jueves, 6 de septiembre de 2007

Javier Marías gana el Premio Herralde de novela con 'El hombre sentimental'

Javier Marías

Javier Marías gana el Premio Herralde de novela con 'El hombre sentimental'


FIETTA JARQUE
Barcelona 18 NOV 1986


La novela El hombre sentimental, de Javier Marías, ganó ayer en Barcelona la cuarta edición del Premio Herralde, que concede la editorial Anagrama. El galardón fue concedido por unanimidad del jurado. Se trata de la cuarta novela de Javier Marías, ganador en 1979 del Premio Nacional de Traducción. Este año concurrieron 171 obras al certamen literario.
El hombre sentimental trata sobre esa especie en extinción a la que pertenecen los seres que no se recuperan tras una historia de amor terminada. "En esta obra el tratamiento narrativo uniformiza en cierta medida lo vivido, pensado, soñado y conjeturado por los personajes como modos de conocimiento equivalentes de la realidad. Hay una uniformización de lo vivido y todo termina teniendo el mismo rango en la historia", comenta el escritor.En El hombre sentimental un cantante de ópera catalán, conocido como el León de Nápoles y narrador en la obra, cuenta una historia de pasiones llevadas hasta sus últimas consecuencias. últimas consecuencias sólo para él, un hombre sentimental, una especie de Werther desubicado en la frialdad de nuestro fin de siglo.
Se trata de la cuarta novela de Javier Marías, de 35 años. La primera, Los dominios del lobo, fue publicada cuando el autor contaba con sólo 19 años. Luego vinieron Travesía del horizonte (1972), El monarca del tiempo (1979) y El siglo (1983).
"El personaje central de esta novela aparecía ya en mi anterior obra, El siglo. Entonces era sólo un personaje algo perdido que ahora reaparece como narrador. En las últimas tres novelas algunos de mis personajes reaparecen en otra. Mis personajes crean en realidad un locus sin lugar determinado, aunque parezca contradictorio".
"A mis primeras dos novelas se les reprochó el no tener relación con la realidad de la vida española. Yo entonces era muy joven y para mí la realidad era también lo que yo podía ver o vivir desde una butaca de cine. Ambas estaban escritas en tono de parodia. En la primera, sobre el cine hollywoodense, y en la segunda se intercalaban modelos de la literatura inglesa del siglo XIX y principios del XX", comenta Marías. "Esas dos primeras novelas marcaron una etapa que ya he superado, una línea que dejó de interesarme".
De alguna manera en ese momento sostenía la posición beligerante de los novisímos en contra de lo que era la literatura del realismo social. Había entonces un rechazo injusto por todo lo español porque se lo identificaba con el franquismo", afirma Marías.
Traducciones
El ganador del premio Herralde obtuvo en 1979 el Premio Nacional de Traducción por su versión de Tristam Shandy de Sterne. Ha sido también profesor de literatura española en la universidad de Oxford."Mi labor como traductor ha tenido una incidencia muy especial en mi literatura. Traducir es un ejercicio extraordinario para un escritor. A la postre la dicción de la traducción es uno quien la elige. Sin embargo, no estoy de acuerdo con quienes piensan que la traducción es una recreación del texto. Por ejemplo en poesía, pienso que se la puede traducir con entera fidelidad, siempre que no sea rimada, claro".
El jurado del Premio Herralde, dotado con un millón de pesetas, estaba integrado por: Salvador Clotas, Luis Goytisolo, Esther Tusquets, Juan Cueto y Jorge Herralde.
El primer finalista fue el uruguayo Roberto Fernández Sastre con la novela La manipulación. El segundo puesto fue compartido por la cubana residente en Puerto Rico, Mayra Montero, con la novela La trenza de la hermosa luna y el colombiano Evelio Rosero, autor de Juliana los mira. Marías se presentó al premio con el seudónimo de Luis Viella.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de noviembre de 1986 
EL PAÍS

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Adelaida García Morales / Premio Herralde de Novela


Adelaida García Morales, premio Herralde con una novela pasional y onírica


EL PAÍS
Barcelona 16 NOV 1985

Adelaida García Morales obtuvo ayer el Premio Herralde de novela, en su tercera edición, con su novela El silencio de las sirenas. Se trata de una narración que describe la recreación onírica de una pasión sentimental, aunque este tipo de sinopsis, ajenas al texto que las construye, le parecen a la autora, y con razón, una manera un tanto inútil de acercarse a la novela. El premio está dotado con medio milllón de pesetas.
La narración se sitúa en un paraje aislado de Las Alpujarras. Allí, una joven vive una desmesurada historia de amor con un hombre que conoció fugazmente y que reside en Barcelona. La localización no está, comenta García Morales, en función del pintoresquismo del paisaje, sino de su soledad. "En una ciudad no existe quizá tanto la sensación de estar sola. En aquel paraje sí y cualquier persona adquiere una relevancia especial". De ahí la importancia de un segundo personaje femenino que participará de las ensoñaciones de la protagonista a través de unas sesiones de hipnosis.La distancia ya era un tema presente en otra obra de la autora, El Sur, aunque, según ella, mientras en aquella narración la distancia tenía una presencia como tema, en la novela ganadora de anoche es la mera razón de una ausencia que, esa sí, desencadena la ficción. La obra se inicia con una cita de Fernando Pessoa: "Dios permite que lo que no existe sea intensamente iluminado". La búsqueda de giros dialectales de Las Alpujarras, incluidos "con mesura, para dar la palabra a un personaje de la novela, no tiene ninguna pretensión antropológica. Las Alpujarras son un espacio propicio a la historia que cuento, su escenografía y nada más".
La protagonista exterioriza sus sueños de amor ante su nueva amiga entre quienes surge una fascinación mutua. "Aunque domina la experiencia interior, imaginaria, la ficción íntima que crea el personaje sólo existe gracias a las palabras que le dan una consistencia, al margen de que aquello que sueña tenga mucho o poco que ver con la realidad", comenta la autora. No hay en la novela ningún tufo de psicoanálisis, sino el atractivo y misterio de un sueño. Adelaida García Morales reconoce que escribió la novela entre 1979 y 1980. Después, por razones domésticas, la abandonó y regresó a ella este año para terminarla, rehacerla parcialmente.
"Tengo escrita una primera novela inédita donde era evidente que quería transmitir una teoría, evidenciar una estructura. Ahora he abandonado estas pretensiones literarias y he reencontrado el placer de contar historias. Creo que cierta vanguardia", particularmente sus epígonos, "dio una excesiva importancia al lenguaje que, en definitiva, tiene que manifestarse ocultándose para transmitir la realidad que está convocando". En el fondo, su personaje, hace una persecución desesperada de una ficción, en este caso, sentimental.
Finalistas
Adelaida García Morales, de 39 años, es autora de El Sur -narración que fue vertida al cine por Víctor Erice- y Bene. Con todo, la versión cinematográfica de El Sur, por circunstancias de producción, quedó inconclusa por lo que la aproximación al texto de la novelista a través del filme es relativa. En la actualidad trabaja en un conjunto de relatos. "Me interesan particularmente los personajes marginales. No porque sean más interesantes, simplemente porque me atraen con más fuerza". Licenciada en Filosofía y Letras, formó parte del grupo teatral Esperpento de Sevilla. El jurado de esta tercera edición del Premio Herralde estaba compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Luis Goytisolo, Esther Tusquets y el editor de Anagrama, Jorge Herralde. Álvaro Pombo, ganador de la primera edición, acudió a la fiesta literaria en la que se proclamó el premio, que se celebró anoche en un hotel barcelonés.En 1984, el ganador fue Sergio Pitol. Adelaida García Morales presentó el original bajo el seudónimo de Rogelia Infante. Al premio concursaban 111 originales. El jurado concedió, asimismo, una segunda mención ex aequo a las siguientes obras concursantes: Prima donna, de Jorge Ordaz; Los perros, de Ramiro García; Balada negra, de Miriam Delarco y De pe a pa, de Luisa Futoransky. 
* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de noviembre de 1985 
EL PAÍS




martes, 4 de septiembre de 2007

Sergio Pitol obtiene el Premio Herralde

Sergio Pitol

Sergio Pitol obtiene el Premio Herralde con una novela sobre la historia de México


MARC SOLER
Barcelona 16 NOV 1984

El escritor mexicano Sergio Pitol ganó ayer el II Premio Herralde de novela, concedido en Barcelona por la editorial Anagrama, con la narración sobre la historia de México. El título de la obra ganadora es El desfile del amor. Quedaron finalistas Miguel Enesco, con Me llamaré Tadeusz Freyre, Rafael Sender, con Tendrás oro y oro, y Javier Tomeo, con Los niños monstruos. Pitol se presentó bajo el seudónimo de Rodrigo Torres. Al premio concurrieron 102 obras, y el jurado estaba compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Luis Goytisolo, Esther Tusquets y el editor de Anagrama, Jorge Herralde.
"Mi novela es una comedia de enredos donde la parodia, lo esperpéntico y lo grotesco juegan un papel esencial, pero a la vez también es un esfuerzo por recomponer una parte de la historia de México poco estudiada". Con estas palabras, el escritor y diplomático mexicano Sergio Pitol definía El desfile del amor. Editorial Anagrama recogerá próximamente en sus colecciones de narrativa todas las obras de Sergio Pitol, entre las cuales cabe destacar sus dos anteriores novelas: El tañido de una flauta (1972) y Juegos florales (1982).La génesis de El desfile del amor se remonta en el tiempo. Sergio Pitol tenía acumulados diferentes materiales que le resultaban obsesivos. "Fue en Praga, donde resido actualmente" -es el actual embajador de su país en Checoslovaquia- "cuando empezó a cristalizar el proyecto. Un día, paseando por la ciudad, encontré una casa donde había una placa recordando que en ella vivió Egon Erwin Kirsh, un escritor y periodista checoslovaco que,estuvo exiliado en México. Al mismo tiempo leí un par de libros admirables donde se reconoce la figura de Kirsh como gran cronista de la época. Estos dos libros son la novela El rey de las Dos Sicilias, del polaco Kusniewicz, y un ensayo del italiano Ripellino, Praga mágica, sobre los elementos culturales que convergen en dicha ciudad. A partir de ahí empecé a investigar".
Recomponer la historia 
El defile del amor transcurre m México capital durante los años comprendidos entre 1939-1945, y en sus páginas se explica el momento específico en que una ciudad bastante provinciana recibe a la más variada fauna humana que se pueda imaginar: republicanos españoles, la izquierda europea de los países ocupados por el Reich, Trotski, el rey Carol de Rumanía con su corte balcánica, aristócratas mexicanos, banqueros judíos, y todo ello unido por la investigación que lleva a cabo un historiador a nivel académico, pero en la cual acaba por aparecer involucrada su propia familia y él mismo.
Para Sergio Pitol recomponer una parte de la historia poco estudiada es una tarea del novelista latinoamericano. "La expansión demográfica en nuestros países es tan violenta que se hace difícil crear una memoria. Esta memoria resulta esencial en la creación de la identidad nacional. No soy sociólogo ni político, pero con el tiempo se me vuelve más necesaria esta preocupación de luchar contra la erosión y la desintegración de la historia. Para bien o para mal, estamos al lado de una gran superpotencia que tiende a avasallarnos tecnológicamente, y quizá por ello ese recomponer la historia sea una característica de la narrativa mexicana desde sus orígenes".
En algunas de las obras de Sergio Pitol, especialmente en sus cuentos, aparece al fondo el tema de la literatura como motivo de reflexión. El escritor lo explica así: "Hay siempre una preocupación por la creación artística. Un regusto en establecer la forma de la creación, los métodos, los sinsentidos de la creación como tema de la narración. También se da en mi primera novela, El tañido de laflauta. Creo que en nú literatura hay un elemento que es la tensión que se establece entre dos movimientos sincrónicos: la fuga del seno materno y la vuelta a él. Esto no quiere decir, desde luego, que yo sea un escritor freudiano o psicológico. Me interesan más las formas externas, como posibilidad de transmisión: la ópera, por,ejemplo. O ciertos géneros subliterarios, como la novela policial o de misterio, sujetas a normas canónicas pero a la vez capaces de extremar algunos de sus elementos, infiriéndoles una mayor intensidad. La atmósfera es fundamental. Como lo es también el canon estilístico".
Otro de los aspectos característicos de Sergio Pitol son las geografías por las que ha transitado su vida. "He sido siempre", explica, "un enamorado de las literaturas periféricas. Las modas literarias, las supereditoriales, las grandes metrópolis aniquilan cualquier posibilidad creadora. Toda mi formación está situada en culturas periféricas. Vivir en un enclave lingüístico donde la vida cotidiana transcurre en medio de tres o cuatro lenguas es apasionante y enriquecedor. Algunos de los logros literarios de este siglo surgen de esta vibración que se establece entre una cultura lejana y la metrópoli: Irlanda, Austria, Polonia... O los escritores rusos del XIX: ellos también son literatura periférica. La ignorancia en tomo al Premio Nobel de Literatura de este año es un ejemplo de lo que digo".
* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de noviembre de 1984

EL PAÍS

lunes, 3 de septiembre de 2007

Alvaro Pombo presenta 'El héroe de las mansardas', premio Herralde de novela




Alvaro Pombo presenta 'El héroe de las mansardas', premio Herralde de novela


EL PAÍS
Madrid 22 DIC 1983

Con su aspecto de capitán Acab, entrado en peso y algo benevolente, por ello, hacia todo tipo de ballenas, barbado y patriarcal, el autor santanderino no pronunció grandes ni pequeños discursos, y se limitó a expresar su deseo de que todos los periodistas le traten muy bien, "ahora que soy reina por un día".
En el transcurso de un almuerzo informal -un cuscús para celebrar que el héroe de su libro se llama Kus-Kús-, Álvaro Pombo presentó en Madrid su novela El héroe de las mansardas de Mansard, que resultó ganadora del primer Premio Herralde de esta modalidad. Al mismo premio había concurrido con El hijo adopivo que resultó finalista.
Jorge Herralde, de Anagrama, que ha instituido el premio que lleva su nombre, dijo que se congratulaba porque el galardón "ha ido a parar a una de -las mejores novelas que he leído nunca".
El héroe de las mansardas de Mansard es la historia de un niño de la alta burguesía del Norte, una especie de gnomo peligrosamente insertado en el mundo de los adultos, y está escrito en un castellano que combina el lenguaje cotidiano con el lenguaje culto. Además del personaje central, aparecen una serie de personajes; también principales, como una extravagante tía Eugenia; Julián, un criado de pasado equívoco; la abuela Mercedes y su amigaMari Carmen; Manolo, un mozo de La Cubana, excelente semental, de asidua visita a tía Eugenia...
En la novela, en opinión de un miembro del jurado que la galardonó, se entremezclan la ironía y el humor; el lenguaje culto y el cotidiano, especialmente en determinados monólogos hiperrealistas; la elipsis y la redacción periférica. En ellas aparecen temas como el robo, el chantaje, la traición y el ménage a trois.
Álvaro Pombo, nacido en Santander en 1939, es licenciado en Filosofia por la Universidad Complutense de Madrid y es B. A. Philosophy por el Bribed College de Londres, ciudad donde residió durante doce años. Ha publicado tres libros de poemas: Protocolos, Variaciones (premio de poesía El Bardo, 1977) y Hacia una constitución poética del año en curso, así como dos obras de narrativa, Relatos sobre lafalta de substancia y El parecido. El escritor confiesa que le marcaron José L. Aranguren y el existencialismo de Jean Paul Sartre.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 1983 
EL PAÍS

domingo, 2 de septiembre de 2007

Alvaro Pombo obtiene el Premio Herralde de novela y se proclama también finalista

 



Alvaro Pombo obtiene el Premio Herralde de novela y se proclama también finalista

Un niño de la burguesía del norte es 'El héroe de las mansardas de Mansard'



Juan Cruz
18 de noviembre de 1983


La obra El héroe de las mansardas de Mansard, de Álvaro Pombo, resultó ganadora del I Premio Herralde de novela, fallado ayer en Barcelona. El jurado se mostró satisfecho del nivel de las novelas presentadas y declaró finalistas, con igual mérito, a cuatro obras, entre ellas El hijo adoptivo, de la que es autor el propio Pombo, quien concurría al premio con su nombre y con el seudónimo de José Carrasco. El rapto del santo grial, de Paloma Díaz Más, De cómo fue el exilio de Lázaro Carvajal, de Walter Garib, e Impostura, de Enrique Vila-Matas, fueron las otras novelas finalistas.





El héroe de las mansardas de Mansard es, según un miembro del jurado, una novela en la que se entremezclan la ironía y el humor; el lenguaje culto y el cotidiano, especialmente en determinados monólogos hiperrealistas; la elipsis y la redacción periférica. En ella aparecen temas como el robo, el chantaje, la traición y el menage a trois. Narra la historia de Kus-Kús, un niño de la alta burguesía del norte, durante el tránsito de la infancia a la adolescencia. Además del personaje central, aparecen una serie de personajes, también principales, como una extravagante tía Eugenia; Julián, un criado de pasado equívoco; la abuela Mercedes y su amiga Mari Carmen; Manolo, un mozo de La Cubana, excelente semental, de asidua visita a tía Eugenia...
Pregunta. ¿Qué significa este libro con respecto a los anteriores?.
Respuesta. El héroe de las mansardas de Mansard es de 1982, lo cual quiere decir que hay antes que él tres libros: Relatos sobre la falta de sustancia, El parecido y El rey, y tres detrás: Dispositio pro anima, El hijo adoptivo y Corporis narratio. Pero resulta que lo último, cronológicamente, es, en la génesis narrativa, lo primero entológicamente, así que un libro, que como El héroe... queda en medio se explica, para mí, más bien por lo posterior que por lo anterior. En este sentido, es un buen paso en el camino de mi última novela; una novela filosófica, de la cual las tres últimas son aproximaciones felices.

España como estimulante

P. Para usted, que ha vivido durante años en Londres, ¿vivir en España ha sido un acontecimiento positivo o una disminución?
R. El acontecimiento más positivo de mi vidia son estos. seis años de mi vida en España, después de doce fuera de ella. España es un estimulante químicamente puro. Unas veces sombrío y otras luminoso, pero siempre infalible. Por eso los dos conceptos más sorprendentes para mí, en la actualidad, son el de desencanto y el de crisis. Son conceptos procedentes no, según se dice, de conciencias antes ilusionadas y ahora desilusionadas, antes seguras y ahora inseguras, sino de conciencias ahora, antes y después, aburridas, cosa inexplicable para mí, con el respeto debido a Ciorán. Quien, por supuesto, cuando habla de aburrimiento, no se refiere a un melancólico defecto de poder, sino a un exceso de poder; la acidia, que Ciorán menciona expresamente, y que succionaba la voluntad de los monjes a la hora tercia, era desgana de emprender grandes empresas intelectuales o morales por exceso de vitalidad negativa. Así que nada de disminuciones.
P. Para un escritor tan prolífico y tan intenso, ¿qué significa vivir en un país epidérmico?
R. Supongo que lo de epidérmico será por lo de la piel de toro. Más bien que de toro, la piel de España es de elefante. Auténtica piel de rinoceronte, eso es lo nuestro. Por eso todo nos afecta tan profundamente. Lo que pasa es que en España ocurren las cosas, valga el tópico, como en los fusilamientos de La Moncloa, a manotazos y trallazos semánticos e históricos. Lo accidental apenas nos afecta, porque somos una raza de sensitivos esenciales, como el rinoceronte.
P. No hay influencias visibles en su obra, sin embargo tendrá que haber influencias. ¿Cuáles son?
R. Muchas gracias, por lo de que no hay influencias visibles. Una afirmación así es capaz de curar "la ansiedad de la influencia" a una división acorazada. Yo creo que no es cierto, sin embargo, y que las obras y mundos intelectuales que han influido en mi obra están claramente a la vista. Por ejemplo, Aleixandre en la estructura galopante de los versos largos de Variaciones; y Sartre, en mis relatos cortos y largos. Y la preocupación por el análisis detallado de la acción humana que es propia de Sartre y, por supuesto, de la tradición narrativa anglosajona, Graham Greene, Henry James, Iris Murdoch, etcétera.



PREMIOS HERRALDE DE NOVELA