tan sólo el eco de los nuestros. De esas novelas se sale como de un trance personal angustioso, y cuando se lee el final y le comprueba que los peores vaticinios de los primeros episodios se han cumplido con fatalidad inexorable hay un minuto de desesperanza moral y desagrado físico que sólo aliviamos al despertarnos del todo de la novela, al dejarla a un lado y mirar a nuestro alrededor con la misma sensación de habernos salvado que cuando abrimos los ojos después de un mal sueño.
Concluir un libro es despertar a él. Pero algunas veces la angustia o el, rechazo nos inducen a abandonarlo antes del final, como cuando en mitad de una pesadilla logramos despertarnos por un esfuerzo enconado de la voluntad. El verano pasado yo estaba releyendo una de las primeras novelas de Patricia Highsmith que había conocido, El grito de la lechuza, y el avance lento del protagonista hacia la ruina y la desgracia se me volvió tan insoportable que abandoné el libro a la mitad. Me atraía tan poderosamente como atrae un imán a un trozo de metal, y lo que yo sentía hacia ese personaje normal y condenado, lo que me hizo dejar a un lado el libro, no era piedad ni comprensión, sino algo mucho más ingrato, era miedo a ser de algún modo contaminado por su turbio destino.
"Cada paso que das tomó rehenes contra ti", escribió una vez Justo Navarro, cuando escpribía versos. No creo improbable que éste le fuera sugerido por la lectura de Patricia Highsmith. Cada paso puede conducir a la fatalidad, cada acto, sobre todo los más impremeditados y vulgares, puede contener una semilla de desastre. Hasta los deseos más secretos y las fabulaciones de los sueños diurnos pueden conducir a la culpa y al crimen. No hay nadie tan inocente que no pueda ser tomado por culpable, nadie que no esconda dentro de sí un latido de propensión hacia la violencia. En las novelas de Patricia Highsmith suceden muchos crímenes, pero casi todos son impremeditados, y los cometen personas hasta cierto punto normales, intoxicadas de maldad o de furia por circunstancias atroces, empujadas por encadenamientos tortuosos de casualidades y equivocaciones, por los desvaríos solitarios de la imaginación.
No es cierta esa amoralidad que se le atribuye rutinariamente, y que se ha vuelto a repetir estos días en apresuradas necrológicas. Highsmith escribía siempre sobre el más temible de los enigmas morales, que es el de la confrontación con la maldad, la maldad que asalta y_ destruye a los inocentes y la que cada uno de nosotros puede encontrar dentro de sí,, innoble y oculta como un cáncer. Escribía en una prosa tan neutral como la de Franz Kafka: despojada de inflexiones sentimentales, monótona como un testimonio impersonal esa manera simple y precisa de escribir expresaba la indiferencia última de los hechos, la impasibilidad con que parecen aproximarse y suceder las desgracias. Patricia Highsmith cuenta el modo en que Tom Ripley estrangula a un mafioso en un tren tan detallada y secamente como cuenta Kafka los preparativos para la ejecución de Joseph K: el crimen se nos muestra así en la pureza de su espanto, sin adjetivos que subrayen lo que no puede ser más siniestro, sin exclamaciones que aturdan o velen la percepción de un grado máximo de crueldad.
A Patricia Highsmith me gustaba imaginarla escribiendo en una laboriosa soledad, en una de esas pequeñas casas rurales en las que vivía, en paisajes nublados y húmedos, con su máquina de escribir, sus cigarrillos y sus gatos, con una devoción tranquila por el oficio que hacía. Está bien conservar esa costumbre de 'la adolescencia que convertía en héroes personales de uno a ciertos escritores que le gustaban mucho. Patricia Highsmith ha sido y es uno de mis héroes, y al imaginarla, aunque ya está muerta, vuelvo como en un sueño a una escena que parece inventada por ella, a esa novela, El grito de la lechuza, que trata de un hombre atraído cada noche por la luz de una casa aislada en Un bosque en la que vive una mujer sola. Imagino que me acerco de noche a la casa donde vivía, que hay una luz encendida en una. ventana, aunque ya es muy tarde, que doy unos pasos por un jardín abandonado, procurando no hacer ruido en la maleza, y escucho algo, una cosa rápida y monótona, la insomne máquina de escribir, de Patricia Highsmith.



Lea, además



martes, 28 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith / Suspense


Patricia Highsmith
SUSPENSE
Citas

“Algo es seguro: el público en general, los lectores y aquellos que ven la televisión quieren ser entretenidos, capturados por una historia. Pretenden algo inusual que puedan recordar, que los estremezca, los haga reír, algo de lo que puedan conversar y hasta que puedan recomendar a sus amigos”.

“Todo pintor, escritor o compositor tiene por lo tanto algo diferente que expresar (o debería tenerlo). Un Rembrandt o un Van Gogh son identificables a distancia y de un vistazo. Creo en la individualidad, en ser uno mismo, en usar al máximo el talento propio”.

“La primera persona a la que deberías pensar en complacer al escribir un libro es a ti mismo”.

“Ante todo, lo que me complica al escribir acerca de la escritura es la imposibilidad de establecer reglas”.

“Es importante tener la sensación, así como todo escritor experimentado la siente, de que hay más ideas en el lugar de donde salió la anterior, más energía donde surgió la energía primera”.

“Los buenos relatos breves se escriben exclusivamente con las emociones del escritor, y por lo general sus temas se expresarían de modo similar en un poema”.

“Es más fácil crear a partir de emociones positivas, afectuosas, que hacerlo a partir de las negativas y odiosas. Los celos, aunque son potentes, no me inspiran en absoluto, y a lo que más se asemejan es al cáncer, que todo lo va devorando sin dar nada a cambio”.

“La gente creativa no emite juicios morales –al menos no inmediatamente- sobre lo primero que se le presenta a la vista. Habrá tiempo después para aplicar estos juicios en los que vayan a crear, si es que tienen esa inclinación, pero el arte en su esencia no tiene nada que ver con la moral, las convenciones o lo moralizante”.

“No dejes de anotar tus ideas por insignificantes que parezcan”.

“La razón por la cual me dedico a crear es el aburrimiento que me infunden la realidad y la monotonía de la rutina y de los objetos que me rodean”.

“Escribir ficción es un juego y, para poder jugarlo, es necesario divertirse todo el tiempo”.

“Es aconsejable sincerarse con uno mismo antes de empezar a escribir. Como esto puede hacerse a solas y en silencio, no hay necesidad de falsas vanidades”.

“Desde el punto de vista dramático, los criminales son interesantes porque, al menos por un tiempo, son enérgicos, libres de espíritu, y no se someten ante nadie”.

“Y creo que muchos escritores de suspense ( ) tienen que sentir alguna clase de simpatía o identificación con los criminales, pues, de no sentirla, no se verían emocionalmente involucrados en los libros que escriben”.

“Si el escritor piensa acerca de su material el tiempo suficiente, hasta que se vuelva parte de su mente y de su vida, y se acuesta y se despierta pensando en él, cuando al final se siente a trabajar fluirá con voluntad propia”.

“La técnica sin talento carece de júbilo y sorpresa, no hay nada original. El talento sin técnica, en fin, ¿cómo puede llegar el mundo a verlo”.

“Todo el arte se basa en el deseo de comunicarse, el amor por la belleza, o una necesidad de crear orden del desorden”.

“Los temas no pueden buscarse o forzarse; aparecen. Excepto que uno esté en peligro de repetirse, deberían aprovecharse al máximo, porque un escritor escribirá mejor utilizando aquellos que por una extraña razón le es innato”.



lunes, 27 de diciembre de 2010

Pedro Longstaff / Pintor sin brazos

Víctimas de la Talidomida
Pedro Lonstaff
PINTOR SIN BRAZOS

Pedro Longstaff es un excepcional artista de la pintura. Como muchos otros, fue victima de la talidomida, medicamento que  causaba deformidades en los fetos, y a causa de esta droga infame nació sin brazos. Pedro Longstaff utiliza su hábil pie derecho para crear sus increíbles piezas de arte.
Ya de niño aprendió como usar su pie derecho del mismo modo que nosotros usamos la mano derecha.
Pedro comenta, me di cuenta de que hay otras formas de hacer las cosas, el abre las puertas enciende interruptores con su pierna haciendo gala de agilidad y equilibrio.
En la adolescencia tuvo que soportar los crueles comentarios de gente ignorante, pero Pedro tomaba con calma todo comentario ofensivo.
En la actualidad Pedro, se mueve sin mayores dificultades en su hogar, su taller de arte y el campo de deportes, conduce una  Range Rover adaptada con una palanca debajo de su pie izquierdo, en una ocasión fue intervenido por un policía que quedó sorprendido al abrir la puerta y notar que no tenía las manos en el volante.
Pedro Longstaff presentó sus obras de arte en el Royal College of Art de Londres en el año 2009.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Talidomida / Indemnización para las víctimas


Afectados por la Talidomida
Foto de Santi Burgos

Indemnización para las víctimas 

de la talidomida 40 años después

El Gobierno reserva 1,6 millones para 24 supervivientes del fármaco teratogénico prohibido en 1963 - Se administró a miles de embarazadas contra las náuseas

Las víctimas de la talidomida, al menos las pocas que quedan vivas en España, serán indemnizadas casi 40 años después de que el fármaco teratogénico fuese prohibido. El Gobierno prepara un real decreto para indemnizar a los 24 supervivientes que tiene identificados y ha reservado alrededor de 1,59 millones en los presupuestos de este año para tal fin, según fuentes del Ejecutivo. Los afectados recibirán entre 30.000 y 100.000 euros, en función del grado de discapacidad que presenten (hay cuatro grupos definidos).
La talidomida se vendía como la panacea. El laboratorio alemán Grünenthal presentó a finales de la década de los cincuenta un fármaco contra los vómitos y las náuseas de las embarazadas durante los primeros tres meses de embarazo. Hasta 1963, miles de mujeres encintas recibieron la medicación. Sólo cuando se extendió su uso, los médicos detectaron las malformaciones que el medicamento provocaba en muchos niños, principalmente en brazos y piernas. En España fue prohibido en 1963.

"La sociedad tenía una deuda moral", afirma el presidente de los afectados
La Asociación de Víctimas de la Talidomida (Avite) calcula que España, por la ocultación del problema durante años y porque se retrasó la retirada del fármaco más que en otros países, pudo ser uno de los más afectados.
"Pudo haber unos 3.000 niños víctimas del fármaco", muchos de los cuales habrían muerto de forma muy prematura "por afecciones en el corazón y en el cerebro", afirmó ayer el presidente de la asociación, José Riquelme. Otra de las razones es que en España hasta siete marcas distintas comercializaban el principio activo de la talidomida, muchas más que en otros países.
En la asociación hay en la actualidad unos dos centenares de personas, pero sólo 24 de ellos recibirán indemnización. Son casos que han podido demostrar clínicamente que sus malformaciones respondían a un tratamiento con talidomida.
El protocolo médico lo ha llevado a cabo el Centro de Investigaciones de Anomalías Congénitas, según declaró Riquelme; por tanto, ya todo está cerrado: 24 personas recibirán la compensación económica. "Pueden surgir un caso o dos más, pero dado el tiempo transcurrido desde que se prohibió el fármaco es muy difícil que aparezcan", afirman fuentes de Vicepresidencia. La indemnización, que se tramitará como ayudas sociales, es compatible con cualquier otra pensión y sólo se recibirá una vez, según consta en los Presupuestos para 2010.
Cuando a principio de la década de los noventa, los afectados comenzaron a pleitear, la responsabilidad del laboratorio había prescrito y la Administración no se hacía responsable. El 27 de mayo de 2005, los afectados se manifestaron ante el Palacio de La Moncloa y poco después arrancó una negociación con Vicepresidencia del Gobierno, que culminaría con la aprobación del real decreto de ayudas.
"El decreto está aún en negociación pendiente de detalles técnicos, pero esperamos que el texto se apruebe en breve", explican fuentes de Vicepresidencia. Los Presupuestos de 2010 ya contemplan una partida de aproximadamente 1,59 millones para este fin, aunque "no necesariamente tiene que emplearse toda".
El presidente de Avite se mostró satisfecho con que por primera vez en décadas un Gobierno haya accedido a encargarse de este asunto. "Era una deuda histórica, o moral, no sé, pero esto ha tenido su mérito. La vicepresidenta [María Teresa Fernández de la Vega] ha puesto su empeño en ello. Han sido muchos años de silencio, muchos afectados que ni siquiera han querido estar en la lucha por el estigma social que les suponía", explicaba ayer Riquelme. "Y muchas madres, que han sufrido la culpabilidad de haber tomado un medicamento cuyos efectos desconocían. Lo negaban", añadió.
La talidomida es el ejemplo que se estudia en las facultades sobre la dificultad de detectar los efectos secundarios de los medicamentos. Sólo cuando su uso estuvo muy extendido, los científicos vincularon el principio activo con las malformaciones y se concluyó que era teratogénico (que genera malformaciones).
A raíz de su prohibición, las autoridades sanitarias de todos los países desarrollados extremaron los controles de los fármacos antes de comercializarlos. Hasta ese momento, la aprobación de nuevos medicamentos era mucho más laxa.
Actualmente, los estudios de seguimiento se prolongan incluso con el fármaco en el mercado, lo que no ha evitado la entrada de medicamentos con efectos adversos. Es el caso del Lipobay, un fármaco contra el colesterol retirado en 2001 por el que el fabricante, Bayer, ha pagado más de 1.000 millones en indemnizaciones tras admitir la vinculación con decenas de muertes, aunque ha salido indemne de los pleitos en España.




Por una pensión vitalicia

Ar

Las ayudas aprobadas satisfacen a los afectados pero en su agenda hay otras peticiones antiguas por las que seguirán luchando. Por ejemplo, la pensión vitalicia, "como tienen en otros países", dijo ayer el presidente de la asociación de afectados (Avite), José Riquelme.
Además, reclaman la creación de una unidad médica especializada, algo que también existe en otros lugares. "Porque esta enfermedad afecta durante toda la vida, no sólo es lo que se ve, las malformaciones, también los ojos, el riñón, el bazo. Necesitamos especialistas".
"No queremos más derechos que otros, pero creo que nuestra exigencia de prótesis gratis es justa, porque nuestra enfermedad no es sobrevenida, ni después de nacer, ni por un accidente de tráfico. Se trata del mayor atentado farmacológico de la historia contra alguien que aún no había nacido", explicaba ayer Riquelme.
"También pedimos algunos beneficios fiscales, pero eso no se ha tenido en cuenta, por ahora. Tampoco a los fallecidos, pero cómo tenerlos en cuenta, si ni siquiera muchos de los que aún viven pueden demostrar que sus malformaciones tienen relación con la talidomida. Esto se ha tapado. Hemos sufrido muchas presiones". Pero Riquelme dijo ayer que seguirán en la lucha. "Me encontré el otro día con la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, y ella misma me dijo que seguiríamos en contacto, hablando, que era consciente de que quedaba mucho por hacer".



sábado, 25 de diciembre de 2010

Talidomida / La tragedia pudo haber sido evitada


La tragedia de la talidomida 

pudo haber sido evitada

  • El producto farmacéutico se lanzó al mercado sin control previo
  • Por Juan Cruz


La tragedia de la talidomida pudo haberse evitado si los laboratorios que promocionaron ese producto hubieran atendido a las sospechas expresadas por varios científicos de todo el mundo. Así lo revela el Sunday Times en su edición del último domingo, que dedica seis páginas completas al tema, incluyendo un enérgico editorial sobre los derechos del ciudadano frente al poder de las compañías. Juan Cruz informa desde Londres sobre el contenido de este polémico documento, que estuvo embargado durante cuatro años y al que una reciente disposición judicial acaba de dar vía libre para su publicación.
La tragedia de la talidomida pudo haberse, evitado si los laboratorios que promocionaron ese producto hubieran atendido a las sospechas expresadas por varios científicos de diversas partes del mundo. La historia del preparado y el recuento de la lucha por eliminarlo del mercado acaba de ser publicada en Londres por el Sunday Times.Desde hace cuatro años el periódico disponía de los datos que ahora ha publicado, pero su publicación había sido prohibida hasta el momento.Como se recuerda, por haberse tomado sus madres talidomida como sedante durante la gestación, ocho mil niños de todo el mundo nacieron terriblemente deformados. Cuando se produjeron los primeros casos, los médicos no supieron a qué atribuirlo. Un médico alemán advirtió que las deformidades que presentaban los recién nacidos sólo podían compararse con las de una rara enfermedad: la focomelia (defocos: foca, y melos: miembro), de cuya existencia se tienen muy pocas noticias y acaso un sólo documento gráfico: un grabado de Goya en el que aparece un niño con los miembros deformados en brazos de una campesina española.
En el reportaje que acaba de publicar el Sunday Times concluye que, en efecto, la tragedia, que se concretó a principios de la pasada década, pudo haberse evitado si se hubieran efectuado pruebas que en los años cincuenta, cuando se inventó la droga, estaban a disposición de los científicos. Cuando se demostró que la talidomida era causante de las deformaciones ya era tarde.
La falta de pruebas previas no impidió ni que la droga saliera al mercado ni que se hiciera una intensa campaña publicitaria que ponía énfasis en la ausencia de efectos secundarios del producto.
Cuando estos efectos fueron advertidos, la empresa alemana que descubrió el fármaco siguió vendiéndolo y siguió haciendo todo lo posible por hacer olvidar al público lo que se empezaba a decir de latalidomida. Sólo cinco meses después de que la evidencia más fuerte de riesgo fuera revelada por un médico australiano, la talidomidadesapareció del mercado. Esto ocurrió a finales de 1961.
La talidomida fue inventada en Alemania por la empresa Gruenenthal,que se asoció con Distillers (británica) para promocionar el fármaco. Este consorcio se hizo efectivo en 1956. Lo que habían descubierto los alemanes se llamó primero K-17, pero pronto fue conocido con el nombre de talidomida. Según los inventores, con la talidomida se eliminaban todos los efectos secundarios peligrosos que presentaban los restantes barbitúricos.

Experimentos humanos

El Sunday Times dice que Gruenenthal no usó todos los métodos propiamente científicos necesarios para llegar a una conclusión de esa clase. Además, en el proceso de invención no participó ningún especialista en farmacología que hubiera sido el encargado de advertir cómo iba a ser tolerado el producto por el ser humano. Participaron, eso sí, un fisiólogo, un químico y un químico-fisico. Los resultados que estos científicos dijeron haber obtenido de sus experimentos no fueron contrastados luego por otros especialistas del mundo.Las experiencias de los investigadores de Gruenenthal señalaban que la talidomida era una droga hipnótica muy potente que no presentaba efectos colaterales. Desafortunadamente, viene a decir Sunday Times, la verdad se supo luego. Se experimentó en seres humanos.
Después se ha comprobado, en efecto, que si una mujer entre la quinta y la octava semana de su estado de gestación tomaba talidomida corría un grave riesgo de que su hijo naciera deformado. Experimentos que se han hecho en ratas demostraron además que, si éstas estaban gestando, ellas mismas no sufrían nada, pero los embriones que se estaban formando en su interior dejaban de desarrollarse.

Sin controles previos

El Sunday Times cuenta que para llegar a sus conclusiones positivas con respecto a los valores de la talidomida, Gruenenthal siguió un sistema convencional que hubiera sido seguro si se hubieran producido las experiencias previas que, al parecer, no tuvieron lugar. El sistema que se siguió, dice Sunday Times, fue el de enviar muestras detalidomida a un cierto número de doctores de todo el mundo. Los informes adversos que se recibieron no fueron recogidos en un simposio que aquella empresa organizó para dar a conocer opiniones acerca de la nueva droga.Algunos de los informes recibidos entonces y señalados ahora afirmaban que la talidomida tenía efectos colaterales y era, en general, una sustancia, que el cuerpo no toleraba bien. A pesar de ello, la droga se puso a la venta en 1957, y sólo se retiró del mercado a finales de 1961.
La literatura publicitaria con la que se lanzó la talidomida la recomendaba -como un producto que podía venderse sin receta, lo que hacía difícil para los médicos controlar las dosis que debían tomar sus pacientes. Las estadísticas dicen que un millón de alemanes tomabantalidomida cada día. El consumo no disminuyó a pesar de las alarmas: veinte médicos suizos describieron la talidomida como una droga peligrosa. En 1961, Gruenenthal había recibido noticias de la existencia de 1.600 casos en los que se presentaban serios efectos secundarios, como paralización irreversible de las extremidades.
Pero el producto seguía en el mercado. La empresa responsable de latalidomida en Inglaterra publicó incluso que las mujeres en cinta no tenían por qué temer nada del producto. Gruenenthal, en Alemania, niega que ella haya hecho publicidad de la talidomida como conveniente para las mujeres en aquel estado.
Sin embargo, lo cierto fue que las seguridades con las que se presentaba el producto y la intensa campaña publicitaria con que fue promovido hizo que muchas mujeres, afectadas por los inareos, la ansiedad y las tensiones propias de la gestación, tomaran la droga.
En Inglaterra, muchos niños talidomídicos recibieron compesaciones económicas que aseguran su vida. Moral y fisicamente los daños de latalidomida, cuya intrahistoria se ha contado ahora, son ya irrebersibles. El Sunday Times hablaba en su reportaje de que la tragedia pudo haber sido evitada. Pero el ciudadano resultó una vez más un ser extremadamente vulnerable al que se le defendió muy tarde.


viernes, 24 de diciembre de 2010

José Asunción Silva / Nocturno III



José Asunción Silva
NOCTURNO III
UNA NOCHE

Una noche
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Una noche
En que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
A mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
Muda y pálida
Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
Hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
Por la senda que atraviesa la llanura florecida
Caminabas,
Y la luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos
esparcía su luz blanca,

Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban
Y eran una
Y eran una
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!

Esta noche
Solo, el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la
distancia,

Por el infinito negro,
Donde nuestra voz no alcanza,
Solo y mudo
Por la senda caminaba,
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
A la luna pálida
Y el chillido
De las ranas,
Sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
Entre las blancuras níveas
De las mortuorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada ....
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada,
Iba sola,
Iba sola,
¡Iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de
músicas de alas,

Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de
negruras y de lágrimas!...




Hemingway / Raymond Chandler / Cocteles para bebedores de leyenda


Ernest Hemingway con su esposa Mary y Spencer Tracy
Barra del Floridita
La Habana, Cuba

Cócteles para bebedores de leyenda

Pasiones de barra con un daiquiri, un 'gimlet' y un 'bourbon' combinado



En La Habana, California o Detroit, reflejos de alcohol en la noche. Ernest Hemingway, Raymond Chandler y John Lee Hooker ejercen de gurús.

1 DAIQUIRI

Cuando Ernest Hemingway vivía en Cuba, pasaba mucho tiempo a bordo de su bote, y otro tanto acodado en la barra de El Floridita, ese célebre bar que está en La Habana y que ha inmortalizado el punto exacto donde el escritor logró sus grandes éxitos con el daiquiri, que no eran otros que beberse una cantidad inconcebible de papa's special, un cóctel diseñado especialmente para él, que en la isla gozaba del cariñoso sobrenombre de Papá. El sitio exacto es un banco, al final de la barra, que está hoy aislado por una cadena y coronado por un busto en bronce del escritor. Don Gregorio Fuentes, otra fuente de inspiración paralela al daiquiri, contaba la rutina que seguía con Hemingway todas las mañanas, una rutina productiva cuyo resultado más notable fue la novela El viejo y el mar. El escritor y Gregorio Fuentes, que, además de ser su amigo y su fuente, era el capitán del bote, salían cada madrugada a bordo de El Pilar, tal era su nombre, a navegar mar adentro hasta el atardecer. Hemingway, según explicaba Gregorio, tiraba su caña al mar y se acomodaba en su silla a leer y a beber ron con coca-cola, o sin ella, según el clima, el humor del mar o la intensidad de la resaca que acompañara a este legendario escritor que interrumpía su lectura exclusivamente para sacar del agua un pez o para apuntar ideas en tarjetas que iba echando en una caja de madera. El rumbo deEl Pilar seguía las coordenadas, infalibles y sumamente personales, que Hemingway interpretaba con las cifras que le iban dando sus botellas: "Una de Fundador al norte y una de Bacardí al este", y justamente ahí aparecía un pez espada. Un día se encontraron con un viejo que había pescado un marlin tan grande y tan fuerte que iba remolcando, a buena velocidad, su lancha de remos. Hemingway quitó los ojos del libro que iba leyendo para ponerlos en ese acontecimiento digno de escribirse. Gregorio contaba que el escritor le pidió que se acercara a la lancha para ofrecerle ayuda. El viejo que iba siendo remolcado por el marlin se enfureció y les gritó que se largaran, que ese marlin era de él. En una entrevista que le hizo Milt Machlin en 1958, Hemingway confiesa los números de su récord personal en la categoría de daiquiri papa's special, ese que bebía como un campeón acodado en la barra de El Floridita, cuyos ingredientes son: chorrito de zumo de lima, chorrito de zumo de uva, un poco de hielo y 110 mililitros de ron. El entrevistador quedó fuera de combate con cuatro, nada que ver con los números de Hemingway, que ingirió, en una esforzada jornada, de las 10.00 a las 19.00, 15 papa's special, y al terminar, como si nada, se fue a su casa a escribir algunas de sus páginas de premio Nobel. "¿Y cuál es el truco?", preguntó el entrevistador el día en que regresó al combate: "Beber de pie", respondió el escritor.

2 'GIMLET

'Raymond Chandler, ese extraordinario escritor de novelas policiacas, era famoso por su metodología cuando se trataba de ejecutar el oficio que más detestaba: el de guionista en Hollywood. La lista de requerimientos que imponía al estudio cinematográfico que lo contratara era concisa e innegociable: una habitación con instrumentos para la escritura, una caja de whisky (que pretendía liquidar en cuanto pusiera el punto final), una enfermera (para que le suministrara suero cada vez que el escritor flaqueara o se quedara traspuesto) y una ambulancia (por si flaqueaba el suero de la enfermera y la trasposición del escritor pasaba a mayores).
Su célebre personaje, el detective Philip Marlowe, es, desde luego, un gran bebedor, un talento que también Hemingway, arropado por esa verdad del palo tal que produce tal astilla, ponía en sus personajes. Aunque Marlowe, como su autor, casi siempre toma whisky, en la novelaEl largo adiós cambia de orientación, se deja llevar por su cliente Terry Lennox hasta una mesa minúscula en el bar Víctor, un oscuro local en una ciudad de California. Lennox ordena una ronda de gimlets y lanza su teoría sobre la bebida en general: "El alcohol es como el amor, el primer beso es mágico, el segundo es íntimo, el tercero es rutina". Antes, el adinerado personaje que ha solicitado los servicios de este detective de novela ha dicho esta línea de sabiduría opinable: "Soy rico, ¿a quién demonios le importa ser feliz?". Cuando el camarero pone losgimlets en la mesa, Lennox le explica a Marlowe la naturaleza de ese cóctel: "El verdadero gimlet está hecho mitad de ginebra, mitad de jugo de lima, y nada más. Mucho mejor que el martini".

3 El cóctel deconstruido

El músico John Lee Hooker cuenta en una canción de su álbum Chill outsu método para olvidar a una mujer que lo hacía sufrir, un método que es un cóctel de choque que no incluye concesiones como la lima o el zumo de uva, y que en cambio sí tiende a alcanzar el increíble milimetraje que manejaba Hemingway: este personaje de canción entra en el bar Apex, en Detroit, una cueva donde, desde hace décadas, se refugian los músicos de blues. El Apex está a media luz, medio vacío, y el hombre que acaba de entrar le pide al barman su remedio infalible para olvidar un amor: un bourbon, un escocés y una cerveza. Cuando este personaje, que puede ser el mismo John Lee Hooker, pide por tercera vez este cóctel deconstruido, el barman le hace ver que su estado empieza a ser inconveniente. "No te preocupes", le dice el músico a medio hablar, dentro de esa media luz que alumbra el bar medio vacío, "sólo tráeme un bourbon, un escocés y una cerveza". La historia termina como todas las historias de amor que quieren resolverse en un bar: John Lee Hooker y su personaje, ahogados en la barra, pensando con insistencia en esa mujer que ni con ese remedio infalible han podido olvidar.
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Jordi Soler es autor de Los rojos de ultramar (Alfaguara)





jueves, 23 de diciembre de 2010

Thomas Bernhard / Duelo


Thomas Bernhard

DUELO

I
     Hacia el Siglo de las Vacas,
Catulo, «gens Valeria…»
     En los valles desecados
sostienes el diálogo de los muertos
     has fundado tu silencio
en nombres tenebrosos:
     Dos sombras de pájaros
     Dos nuncas
     Dos sin fin
II
Los grandes sufrimientos no eran su fuerte,
se remitían al futuro
y te piden explicaciones…
     Dos mil años vividos de menos,
eso te arruinaba… una vez
estaban sin tiempo, estaban
sin fin…
     Él lloró, se retiró al sueño de ella,
esperaba las superfluas formaciones de palabras
     de su belleza…
ella no sentía nada
     él penetró en esa NADA,
III
¿Con qué derecho
     en este lugar,
con qué derecho…?
IV
Figuras susurrantes te cubrieron
     de tinieblas,
rompieron cadenas, donde tú estabas,
     te azotaron con azotes de pájaros…
Monumento de tedio en las colinas heladas,
     los días se levantan negros
y tú en tu hambre.
V
Al final de la tumba escuché
     tu voz
en la protesta de la corneja,
     con viles mentiras te até
a las orillas del río…
VI
     ¿Pues quién escribió antes que yo
que nadie vivió antes que tú
     y nadie murió
y nadie estuvo en mí,

     quién escribió antes que yo
que la primavera era invierno
     y el invierno primavera,
     quién escribió antes que yo:
ésos eran nuestros nombres:
     un verde negro,
un rojo mate,

     quién escribió antes que yo
cómo entraba en las frías tumbas
     el viento frío y la muerte fría?
VII
tú en tu sombra,
tú en tu despertar,
tú en tu tiempo,
tú en tu gloria,
tú en tu palabra,
¡tú!
VIII
En las lomas de las colinas del Adagio
     aprendí los días y las noches.
IX
Con mi cuchillo bien afilado
     grabé tu belleza
en la corteza del cielo,

cubrí tus heridas con nieve
     y la sangre se secó con la velocidad del viento…
X
     Durante mucho tiempo no supe
quiénes eran,
     confié en su llamada de auxilio,

les conté el lamento
     de nuestro lamento,
porque mi país me traicionó.
XI
     Arranqué de los grabados nobles rostros
de antiquísimas estirpes.
XII
     Sobrevivir
a las órdenes de la noche,
      te refugias en los libros,
a mí me retiene la tierra
     con sus pensamientos.






Traducción: Miguel Sáenz.
De Ave Virgilio. (Ediciones Península, Barcelona 1988)

http://www.adamar.org/ivepoca/node/1556